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Marian Martín, la estilista que devuelve la sonrisa

Marian Martín organiza el domingo en Sestao ‘Cada pelo cuenta’ en favor de Mechones Solidarios

Prevé crear junto a un oncólogo de Cruces un protocolo de actuación para quienes padecen cáncer

09.02.2020 | 05:10
Marian Martín, en la puerta de su negocio.

Organiza el domingo en Sestao ‘Cada pelo cuenta’ en favor de Mechones Solidarios

Miguel A. Pardo

Sestao - Cuando a una persona le comunican que padece cáncer es como si un terremoto atravesase su cuerpo, su ser. Sin duda, no es una noticia fácil de encajar y todo apoyo de la sociedad es bienvenido de cara a plantarle batalla a la enfermedad y tratar de superarla. La estilista Marian Martín a lo largo de su trayectoria ha sido apoyo y guía estética de muchas personas que se enfrentaban y se enfrentan al cáncer. Esta sestaoarra que creció "en el negocio", vio cómo su madre creaba pelucas de pelo natural para poner así remedio a uno de los efectos secundarios de la quimioterapia y la radioterapia; el quedarse calvo.

Ella ha seguido la senda abierta por su madre y la creación de pelucas, reconoce que es "una de las cosas que más me llena. Le devuelves la sonrisa a gente que está pasando por un momento muy delicado. Es una sensación muy gratificante y que no hay dinero en el mundo que pueda pagarla. Lo hago por amor", asegura esta mujer de 43 años. El pasado mes de septiembre decidió dar un paso más en su labor en favor de aquellas personas que padecen cáncer y, todos estos meses de trabajo florecerán el domingo por la tarde cuando en plena plaza del Kasko de la localidad sestaoarra tendrá lugar Cada Pelo Cuenta, una actividad en favor de la asociación Mechones Solidarios que convertirá la plaza en un gigantesco salón de peluquería y en el que de 17.00 a 21.00 horas se recogerá pelo para dar forma a esas pelucas naturales que podrán servir para que muchos enfermos y enfermas de cáncer puedan verse mejor. "Vale cualquier tipo de pelo y longitud, da igual que esté teñido... La única condición es que esté limpio", indica Marian, quien reconoce que en el último mes la iniciativa ha adquirido un ritmo que ni siquiera ella imaginaba. Así, ya se ha confirmado la presencia de ocho chicas participantes en el certamen de Miss Euskadi que, con sus mechones de pelo, colaborarán con la causa. También colaborarán entidades como Aspanovas y Ambuibérica. Cada corte de pelo tendrá un valor simbólico de cinco euros que servirá para sufragar la creación de pelucas. "Es una cantidad simbólica, pero muy importante. No en vano, una peluca cuesta cerca de 300 euros", precisa Marian quien estos días está respondiendo a muchas preguntas de la ciudadanía de cara al evento del próximo domingo.

Tal y como suele suceder en actividades de este tipo, en la plaza del Kasko se darán cita el domingo historias muy curiosas. "Dentro de las personas que tenemos ya confirmadas, he de reconocer que me ha emocionado especialmente el caso de cuatro chicas que van a venir desde Madrid en coche para participar en la iniciativa y donar su mechón de pelo", apunta Marian quien lleva cuatro años recogiendo mechones en su local. "La gente es solidaria y me han impactado, sobre todo, los jóvenes y adolescentes. Están muy concienciados", apunta Marina quien ya ha mirado en alguna ocasión el tiempo que hará este domingo. "Va a hacer bueno", le señala una compañera en la peluquería.

Crear un protocolo Aunque aún está por culminarse el evento del domingo, Marian ya se ha puesto en marcha para realizar otro muy similar. Pero ella, desde su rol de estilista, también aboga por la creación de un protocolo para atender y asesorar a las personas que reciben la noticia de que padecen cáncer. "Hay quien me ha llamado según ha recibido la noticia para raparse la cabeza. Esas burradas no se pueden hacer y estoy trabajando con un oncólogo de Cruces y mi amiga Ziortza que es médico en la creación de un protocolo para informar a la gente". Esa será una aportación más de Marian, una estilista que, con su empatía y buen hacer, hace que los enfermos de cáncer recuperen la sonrisa. - M. A. Pardo