Uno nombra las palabras mágicas, Bilbao BBK Live y se pone de inmediato a mover el esqueleto. No en vano, son ya dos décadas, veinte añazos, los que llevan organizando conciertos con Alfonso Santiago a los mandos de la mesa de mezclas. Sin embargo, la suya no es una mirada plana y abre sus miras a otros campos de la creación. Ayer, sin ir más lejos, en un acto institucional cuyos pasos los guió Aratz Castro, de Ortzadar, avivó el fuego de su dimensión más cultural con el Ciclo de cine: 2030 BAI!, una propuesta que tendrá lugar durante el mes de febrero en la Sala BBK y que se plantea como un aperitivo del festival, reforzando su compromiso con los valores que han definido su identidad desde sus inicios. En colaboración con Fundación Bancaria BBK, la Dirección de Innovación Social y Agenda 2030 del Gobierno Vasco, y el Festival Internacional de Cine de San Sebastián (Zinemaldia), el ciclo propone una selección de películas centradas en los derechos humanos, la sostenibilidad y los retos sociales contemporáneos, entendiendo el cine como una herramienta de conciencia, diálogo y transformación colectiva.

Todo sucedió en la Sala BBK de la Gran Vía donde encendieron la antorcha José Luis Rebordinos, director de Zinemaldia; Nora Sarasola, directora de Obra Social de BBK; Paloma Orte, directora de Sostenibilidad de Last Tour, y Asier Aranbarri, director de Innovación Social y Agenda 2030. En las entrecajas, Itxaso Hernández, de Last Tour, y Koldo Bilbao, el cultureman de BBK, vigilaban para que todo funcionase mientras que Mikel Hidalgo, en nombre de Lehendakaritza, e Iñigo Bilbao y Julene Magdaleno, de la Diputación Foral de Bizkaia seguían de cerca los acontecimientos. Tras este acto inaugural, se proyectó Maspalomas, en versión original en euskera con subtítulos en castellano (V.O.S.E.). Finalizada la sesión, se celebró un coloquio con uno de sus directores, Aitor Arregi, y con su protagonista, José Ramón Soroiz, en el que se profundizó en las claves de la obra.

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Fue la primera de las cuatro películas –faltan por ver aún La voz de Hind Rajab, Yo capitán y Belén...–que se proyectarán en este ciclo a lo largo de febrero. De historias audiovisuales, les hablo, pero tratándose de Last Tour no podía faltar, como les insinué, la música. A lo largo del ciclo se abordarán temas clave como la inclusión, la igualdad, la infancia, la migración, la justicia y la autonomía. Y se hablará como les repito, de las bandas sonoras de las distintas películas –desde la sutileza emocional de Aránzazu Calleja en Maspalomas, hasta la electrónica densa y precisa de Marilina Bertoldi en Belén, o la épica contenida de Andrea Farri en Yo, Capitán–que refuerzan la carga simbólica y narrativa de cada historia.

A la cita de arranque de ayer se sumaron, además de los ya citados, Mentxu Asensio, Estitxu Berroja, Gabriela Reges, Marta Sierra, Irati Sáenz de la Fuente, el actor Albar Gordejuela, Amelia Velasco, Unai Egia, Inés Martín, Zuriñe Martínez, Aitor Ruiz, Pilar Zorrilla, exviceconsejera de Comercio y Turismo, Pilar de Blas, María Bayo, Sara Setién, Ana González, Oihan Martínez, Maite Alboniga, Leire Gondra, vieja compañera de letras en DEIA, Zaira Zaira Calleja, una figura clave en Etorkizuna Musikatan, Mariví Polvorilla, Marga González, Carmen Flores, Izaro Castellanos, Gabi Salaberri, Cristina Bengoa, Marta Zarate, Beñat Muñoz, María Ángeles Etxebarria, María Jesús Alonso, Carmen Guridi y un buen puñado de gente que profundizó en la historia que Vicente, de 76 años, lleva la vida que le gusta en Maspalomas. Un accidente inesperado le obliga a regresar a Donosti y a reencontrarse con su hija, a quien abandonó años atrás. Vivirá en una residencia donde se verá empujado a volver al armario y a ocultar una parte de sí mismo que creía resuelta. ¿Está a tiempo de reconciliarse?