Con la generalización de aplicaciones deportivas como Strava, que reflejan gracias al GPS el recorrido que realizas en una carrera de running, en una salida en bici o en una jornada de paddle surf, hay usuarios que buscan con su trayecto dibujar algo en el mapa planificando concienzudamente por dónde deben ir para lograrlo: un dinosaurio, la silueta de una persona o incluso unos genitales.
Y no sólo se trata de chiquilladas o de usuarios anónimos que buscan hacer una gracia para compartir con sus amigos o seguidores en redes sociales. La idea también ha calado en organismos tan serios como la Fuerza Aérea de Finlandia, de la que no cabría esperar algo así, pero ha sucedido, aunque probablemente su intención no era que trascendiese.
Les pillan la 'gracia'
La historia arranca el pasado 13 de abril, a primera hora de la mañana, cuando varios cadetes finlandeses estaban realizando un ejercicio rutinario cerca de Jyväskylä, a unos 270 kilómetros de la capital, Helsinki. Todo normal hasta que alguien, mirando el rastreador de vuelos Flightradar24, se dio cuenta de que aquellas trayectorias de vuelo no eran tan rutinarias, sino que más bien parecían otra cosa. Al menos cuatro aviones participaron en la broma, trazando en el cielo, o más bien en el mapa, figuras con forma de genitales masculinos.
Las capturas empezaron a circular por redes sociales y, como suele pasar, el asunto se volvió viral en cuestión de horas. Lo curioso es que, según explicó la propia fuerza aérea, los vuelos se realizaron dentro del espacio asignado y no supusieron ningún riesgo ni alteraron el tráfico aéreo. Es decir, que técnicamente cumplían con el ejercicio, aunque no parece que se ajustaran a lo previsto.
Polémica y reacción del Ejército
Ante el revuelo creado, la reacción oficial fue la esperable: reprimenda, investigación interna y medidas disciplinarias. Desde el Ejército finlandés recordaron que sus miembros deben mantener “buenas formas y normas de conducta”, algo que, visto lo visto, algunos interpretaron con bastante creatividad.
Pero no es la primera vez que ocurre algo así. En 2017 unos pilotos de la Marina estadounidense hicieron algo parecido con las estelas de un avión, y en los últimos años ha habido episodios similares en otros países.
En las redes sociales, como era de esperar, el debate ha ido entre la risa y la crítica. Desde quienes lo ven como una gamberrada sin consecuencias hasta quienes consideran que no es precisamente la imagen que debería dar un cuerpo militar en pleno desarrollo de su trabajo.