El callejón de las botxerías

Bidebarrieta Kulturgunea retoma la marcha en septiembre con la presentación de la novela 'Los vencejos'

09.09.2021 | 00:58

LE había dado la luz de la gloria de frente, diríase casi que cegándole. ¿Acaso no son cientos, miles, los escritores que no hubiesen dado un nosequé por vender una novela como se vendió Patria, la celebérrima obra de Fernando Aramburu? ¿Acaso no es ese el sol que tanto alumbra entre los cientos, miles, de escritores? ¿Qué no hubiesen dado tantos por un éxito así? Y. sin embargo, Fernando Aramburu ha escrito Los vencejos, una historia que narra la vida en un sórdido callejón oscuro, con la amenaza del suicidio latente en cada página, con la violencia cayendo en cascada por el papel. De la luz a las tinieblas. Él sabrá por qué se ha metido en ese mundo subterráneo, no parece, eso sí, que sea una novela para todos los públicos.

Vengo a contarles que ayer se presentó a público, eso sí. Lo hizo en el salón de actos de la biblioteca de Bidebarrieta en el marco del espacio Bidebarrieta Kulturgunea del Ayuntamiento de Bilbao que ayer retomó la marcha tras el sol del verano. Antes de sumergirnos en ese universo de preguntas con respuestas, de autógrafos y despieces de la obra, permítanme que les cuente lo vivido en las escaleras. Hubo un par de asiduos a la cita literaria que se lamentaban el no haberse podido saludar agarrados a la cintura de una taza de café en El Tilo, un clásico para estas tardes literarias. Qué raro que esté cerrado, decían. Y unos metros más allá, la coordinadora de Bidebarrieta, Begoña Morán, deshacía el misterio. Al parecer el histórico café está sumergido en un rodaje. Resuelta la duda.

A Fernando Aramburu le acompañaron bajo los focos la periodista Elena Sierra y en la trastienda el editor de Tusquets, Juan Cerezo. En la segunda fila Slim Mhidi y Maite García hacían juegos malabares con los ejemplares que no paraban de venderse. ¿De donde procedió tanta afluencia –había que sacar entrada gratuita y el aforo se quedó pequeño ante la demanda....– si no habían leído el libro? Aramburu está ya considerado como uno de los narradores más destacados en lengua castellana. Su novela Patria, de apabullante éxito entre los lectores y recolectora de reconocimientos (Premio Nacional de Narrativa, Premio de la Crítica, Premio Euskadi, Premio Francisco Umbral, Premio Dulce Chacón, Premio Arcebispo Juan de San Clemente, Premio Strega Europeo, Premio Lampedusa o Premio Atenas), tuvo algo que ver en la asistencia. Curiosidad por verle y por leer lo siguiente.

A la cita tampoco faltaron Mikel Ortiz de Pinedo, Alicia Aristondo, Charo Hoyuelos, Ibai Marín, Ana García María Luisa Fresa, Idoia Maruri, seguidora de Aramburu desde antes de Patria; Antonio Igarza, integrante de On Tour UP, empresa que maneja con soltura la baraja de la cultura en Bilbao; Edurne Echevarria, Ana María Rodríguez, María Teresa Alfon, Marian Luis, Mari Luz Cabrera, Begoña González, Laura Hernández, Mikel Lodi; las hermanas Elena y Yolanda Azkuna, Miren Olabarria y un buen puñado de amantes de la literatura que iban arremolinándose en la puerta de acceso al salón de actos.

¿Qué contarles de la novela? No la he leído aún, con ese Niágara de 700 páginas que nos aguardan. Tusquets asegura que "Los Vencejos es una novela ácida y enternecedora en la que se suceden los episodios amorosos y familiares, y peripecias de toda índole que trazan la radiografía de un hombre desorientado, que vuelca hasta la última partícula de su intimidad, pero que, queriendo hacer recuento de sus ruinas, insufla una inolvidable lección de vida". Lo pudieron leer los jóvenes Eduardo Sánchez y Marta Pérez, Cristina Madariaga, Miriam Odriozola, Ain-tzane y Nagore Artetxe, María Teresa Uriarte, Olga Urizar y toda una procesión de hombres y mujeres que se acercaron para vivir de cerca la experiencia. Que les gustase o no es una cuestión que debieron preguntarles a ellas y ellos.

El espacio Bidebarrieta Kulturgunea retoma la marcha en septiembre con la presentación de la novela 'Los vencejos'

La última novela de Fernando Aramburu, editada por Tusquets, mostró su poder de atracción y llenó el aforo

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