El callejón de las botxerías

Juanjo Romano presenta en la FNAC su última novela, 'La sultana'

28.04.2021 | 00:57

LA Palanca de comienzos del pasado siglo era un hervidero de goces, disfrutes y peligros, una tierra regada con champán y tatuada con un par de tibias y una calavera. De aquel ayer trepidante llega hoy una novela en llamas. No en vano, relata una vida extraordinaria, la de Raimunda Amandarain, también conocida como Aurori de Bilbao en su faceta de periodista, como La sultana en su vida como una figura del cabaré y como una mujer ingobernable entre quienes la conocieron. Tal fue su vida de mil caras que está enterrada bajo el nombre de Ray Sullivan. ¿Qué extraordinarias circunstancias tuvieron que darse para que alguien adoptara tantos nombres y se dedicara a actividades tan diferentes, incluido el espionaje? Lo sabe mejor que nadie Juanjo Romano.

Él también es un hombre de espíritu renacentista. O un trotamundos, como prefieran decirlo. Durante varias décadas estuvo en las entrecajas de Vaya semanita, Goenkale y un buen número de producciones de ETB. También es un reconocido cocinero de txoko y ha trabajado en muy variados soportes informativos, desde la prensa escrita hasta la televisión, pasando por la radio, donde dio voz a los informativos o a programas canallas de madrugada como El pájaro nocherniego. En la promoción de su novela ha dado todas en el clavo y ni una sola en la herradura al bautizar a La sultana como "una Mata Hari bilbaina". Tiene su porqué. No en vano, ejerció como espía del Kaiser durante la Primera Guerra Mundial. Era un trabajo, ese de espía, muy arraigado al barrio, pues de espía de los carlistas ejerció Ramona Arregui, madre de Enrique Areilza, durante el sitio de Bilbao. La tal Raimunda fue captada por un personaje llamado Adolfo Guerrero para que le sirviera de cobertura en su trabajo para el Abweh, el servicio de espionaje germano. Su misión consistía en trasladarse a Londres y obtener datos de los buques de carga que partían, tratando de sortear el bloqueo de los submarinos alemanes. El contraespionaje británico del MI5 supo de sus intenciones apenas desembarcaron en Dover y los detuvo a los pocos días de llegar a Londres. La cupletista bilbaina tuvo suerte de que todas las acusaciones fueron a parar al saco de su amante y las autoridades se limitaron a deportarla.

Visto cómo arranca la novela uno diría que se sitúa ante una narración de John le Carré. No en vano pueden leerse unas coordenadas de situación: Bilbao-Lisboa-Berlín. Ya con ese arranque atrapa. Confío en que no haya destripado la historia que narra Juanjo, deslizándose por la historia de Bilbao, sus calles emblemáticas teñidas de gris y oscuro, y unos personajes singulares.

La novela fue presentada ayer en la FNAC, con María José Mielgo como anfitriona de la casa y con Alfonso Gil, teniente alcalde de la villa, como cicerone entre las páginas. A la cita no faltaron el escritor Juan Infante, Ana Salinas, Pedro Ruiz Aldasoro, con quien Juanjo compartió proyectos de vida en Pausoka; Rafael Soto, Yolanda Díaz, Ekain Rico, Nora Abete, Pilar Tereiro, Alberto de Martín, Begoña Gamero, Álvaro Pérez, Ana Berta Campo, Rodolfo Laiz, Iñaki Yarritu, Armando Torres, José Luis Sánchez, Lourdes Rodrigo, el médico Roberto Lertxundi, Carlos Torrillo y un puñadito más de gente –no hay espacio para responder a llamadas multitudinarias ni es tiempo de encuentros masivos...–, que compró el libro como mandan los cánones de una presentación literaria. Camino de la esquina donde todo se produjo, Alazne Etxebarria y Ane Ugarte curioseaban en el área electrónica de la FNAC y hacían cuentas por si hoy podían volver. No en vano, está previsto que en ese mismo rincón, a partir de las 19.00 horas, actúe hoy Maren. Quieren ir esta tarde al concierto donde presentará su último trabajo, Margaritas y lavanda, en el que mantiene influencias como las de Jane Birkin o Françoise Hard, a quienes tanto recuerda.

Juanjo Romano presenta en la FNAC su última novela, 'La sultana', en la que recorre la trepidante vida de "una Mata Hari bilbaina"

Raimunda Amandarain fue periodista, con el seudónimo de Aurori de Bilbao, cabaretera y agente doble en la Primera Guerra Mundial

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