Ezkerraldea

La muestra 'Azken Alabak' homenajea en el Museo Rialia a la Babcock Wilcox

El centro acoge hasta el 13 de junio esta exposición de esculturas surgidas de modelos industriales de la histórica fábrica

29.03.2021 | 00:13
En la exposición comparten espacio los nueve modelos industriales con las 25 esculturas que ha creado Alberto Salcedo.

 El patrimonio industrial, por sí solo, es arte, pero también puede ser la semilla sobre la que hacer otros proyectos artísticos. Por desgracia, el patrimonio industrial no ha sido valorado, hasta la fecha, todo lo debido y muestra de ello ha sido la Babcock Wilcox, una fábrica que fue desvalijada en 2016. Por desgracia, se perdieron auténticos tesoros industriales, pero el artista Alberto Salcedo salvó nueve moldes industriales en base a los que ha hecho piezas artísticas. Todas ellas, conforman la exposición Azken Alabak. Las últimas piezas de la Babcock, una muestra que estará expuesta en el Museo Rialia de Portugalete hasta el próximo 13 de junio. "Había cientos de modelos, pero me hice con aquellos que podía transportar y que estaban en buen estado. Había muchos modelos que estaban podridos o muy deteriorados por el agua", recuerda el artista residente en Gordexola.

La primera idea que tenía Salcedo no era otra que salvaguardarlos para que se conservasen, pero luego su imaginación echó a volar y en base a esos modelos nacieron Lur, Leia, Olivia... Esculturas con nombre de mujer todas ellas y que han sido denominadas por Salcedo como las últimas hijas de esta emblemática fábrica de Ezkerraldea que dio empleo a miles de personas. "Creo que este museo es el lugar ideal para exponer estas obras. Esta exposición busca mostrar el patrimonio industrial a través del arte contemporáneo", reconoce Salcedo. Mostrar ese patrimonio desde otro punto de vista a la vez que se da una segunda vida a esos modelos que, antaño, sirvieron para hacer piezas industriales, pero que también han servido como molde para hacer puro arte. En la memoria de Alberto Salcedo ha quedado grabado a fuego aquel día en el que, desconociendo la situación exacta en la que se encontraban las instalaciones de La Balco, acudió a ese lugar. "Lo que vi me sobrecogió. Sentí que estaba en un museo de arte contemporáneo", rememora. Pero la distancia respecto a un museo era sideral, ya que, por allí, había personas llevándose lo que podían y había auténticos tesoros industriales, sí, pero en una situación de deterioro que los hacía inservibles.

Con esas imágenes frescas en su cabeza, comenzaron a fluir las ideas para ir creando las 25 esculturas que conforman esta exposición que es un homenaje a una de esas empresas que generaron empleo y riqueza en Ezkerraldea. Entre las piezas que se podrán ver hasta el próximo 13 de junio en Rialia se puede contemplar una mezcla perfecta de lo tradicional que representan los modelos industriales y la vanguardia y modernidad de las impresoras 3D que han ayudado a Salcedo a dar forma a algunas de las esculturas. "En esta exposición se puede ver el buen hacer de la industria mezclado con el saber hacer del arte contemporáneo", expresa Salcedo, quien es docente investigador del departamento de Arte y Tecnología de la facultad de Bellas Artes de la UPV. Además de piezas hechas con impresoras 3D, también se pueden contemplar esculturas hechas con cerámica y bronce a la cera perdida.

Junto a las obras, también se pueden contemplar imágenes del estado en el que se encontraban las instalaciones de La Balco justo antes de ser desmanteladas definitivamente. Fotografías que invitan a reflexionar, a analizar por qué se dejó deteriorar el patrimonio industrial hasta tal punto perdiendo auténticas joyas que servirían para explicar la historia de Ezkerraldea, Bizkaia y Euskadi a lo largo del siglo XX. "Tanto los modelos como las propias esculturas se contextualizan mutuamente. Unas dan un mayor interés a las otras y con todo esto quiero hacer ver que la conservación del patrimonio industrial es una cuestión que nos afecta a todos y si lo cuidamos y lo conservamos, las generaciones futuras nos lo agradecerán", argumenta Salcedo.

Así, hasta el próximo 13 de junio, el Museo Rialia se convertirá en el hogar de Las Últimas Hijas de La Balco, unas esculturas que son mucho más que arte, son un reflejo de la importancia que tiene el patrimonio industrial.

"En esta exposición se puede ver el buen hacer de la industria mezclado con el saber hacer del arte contemporáneo"

"La conservación del patrimonio industrial es una cuestión que nos afecta a todos"

Alberto Salcedo

Artista