Los cursos para mayores de Portugalete completan todas las plazas disponibles

En total, este año se ofrecen 137 talleres en los centros sociales de la villa

01.10.2021 | 01:01
Las clases de los cursos de los centros sociales de Portugalete ya han comenzado.

Entrar estos días en los centros sociales de Portugalete es sinónimo de ver actividad y alegría; la alegría de poder volver a disfrutar de las 137 actividades diferentes que se van a ofertar este curso para personas mayores. Este es un sector poblacional muy importante en la noble villa jarrillera, ya que representa casi el 30% de su población y, por lo que reflejan los datos de inscripción a los cursos, los mayores han vuelto a recuperar la confianza y el ánimo para disfrutar de estas actividades que son la pura muestra de que jubilarse no es retirarse de la sociedad, ni mucho menos, sino que significa iniciar un periodo en el que seguir muy activos, sí, pero sin las prisas y los agobios que marcan las jornadas laborales. Así, los centros sociales portugalujos han llenado todas las plazas disponibles para estos cursos, algo más que meritorio teniendo en cuenta que el grado de ocupación a finales del pasado curso era del 40% de las plazas cuando el aforo máximo era notablemente inferior al actual, ya que, a día de hoy, el aforo máximo para estos centros es del 75% respecto a la capacidad máxima prepandemia.

Sin duda alguna, el avance de la vacunación, un proceso ya completado con doble dosis entre las personas mayores ha sido algo definitivo a la hora de que los que viven en la tercera juventud se animen a volver a disfrutar de talleres como, por ejemplo, los de memoria, pintura, fuerza, informática y lectoescritura, entre otros. Yolanda trabajó en Petronor como administrativa durante muchos años y, tras su jubilación, decidió mantenerse activa física e intelectualmente acudiendo a los cursos que imparten los centros sociales de Portugalete. Este año se ha animado a inscribirse en lectoescritura. Cuando atiende a DEIA se encuentra leyendo un texto sobre las adicciones a las redes sociales. "Esta es la primera vez que hago este taller, pero como todo lo relacionado con la lectura y la escritura me atrae bastante, decidí apuntarme a este curso", reconoce esta mujer que también se ha apuntado a algún curso más, y que está esperando a que se puedan incrementar los aforos a estos centros para poder sumarse a otros talleres. El objetivo de Yolanda es aprender de una forma tan tranquila como divertida. "Me va a venir muy bien este curso para recordar y corregir el tema de las faltas de ortografía porque si no se practica, se va olvidando", indica esta alumna, quien durante la pandemia siguió acudiendo a los cursos que ofrecen los centros sociales jarrilleros. "Para mí esto es una válvula de escape y también es una manera de comunicarnos y relacionarnos con los demás en esta época tan difícil. Hay muchos talleres y es raro no encontrar algo que te guste", anima.

Mientras Yolanda y sus compañeros de lectoescritura analizaban el texto sobre las adicciones a las redes, a tan solo unos metros, separados por una pared, la música sonaba y contagiaba actividad y ganas de bailar. Al abrir la puerta de ese aula, un grupo de varias mujeres hacía ejercicios para mantener su cuerpo activo y en forma. Porque con una pequeña pelota, una mancuerna de muy poco peso y, sobre todo, ganas de moverse y de disfrutar, una (no había ni un solo hombre en el grupo) se puede mantener en forma física y, también, mental. Eso es lo que trata de lograr el curso de fuerza. Merche y Rosa Mari son dos de las alumnas de este taller y al acabar su sesión, están un pelín cansadas, pero, sobre todo, contentas. "He venido con pequeños dolores y hasta se me han quitado", explica Merche ante la atenta mirada de Rosa Mari. Ella es toda una veterana de estos cursos, ya que lleva cerca de dos décadas acudiendo a los talleres que ofrecen los centros sociales jarrilleros. "Me he apuntado también a memoria porque hay que entrenar también la mente. Me gusta más esto porque yo siempre he sido muy bailarina", explica Rosa Mari, una de las usuarias de los cursos de los centros sociales portugalujos, unos talleres que han colgado el cartel de "no hay plazas".

"Estos cursos son una válvula de escape y una manera de relacionarnos con los demás"

Yolanda

Usuaria de los cursos

"He venido al aula de fuerza con dolores y hasta se me han quitado al dar la clase"

Merche

Usuaria de los cursos


noticias de deia