En estos días de Carnaval (ayer, sin ir más lejos, fue jueves gordo...) cierto tipo de alegría se desata en la calle, de donde son desterrados sinsorgas y sosainas. Son tiempos de carcajadas sueltas o, cuando menos, una sonrisa en la cara. Ayer se vivió una de esas escenas propias de estas fechas: desde el Hotel Carlton hasta el Aitaren (en viejo Boulervard, dicho sea para los más nostálgicos...) bajaron dos coches históricos que recordaban tiempos pasados, un Seat 850 Spider del 71 y un MG, clase B, de 1979. Ambos descapotables recuerdan a los viejos haigas que tanta fama cobraron en su tiempo.

El presidente del Automóvil Clásico de Euskadi, Koldo Ortiz de Vallejuelo, no disimulaba su orgullo cuando los dos vehículos llegaron al hotel Carlton y recogieron al mago Imanol Ituiño (Farolín XLII) y a la titiritera Mertxe Gil (Zarambolas XLII), para llevarles hasta el Aitaren y colocarles los antifaces oficiales diseñados por la Agencia de Medios Kaikoo, inspirándose en la “B” de Bilbao, y confeccionados por el prestigiado diseñador de vestuario Ángel Amor. La ceremonia, que según sus valedores equivale “a la solemne imposición del birrete en las graduaciones académicas o de la espada sobre los hombros de las antiguas Órdenes de Caballería”, según recordó el maestro de ceremonias, Jon Uriarte, ataviado con un traje hecho a media que le embutía, según él mismo confesó, concluyó con el acostumbrado descubrimiento de las placas inscritas con sus nombres en el pilar portátil de la Orden Botxera de Farolín y Zarambolas, en el que figuran los de quienes han ido encarnando a estos dos personajes arquetípicos.

Venga a nosotros tu reino, Doña Alegría, parecían estar pensando los ayer allí presentes. El tenor Martín Barcelona y el cofrade de Begoña, Jon Ander Etxeberria, ejercieron de pilotos para darle brillo a ese recorrido. Aprovechando la ocasión, se procedió a la entrega de los títulos Txirene Honoris Causa concedidos a aquellas personas que hayan mantenido una actitud manifiestamente txirene a lo largo de sus vidas. Este 2026 fueron otorgados al txistulari Mikel Bilbao, al artista José Antonio Nielfa La Otxoa y al pintor Iñaki García Ergüin (a título póstumo y lo recogió en su memoria, Marcelino Gorbeña), que vienen a unirse a quienes los recibieron en 2025, Julio Alegría y el cantante callejero, Pascual Molongua.

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¿Quieren algún detalle más? Hubo entrega de un diploma que diseñó K-Toño Frade y ha modernizado el artista gráfico Asier Sanz a las txirenadas distinguidas por la Orden Botxera en diversas categorías. En el campo de las bilbainadas históricas destacaron al concurso de feos organizado desde 1999 por Moskotarrak durante las fiestas de Bilbao Aste Nagusia, por su indudable repercusión popular y mediática, incluso más allá de nuestras fronteras. Manu Iturregi entregó una distinción que recogió Iñigo Burgos, y a la invitación a desayunar a todas las mujeres (y hombres si los hubiera) que acrediten llamarse Begoña en el día de su santo, idea que viene haciendo el Café Lago.

Y como mejor txirenada de 2025 se tributó un homenaje al voluntariado de Gorabide, por la ingeniosa composición del rap La del voluntariado, efectuada por el músico y profesional sanitario de la entidad, Alex Cerezo (la cantó en directo...) acompañado por Marije Herrero y un buen puñado de afectados y gente del voluntariado. A la cita acudieron dos voces legendarias de los Cinco Bilbainos, José Luis Fernández y Eduardo Robles, Marino Montero, Gontzal Azkoitia, Jon de Miguel, Beatriz Marcos, Juankar Bilbao, José Mari Amantes, Gloria Prieto, Amancio Ortega, Luis Ángel Castresana y Boni García, Josu Kamara, Lorea Ureta, Joserra Taranco, Faustino Ruiz, Nati Ortiz de Zárate, Álvaro Díaz de Lezana, José Ignacio Martínez Ortega o el propio Ramón Barea, quien de paso, no pudo quedarse.