El Karpin de Karrantza acoge a dos lobos americanos rescatados de un zoo cerrado por la pandemia

Además, el parque ha empezado a reciclar material de la cantera de Zaramillo

09.07.2021 | 00:10
Uno de los lobos, en fase de aclimatación al parque.

Detrás de lo que los numerosos visitantes de BBK Karpin Fauna, –el recurso de Enkarterri más concurrido en temporada alta–, ven se desarrolla un arduo trabajo para concienciar sobre el buen trato a los animales y el respeto por la naturaleza. Sin ir más lejos, el centro de acogida de fauna silvestre ha dado la bienvenida a dos lobos americanos que vivían en un zoo que ha cerrado sus puertas por la crisis derivada de la pandemia. Poco a poco se van adaptando a su vida en unas instalaciones a las que, por otra parte, han llegado 300 piezas de hormigón reciclado de la cantera de Zaramillo para su reutilización.

La hembra Taiga, de color blanco y 9 años, nació en un zoológico holandés del que la trasladaron a otro antes de que la enviaran a un tercero en España, que ha cesado su actividad. El macho Kron, de 4 años, es un híbrido entre lobo gris de Norteamérica y perro, con más de un 95% de sangre del lobo. Ambos animales ya convivían antes de llegar a Karrantza, lo que seguramente facilitará su aclimatación.

Ya que "vienen de otro parque, el trabajo consiste básicamente en que cojan confianza con el equipo de cuidadores que les van a atender para que la tarea resulte más fácil y segura para todos", explica el biólogo Pedro Abad. La juventud puede ayudar a agilizar el proceso, pero "casi depende más del carácter de cada individuo". Porque, con respecto al entorno, "suelen proceder de instalaciones más pequeñas", por lo que el amplio espacio del Karpin no representa ningún problema. La esperanza de vida de los lobos "en cautividad puede alcanzar unos 13 a 15 años, aunque en el parque hemos cuidado de un ejemplar que vivió hasta los 17 años". El Karpin se convierte en la esperanza de animales decomisados en caza y tráfico ilegales, granjas de cría o nacidos en cautividad.

La Mancomunidad de las Encartaciones, propietaria del centro de acogida de fauna, se encarga del mantenimiento del recinto ubicado en una finca del barrio de Biañez antaño propiedad de un indiano. En este sentido, se ha recibido un lote hormigón reciclado de la cantera de Zaramillo fruto de un convenio firmado el año pasado.

El material se emplea en instalaciones y caminos. Foto: Mancomunidad

La primera remesa se compone de 300 piezas fabricadas con árido calizo y árido siderúrgico reciclado, resto procedente de sus instalaciones de áridos y hormigón entre losas e hitos de señalización para mejorar los caminos. Se prevé que se entreguen hasta 800, "con el objetivo de impulsar la economía circular al reducir el consumo de recursos naturales y la generación de residuos", según informan desde la cantera y la institución tras un acto al que asistieron el presidente de la Mancomunidad de las Encartaciones, Martín Pérez Garmendia; el responsable comercial de áridos en Bizkaia de Hanson-HeidelbergCement Group, Juanjo Brizuela Antelo, y el jefe de área de hormigón de Euskadi de la misma compañía, Jon Azpeitia Ibarrondo.

Se pondrán a disposición de Karpin Fauna "probetas de ensayo de consistencia con las que se generarían estructuras de refugios a modo de ladrillo para los animales y se forman rocallas irregulares para plantas rupícolas que se crían en las rocas". Con los excedentes de hormigón residual "se podría generar, además, paredes irregulares que den aspecto naturalizado a distintos ambientes del parque, y como viales, estructuras y mobiliario duradero". Los áridos sobrantes proporcionarían sustratos a espacios y áreas secas, ya que "se podría utilizar como base de drenaje para escenarios y habitáculos de fauna, así como para el mantenimiento y reparación de viales y aparcamientos". El hormigón machacado serviría para rellenos y drenajes, "mientras que restos de goma de las bandas transportadoras y residuos neumáticos se emplearían como aislante y acolchado de instalaciones, impermeabilización de tejadillos y refugios".

Instalaciones como el reptilario en proyecto que está en proceso de adjudicación para poder ofrecer una segunda oportunidad en Karrantza a más especies y educar en el cuidado del medio ambiente.

Actividades

Protección de la fauna

Convenio entre la Mancomunidad y la Fundación BBK. La sensibilización para la educación en el cuidado de la naturaleza es uno de los puntales de Karpin Fauna. Se refuerza con un convenio suscrito entre la Mancomunidad de las Encartaciones y la Fundación BBK para llevar a cabo actividades "que sirvan para estimular y sensibilizar sobre la protección de la fauna a través del desarrollo de distintas unidades temáticas organizadas por etapas educativas, desde Infantil a Primaria, Secundaria Obligatoria, Secundaria Post-obligatoria y Universitaria", así como conceptos relacionados con la fauna y la biodiversidad y los contenidos relativos a la evolución de las especies.

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