bilbao. En seis años en Euskaltel-Euskadi, desde 2007 tras verse obligado a emigrar a Italia para ser profesional, Amets Txurruka ha escuchado unas cuantas veces este sonido: ¡Crack! Partido. Se ha roto cuatro clavículas. Dos en 2010, una en 2011 y la última este pasado julio, en el Tour. De todas maneras, ninguna de esas cuatro fracturas le ha dolido tanto como escuchar que no seguirá el próximo año vistiendo el maillot del equipo vasco, donde era un icono. Eso sí que le ha partido.
Se lo ha dicho uno de estos días, después de la Vuelta, Igor González de Galdeano, mánager del nuevo proyecto naranja para 2013, que le llamó por teléfono y le comunicó que no le renovará su contrato. La razón, principalmente, es que no suma, que no tiene puntos y no contribuye con ellos a alcanzar el objetivo prioritario, estresante y complicado de mantener al equipo en el World Tour de cara a la próxima temporada. Por eso, por nada más, no cuenta con él Galdeano, que rastrea el mercado extranjero calculadora en mano buscando cifras, puntos, el tesoro de este ciclismo numérico que cabe en una hoja de Excel. Para hacerles sitio y sumar ha empezado el mánager alavés a restar. A cambiar ciclistas por puntos. Es de lo que va ahora el asunto.
De los primeros que ha tachado ha sido a Txurruka, que, entre otras cosas, sufre el mal de la degradación de los gregarios con el que la UCI ha contaminado el pelotón con su sistema matemático. Su ecuación de méritos deportivos lastra notablemente a ciclistas como el vizcaino, fundamentalmente trabajadores, de los de meterse en escapadas y dar presencia al equipo, tirar del carro cuando se lo dice el pinganillo o bajar a por bidones si el líder tiene sed.
En eso anduvo el vizcaino en el pasado Giro de Italia. Le llevaron para respaldar a Mikel Nieve. Y al Tour, para que estuviera con Samuel en la montaña, aunque luego se partiera la clavícula antes de llegar a ella. Al día siguiente, ya en casa y después de la revisión médica en Bilbao, le llamaron de Euskaltel para preguntarle qué le habían dicho, cómo iba lo de los plazos de recuperación y que era imperativo que los acortase, que corriese para llegar a la Vuelta. Allí, le dijeron, tenía que ayudar a que Antón alcanzase un buen puesto en la general que diese puntos al equipo. Eso hizo. Ahora, como él no tiene ni uno, no vale nada para Euskaltel. No cuenta.
Así que Txurruka, 29 años, el primer ciclista de Euskaltel que subió al podio de París -fue el más combativo en 2007-, un emblema, tendrá que volver a emigrar para seguir en el pelotón. Busca contrarreloj, pues la comunicación de que no cuentan con él le ha llegado de manera tan inesperada como tardía, a dos palmos de cerrar el curso y cuando la mayoría de los equipos solo corren, como Euskaltel, detrás de los puntos.
Tampoco seguirá Iván Velasco, otro que no suma punto alguno y al que Galdeano también ha comunicado que no estará en el nuevo proyecto de Euskaltel que, de momento, cuenta oficialmente con doce corredores para 2013: Samuel, Antón, Nieve, los hermanos Izagirre, Landa, Sicard, Egoi Martínez, Pello Bilbao, Ricardo García, Sáez de Arregi y Cabedo. Estos días Galdeano afronta las renovaciones de Verdugo, Urtasun, Astarloza, Rubén Pérez, Alan Pérez, Azanza, Oroz, Mínguez y Cazaux. Solo los dos primeros tienen puntos.