EL Colegio Vasco de Periodistas y la Asociación Vasca del gremio del micro y el teclado organizaron ayer en Bidebarrieta Kulturgunea una interesante mesa redonda que convocó a un más que respetable aforo.
A las siete de la tarde, y con la moderación del polifacético Julio Flor, conversaron acerca de la geopolítica del miedo tres personas expertas en comunicación y política. Se tratataba de la vicepresidenta de Reporteros Sin Fronteras, Edith Rodríguez; el profesor de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales en la EHU y presidente de Asociación Internacional para la Observación de los Derechos Humanos, Juan Soroeta; y de Adrián Zelaia, presidente del Centro de Investigación EKAI Center y exdelegado en el Comité Asesor en Política Industrial en la Unión Europea.
Antes de dar inicio a la mesa redonda, tomó la palabra la decana y presidenta de las dos entidades impulsoras del acto, Amaia Goikoetxea. Tras agradecer la presencia intervinientes y público, la periodista señaló que “hoy más que nunca, el periodismo y los periodistas vascos debemos ser luz, rigor y garantía de verdad; debemos organizarnos mejor y convertirnos en un refugio seguro frente al caos, al desorden y a las inmensas posibilidades de intoxicación que propicia el lado oscuro de las nuevas tecnologías”. Y añadió que “el miedo no nos sirve para hacer frente a la desinformación, a las mentiras, a los bulos que buscan manipularnos y que tratan de impedir que exista una ciudadanía informada, formada, una ciudadanía capaz”.
Julio Flor abrió la conversación adelantando que “es posible que hoy hablemos de estrategias para el dominio global de las grandes potencias, de cómo influyen en nuestra seguridad nacional, en la economía, en los medios de comunicación y en nuestras vidas”.
Las primeras intervenciones versaron sobre el miedo de los profesionales de los medios de comunicación, el miedo a informar y otros miedos de quienes, como dejó escrito Leonardo Da Vinci, tenemos posesiones y derechos y tememos que desaparezcan.
Pero Juan Soroeta, como buen conocedor de la situación de la comunidad saharaui, puso el foco en otro lugar, el del terror. Se produce cuando existe el riesgo cierto de la arbitraria e inmediata desaparición propia o de la familia. Ese es un miedo tangible, objetivo, frío y afilado como un filo de acero. Un miedo tan poderoso, en realidad, se llama terror.
Al enriquecedor y necesario debate que continuó sobre estos y otros derroteros asistió la concejala Eider Inunziaga, así como el miembro de la directiva de a Asociación Vasca de Periodistas, Alberto Lanza o la ,entre otras muchas cosas, impulsora de Médicos del Mundo, Celina Pereda.
Acudió el colaborador de DEIA, filósofo y doctor en Ciencias Políticas y Sociología iruindarra, Vicente Huici, bajo su sempiterno sombrero. Estuvo la profesora jubilada Carmen Ruiz Azkona, habitual escuchadora de sesudas conferencias en Bidebarrieta. Se acercaron las estudiantes de periodismo Iris Mikelez de Mendiluze y Nekane González, además del periodista Iker Guerrero.
No faltaron Amaia Oskoz, Alicia Guede, Gaizka Gandarias, Kari Olivera, Ksenia Vorohyeva, Mikel Etxebarria, Jesús Irureta, Lorea Eriz, Dioni Perdiguero, Teresa Azurmendi, Olatz y Lorenzo Orayen, José María Rojo, Ana Albero, Begoña Arruti, Paco Pérez, Carmen Arizkorreta, Pilar López, Rafa Ortega, José Angel Castañeda o Carlos Alvarez.
“El miedo expulsa al amor y también a la inteligencia, la bondad, todo pensamiento de belleza y verdad, y sólo queda la desesperación muda; y al final, el miedo llega a expulsar del hombre la humanidad misma”. Son palabras de Aldous Huxley. Ayer se disertó largo y tendido en Bidebarrieta Kulturgunea sobre cómo expulsar al miedo.