bilbao. "Un chaval al que siempre le ha gustado la bici desde pequeño y que intenta superarse poco a poco". Así de humilde se describe Oier Sánchez Jauregi, el ciclista bilbaino del Gernikesa S.C. que se proclamó mejor vizcaino y mejor vasco en la Bizkaiko Itzulia celebrada del 8 al 11 de julio.

A sus 17 años, Oier vive su primer año como juvenil y afirma haber notado el salto de categoría. "A esta edad ya hay más nivel, vienen a las carreras más equipos de fuera con gente más rodada y al ser de primer año, lo noto aún más".

El nivel de los foráneos se dejó notar en la Itzulia donde el dominio ruso y francés fue claro y relegó a Oier lejos de los mejores en la clasificación. Sin embargo, el ciclista de la Gernikesa da buenos augurios para el futuro del ciclismo vasco: "Aquí hay gente joven que, aunque no es muy regular, es bastante buena y tiene mucho nivel".

El ciclismo es un deporte que requiere pasión y dedicación. La primera condición lleva con Oier desde que tiene uso de razón: "De pequeño sólo tenía ojos para la bici aunque a mis padres no les gustaba porque decían que entrenar solo por la carretera era peligroso pero yo me metí en ello igualmente."

El segundo requisito también lo cumple, pero, a pesar de su corta edad, ya sabe que "el ciclismo es muy difícil que te dé de comer, además, ahora con el dopaje y la crisis los equipos dejan de patrocinar, por eso, primero son los estudios y en los tiempos libres intento entrenar". Así, el joven corredor combina sus sueños académicos con los deportivos: "Para el año que viene espero ganar un par de carreras y estar delante en las generales, pero también quiero hacer IVEF porque es una carrera ligada al deporte y a mí me apasiona".

Consciente y maduro, así se muestra este adolescente que relata con sopor su agotador día a día. "Meto siete horas en la ikastola, llego a casa para comer y después tengo que salir a entrenar 90 kilómetros. Luego, aparte, hay que estudiar o hacer deberes y cuesta un montón".

Una agotadora rutina que no le está dando malos resultados. Ser el mejor vasco en la Itzulia es un buen comienzo para este futuro profesor de Educación Física.