Playas de Orihuela. En el sur de Italia, dicen, la formalidad de quedar a una hora es orientativa, como los semáforos que nadie respeta. Así que Vincenzo Nibali (Messina, Sicilia, 1984), aterriza cuando le parece, muchos minutos después de la hora fijada, en el vestíbulo del hotel de Alfaz del Pí donde se aloja estos primeros días de la Vuelta en la que busca repetir la victoria de 2010. Se presenta uniformado, gorra, maillot y culotte, y unas zapatillas rojas y amarillas que hacen daño a la vista. "¿De España?", le dicen. "No, de Sicilia. Rojo y amarillo son también los colores de Sicilia", responde. En la lengüeta tiene bordadas sus iniciales. Los italianos son impuntuales, pero meticulosos con los detalles.
¿Cómo llega a la Vuelta?
En las mismas condiciones que el año pasado, bien, muy bien. También el equipo, que está perfecto -en la crono que abrió el sábado la Vuelta el Liquigas fue segundo a 4 segundos del Leopard-, creo, incluso, que mejor que el año pasado. Falta solo Kreuziger, que en 2010 hizo el trabajo más grande para que yo ganase la Vuelta. Pero ahora tengo a Cappecchi, a Agnoli… Están en buena condición física.
¿El Giro aún le pesa en las piernas?
No, no, qué va. Estoy recuperado. El esfuerzo que hice en el Giro no va a ser un problema. No es como si hubiese hecho el Tour.
¿Y mentalmente se ha recuperado?
Mentalmente el Giro fue una carrera complicada para mí. Tenía mucha presión. Italia me pedía que ganara, pero ganar no es siempre sencillo. Estuve a un gran nivel y aunque me faltó la victoria estoy tranquilo. Si uno está siempre a un nivel alto el triunfo llega tarde o temprano.
¿A eso ha venido a la Vuelta?
Sí, claro. Ahora mismo no firmo el podio.
¿Mejor sin Contador?
Mejor (ríe).
¿En el Giro Alberto le pareció imbatible?
Imbatible. Para mí fue el Contador más fuerte de siempre.
¿Se parecen ese Giro y esta Vuelta?
El Giro fue una carrera durísima y la Vuelta es un poco más tranquila. Las etapas son más cortas y, sobre todo, hay menos traslados que en Italia. Para recuperar mejor, en el Giro algunos corredores tuvimos que recurrir al helicóptero. Los alquilábamos y nos llevaban directos al hotel para tener más tiempo para descansar. En la Vuelta tampoco tengo tanta presión como en Italia. Para un ciclista italiano el Giro es lo máximo. Y eso se nota en que la prensa está constantemente encima o en que el equipo te aprieta para que estés bien. El Giro es tan importante para un italiano como para un español lo es la Vuelta.
¿Esa presión le afectó en mayo?
Sí. Fue un factor importante. La responsabilidad pesa y yo nunca había estado en una situación como esa. El año anterior, 2010, era diferente porque corría a la sombra de Ivan Basso. Él era el foco de atención. La prensa iba tras él; los tifossi le pedían a él que ganara. Yo he estado este año en su lugar. Ha sido una experiencia diferente.
Corrió el Giro como ganador de la Vuelta, ¿esa experiencia le valió?
Es cierto que ganar la Vuelta me cambió como ciclista. Me dio mucha confianza para afrontar las pruebas por etapas. Ahora trabajo solo para eso. Me preparo todo lo bien que sé para volver a ganar otra grande. Puede ser que sea esta Vuelta, pero tengo muchos rivales. Creo que los más peligrosos son Joaquim Rodríguez, Igor Antón y Scarponi. Son los más fuertes en la montaña. Aunque yo soy mejor contrarrelojista que ellos. La crono de Salamanca es la etapa en la que puedo coger ventaja.
¿No cuenta con Menchov?
Sí, sí, es otro de los grandes rivales. En realidad, todavía solo llevamos una etapa y es demasiado pronto para descartar a nadie. Veremos día a día quién está para pelear.
¿Es usted un ciclista más hecho que en 2011?
No, no creo en esas cosas. Soy igual que en 2010, pero con más experiencia y confianza.
Eso ya le hace distinto.
Vale, puede ser, pero yo me veo igual.
¿Se siente con tanta confianza como para no creer necesario inspeccionar ninguna etapa?
No lo he creído necesario. Después del Giro me tomé diez días de descanso. Me fui a Sicilia, con la familia, y no toqué la bici. Luego empecé a trabajar pensando en la Vuelta. Me concentré en San Pellegrino con el equipo. Hicimos un trabajo específico. En ese momento tuve que decidir si viajaba a España a ver las etapas de la Vuelta o permanecía concentrado. Elegí lo segundo. Creí que era la mejor forma de preparar la Vuelta. De todas maneras, pienso que para mí es mejor no conocer las etapas. No me gusta hacerlo y el año pasado me fue bien.
Tiene 26 años, ha ganado una Vuelta, ha sido dos veces tercero en el Giro y una vez séptimo en el Tour. ¿No le pide el cuerpo ver hasta dónde es capaz de llegar en la carrera francesa?
El próximo año podríamos pensar en correr el Tour, pero para eso tendríamos que saltarnos el Giro.
¿Giro y Tour en la misma temporada no se pueden hacer?
Demasiado duro. Incluso, fíjate, para Contador. El tiempo de recuperación es demasiado corto y no hay manera de conseguir estar al cien por cien en las dos. Es lo mismo que ocurre este año con los que hacen el doblete Tour-Vuelta. No han tenido tiempo para descansar y luego volver a recuperar la forma. Que Contador fallara en el Tour después del Giro entraba dentro de lo posible. Él ya lo decía.
¿Usted puede estar al nivel de Contador en el Tour?
Si está como en este Giro…