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Bicis para escapar del horror

Samuel Sánchez acaba tercero, tras Alexandre Vinokourov y Andy Schleck, en el Criterium de Chihuahua, algo más que una carrera ciclista

Bicis para escapar del horrorFoto: A. Laiseka

AL mediodía en Chihuahua, los navajazos profundos del sol, Alexandre Vinokourov, el rostro rosáceo de la fiera kazaja, zanja con un final demoledor el Criterium del estado más grande de México, algo más que una carrera ciclista. Un asunto serio porque pese a lo que denunciaban los diarios chihuahuenses, el amaño, la filfa de una carrera esplendorosa en participación -Vino, Andy Schleck, Samuel Sánchez, Ivan Basso, Frank Schleck, Roman Kreuziger, Peter Sagan, Beñat Intxausti...-, el pulsómetro del líder de Euskaltel-Euskadi, por encima de las 170 pulsaciones durante una hora y media de esfuerzo en un recorrido llano, la jeta enrojecida de asfixia tras acabar tercero tras Vino y Andy, demuestra lo contrario. Un asunto serio porque en México, especialmente en Chihuahua, cada ejercicio antagónico a la violencia, jamás en la historia moderna del país tan grotesca y sangrienta, resulta vital.

Por la mañana temprano, domingo, ni una nube, ni una brizna de aire, se adivina el sopor del mediodía que ilumina a Vino, los diarios hablan de otra matanza en Ciudad Juárez. En una fiesta en una vivienda de la colonia Horizontes del Sur irrumpió un grupo de hombres que descargó sus cuernos de chivo y AR-15 para a catorce personas. 14 más.

Cuenta con profundo dolor, rayano en la rabia, Alejandro Páez Varela, periodista y escritor chihuahuense, en La guerra por Juárez, cómo en la primera mitad del sexenio del mandato de Felipe Calderón al frente del gobierno mexicano (2006-2009) la batalla contra las drogas arroja datos escalofriantes. Su dimensión es de masacre: 15.000 muertos, la mitad en Chihuahua y gran parte en Ciudad Juárez, urbe fronteriza con Estados Unidos y El Paso, un millón y medio de habitantes cuyas vidas no valen nada. "Pareciera que en esta frontera se lleva a cabo una guerra de exterminio", dice Páez, extremadamente crítico con la política de Calderón, un acto, sostiene, negligente, en cuanto ha arraigado el torbellino de la bestialidad llenando las calles de Juárez de militares que empuñan armas, de vehículos artillados y ametralladoras en cada esquina. "No es lo correcto. Es la antítesis de las ideas del humanismo y el progreso", sentencia Páez.

Páez conviene con Gabriel García Márquez, que en 1995 en Contadora, Panamá, pronunciaba un discurso sobre el narcotráfico en Colombia en el que sentenciaba que su impresión era que "el tráfico de drogas es un problema que se le salió de las manos a la humanidad". "Eso no quiere decir que debamos ser pesimistas y declararnos en derrota, sino que hay que seguir combatiendo el problema a partir de ese punto de vista y no a partir de la fumigación". La fumigación que propone Calderón, la acumulación de militares, el planteamiento simple y trágico de la guerra, ha convertido a los tanatorios en los negocios más prósperos. La vida, en un ejercicio de supervivencia. El mañana, en un reto.

Algo chirría cuando una simple bicicleta puede simbolizar el progreso. Mientras militares y narcos se exterminan entre sí, algunos de los mejores ciclistas del mundo reúnen a un gentío entusiasmado en el corazón de la capital de Chihuahua. No parece el mismo lugar que cuentan los periódicos. Ivan Basso, el ganador del Giro, pregunta: "¿Es seguro andar por la calle?". Y sin escucharle, Ricardo Creel, el magnate de las hamburguesas, dueño de la multinacional American Beef que produce más de un millón de piezas de carne al día e ideólogo de la Vuelta a Chihuahua que echó a andar en 2006, le responde que no hay más inseguridad que en cualquier otra ciudad del mundo. Que él también oyó hablar alguna vez del campo de batalla del País Vasco y que luego, al visitarlo, quedó maravillado. Que la guerra, sangrienta, en México, es un asunto entre los narcos que luchan por dirigir el contrabando. Que el ciudadano vive "más o menos con sensación de seguridad".

"Necesitamos embajadores de este bello estado", reclama sobre el mismo asfalto en el que se disputa el criterium César Duarte Jáquez, nuevo gobernador del Estado de Chihuahua desde el pasado 4 de octubre. La misma noche del sábado en la que Ciudad Juárez contabilizó catorce nuevas víctimas, Duarte habló del compromiso de su gobierno de hacer frente a la violencia, de indignación y de ofensa. A Duarte, en cambio, le gustaría más referirse a la grandeza de Chihuahua, a sus tesoros, la Sierra Tarahumara, las Barrancas del Cobre, la cascada de Cusarare, la cultura raramuri, sus gentes...

Tras cuatro ediciones, en 2010 la Vuelta a Chihuahua ha mutado en Criterium por la dificultad tras los comicios de organizar en tan poco tiempo la seguridad de la carrera. "Ya veremos en 2011", dijo Duarte, que, por su apretada agenda, llegó sólo para dar la salida de la prueba y acabó entregando un chihuahua a Vinokourov en el podio, síntoma de su agrado, de la convicción de que algo tan simple como una bicicleta puede servir para escapar del horror.