derio. "Si te soy sincero, sólo contemplaba un calendario posible: el de un equipo Pro Tour". Igor González de Galdeano supo ayer por la tarde, poco antes de las 19.00 horas, que su esbozo de temporada, la órbita aproximada a seguir por sus 23 ciclistas, no acabaría echa una bola de celulosa en la basura. Que no quedaría pendiente de una invitación insospechada su determinación de regresar al Giro de Italia, la carrera a la que el propio manager de Euskaltel renunció en invierno de 2007 porque entonces creía fehacientemente que aquel era un reto que la plantilla, por frágil, no era capaz de asumir. Casualidad o no, con un calendario más ajustado, el equipo vasco ha despegado en los tres años en los que ha obviado la carrera rosa. "Entonces, ¿por qué volver?", le preguntaron ayer a Galdeano. "Porque ahora creo que estamos preparados para hacerlo". Lo hará, Angelo Zomegnan, director de la carrera, está al corriente, y desembarcará en Italia con un potencial desconocido y descomunal: Igor Antón, el escalador que pudo ganar la Vuelta pero al que una caída le borró cuando había ganado ya dos etapas y era líder resplandeciente, será el guía en la incursión italiana, y le acompañará otro notable en la pasada ronda estatal, Mikel Nieve, el héroe de Cotobello.
Para Antón, como para Euskaltel, será un reencuentro. El galdakoztarra ya corrió el Giro de 2005, el primero de Euskaltel. Lo hizo junto a Roberto Laiseka, entre otros, al que vio desde la cuneta ganar el Luz Ardiden en el Tour de 2001 y con el que, en plena ronda italiana, aprovechó el día de descanso para visitar la tumba de Marco Pantani, al que adoraba. Fue aquel el Giro en el que el vizcaino, que había sufrido en la París-Niza lo indecible hasta el extremo de tener que abandonar exhausto y preguntándose si realmente servía para el ciclismo, dejó cariacontecidos a Bettini, Simoni, Rebellin, los capos, al atacarles con una violencia extrema en un repecho. Fue el Giro en el que Antón, testarudo, obcecado, se empeñó en acabar como fuese. Lo hizo, claro. Fue 85º.
Desde las piernas de Antón se ordenará también la jerarquía del equipo en la Vuelta que regresa a Euskadi y llega a Bilbao por el Vivero, su cuesta. El Tour será para Samuel Sánchez, que, más que viejo -cumplirá 33 años-, se siente maduro, pleno. Mejor que nunca. "Cada año me resulta más fácil motivarme. Disfruto más del ciclismo". Aunque el podio en Francia, que rozó este año y que no pudo evitar que se le escapase en la última crono ante el vendaval Menchov, no obsesiona al ovetense. "La temporada no sólo es el Tour". También está la Vuelta al País Vasco, en primavera, la carrera que sueña con ganar. Junto a Antón y Samuel también estará la nueva camada naranja: Gorka Izagirre, soberbio en 2010 con dos victorias, Jonathan Castroviejo y Romain Sicard.