'Atyla', una escuela de vida atracada en Bilbao

La goleta pasa el invierno en el Museo Marítimo y a partir de semana santa propone viajes de desarrollo personal

17.01.2022 | 00:53
Rodrigo de la Serna, (sentado) capitán del 'Atyla', junto a miembros de la tripulación del barco escuela atracado en el Museo Marítimo de Bilbao.

aPRENDER lo que es la convivencia; despojarse de miedos, angustias y profundizar en aspectos vitales para los seres humanos recorriendo los mares del mundo. Ese viaje es posible a bordo del Atyla, un barco escuela que en invierno atraca en el Museo Marítimo de Bilbao y a partir de Semana Santa recorre el mundo: "Atyla es un proyecto de desarrollo personal", sintetiza el capitán del barco, Rodrigo de la Serna.

La Fundación Barco Atyla viene proponiendo viajes de aventura en los que no solo se adquieren conocimientos de navegación, sino que también se trabaja en habilidades como la inteligencia emocional, el pensamiento crítico, el liderazgo, el trabajo en equipo y la comunicación intercultural. "En esta goleta de madera no solo se ofrece a los participantes la posibilidad de navegar, usar los cabos o formarse como un patrón. Atyla es mucho más", describe Rodrigo. Según explica el capitán, quienes se embarcan en esta aventura aprende a desarrollar aspectos como la responsabilidad y se les enseña a conocer el significado de la resiliencia, del trabajo en equipo, el liderazgo, empatía, la conciencia crítica... "A bordo todos estos elementos son fundamentales en la convivencia".

El buque volverá a partir en Semana Santa. Foto: J. Lazkano

Cada año se marca una ruta diferente y Atyla proporciona a centenares de navegantes de diferentes nacionalidades y procedencias, desde los 15 hasta los 70 años, una experiencia cultural. Visitan festivales marítimos, forman parte de regatas de grandes veleros, aprenden a convivir en el barco y desarrollan habilidades que se encuentran fuera de la zona de confort. Un itinerario que en siete meses les lleva a recorrer un total de más de 11.000 millas náuticas y realizar una media de 25 paradas en puertos de diferentes destinos. "Los participantes realizan recorridos de una semana. Aunque la mayoría suelen ser personas jóvenes, son muchos los amantes de la mar que han decidido embarcarse en esta aventura para vivir una experiencia. "Hemos tenido de todo. Gente que quiere hacer una parada de su vida para encontrarse a sí mismo; personas que tras un cambio de sexo necesitan parar... las posibilidades que ofrece este escuela son múltiples", relata Rodrigo. Quebec, Boston, Islas Bermudas, Reino Unido, Canarias o Copenhague son algunas de las paradas que ha hecho esta goleta. La costa cántabra, Ámsterdam, el suroeste de Inglaterra, Brest, Hendaia y Dunquerque –en Francia– y Bremerhaven –en Alemania–. Son algunos de los destinos en los que suben y bajan nuevos integrantes del barco para experimentar en primera persona lo que es convivir en un barco.

UN SUEÑO HECHO REALIDAD


Atyla, aunque inspirado en los buques del siglo XVIII, fue construido en la década de los 80 con técnicas tradicionales entre Soria y Lekeitio. Este buque fue el sueño de Esteban Vicente Jiménez (Soria, 1953), un piragüista profesional –tío de Rodrigo– al que se le encaprichó un ambicioso proyecto: construir un gran barco de madera para navegar alrededor del mundo.

"Mi tío y su exmujer Inés Zalba fueron los promotores de este proyecto. Esta idea surgió cuando mi tío en uno de los viajes que hizo vio en Alemania un barco escuela especializado en ayudar a jóvenes con problemas de inserción y drogas. A partir de ahí su obsesión fue la de dar forma a un barco que acogiese un programa educativo, en definitiva un barco de la vida". Pese a la falta de financiación, en el año 1979 Esteban comenzó con el diseño de Atyla.

Unos meses y cientos de bocetos después, su diseño original recibió la aprobación del arquitecto naval Francisco Lasa Etxarri. Años después y siguiendo el sueño de Esteban, en 2013 y con veinticuatro años, Rodrigo retomó el proyecto de convertir Atyla en Barco Escuela Internacional, la idea original. Desde entonces vive en el navío, pasando los inviernos en muelle del Museo Marítimo de Bilbao –donde se lleva a cabo todo el proceso de mantenimiento del barco y se organizan visitas a escolares– y el resto de meses, viajando.

"En este buque no solo se ofrece la posibilidad de navegar, usar los cabos o formarse. 'Atyla' es mucho más"

"Las posibilidades que ofrece este barco escuela son múltiples; la gente vive una aventura"

Rodrigo De la Serna

Capitan del 'Atyla'


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