El barrio de Basurto de Bilbao se reescribe en tres décadas

Una reciente publicación recoge la historia de este barrio bilbaino, su importancia para el resto de la capital como centro de servicios generales y los 30 años de un asociacionismo vecinal pujante

13.12.2020 | 01:07
La fisonomía del barrio de Basurto ha cambiado radicalmente en las últimas tres décadas con variedad de intervenciones urbanísticas y de servicios.

Basurto quizá sea el barrio de la villa que más servicios públicos ofrece. El que presenta la mayor lista de edificios con solera, pero también los de última generación. Y probablemente, es la zona que más ha evolucionado en las últimas tres décadas y siempre con un motor impulsor detrás, la asociación de vecinos. Todas esas historias y vicisitudes ocurridas en este distrito son protagonistas de un libro publicado recientemente por la agrupación vecinal que, en este aciago 2020 a punto de concluir, ha cumplido 30 años de actividad. La publicación recoge en su primera parte histórica el devenir a lo largo de los siglos de este primigenio arrabal de la villa de la mano del historiador Javier del Vigo. La segunda parte compila la prolija actividad de la Asociación de Vecinos de Basurto en un recuerdo comunitario y pilotado por su anterior presidente ya jubilado, Javier Muñoz.

Como ideólogo de la publicación y habitante del barrio desde que nació hace 76 años, Muñoz explica a DEIA que el fin del libro es que "sus vecinos sepan en qué barrio viven, tengan cierto conocimiento, bien porque acaban de venir, como los 4.000 nuevos habitantes de las torres de Garellano, bien porque ya son vecinos veteranos y quieran descubrir una historia que, además, es muy interesante".

Porque, como explica Javier del Vigo, "pocos sabrán que el linaje banderizo de los Basurto, que tuvo aquí su propia torre en el siglo XV, fue el que dio nombre a este área", la cual se caracterizó por acoger huertas y campos hasta bien entrado el siglo XX. Un barrio que se anexionó a Bilbao como parte de Abando y que empezó a ser visto por las corporaciones municipales de la época como el sitio "donde se traían las cosas que el centro de Bilbao no quería", sentencia Muñoz. Recuerda como, además de los pabellones hospitalarios, "aquí un mismo edificio fue primero depósito de materias inflamables y después perrera municipal y, en otro, se trató de infecciones a personas enfermas" por las frecuentes epidemias que asolaban toda Bizkaia a caballo entre los siglos XIX y XX.

Un centuria, la última, donde Basurto fue sembrado con una estación de ferrocarril que creó identidad de barrio, el cuartel del ejército, la gran entidad que fue, y es, la Santa Casa de la Misericordia; se culminó un centro sanitario de referencia, se levantó una Feria de Muestras Internacional heredera del viejo ferial de ganado local, crecieron los barrios obreros de Santiago y Santa Ana, los viejos campos de fútbol de la vega de San Mamés y la famosa cervecera del Norte. Muñoz recuerda, como muchos miles de bilbainos, que "la cervecera, era un sitio perfecto donde iba con mis padres a comer y daban música en vivo en un gran espacio que ya hace muchos años se perdió".

Esa fábrica de espuma junto con la vieja estación fueron dos de los elementos que desaparecieron como consecuencia de las intervenciones urbanísticas que han cincelado recientemente un nuevo Basurto. El historiador Del Vigo asegura rotundo que "si descartamos los barrios nuevos, Basurto es la zona de Bilbao que más ha cambiado en los últimos 30 años". Y lo ha hecho en un doble sentido "para servicio general de la ciudad y en su propia fisonomía interna para el barrio y los vecinos, que tampoco está nada mal", especifica.

El listado de intervenciones recientes pasa por los rascacielos del Garellano, la nueva intermodal soterrada de autobuses y la plaza generada por encima; la Escuela de Ingenieros Técnicos y de Minas; el nuevo estadio de fútbol del Athletic, tras derribar el viejo campo y la Feria de Muestras; y, cómo no, la demolición del scalextric de Sabino Arana tras la creación del nuevo acceso viario a la ciudad.

La pelea por el scalextric 

Sobre esta última intervención Javier Muñoz reflexiona que fue una de las pocas ocasiones en que los vecinos y la asociación "tuvimos que apretar los dientes y presionar a las instituciones porque no querían llevar a cabo el derribo". El anterior portavoz vecinal reconoce que fueron años duros y "no fue fácil, porque nuestra seña de identidad como asociación siempre ha sido, y sigue siendo, la negociación y el diálogo, pero entonces conseguimos que la gente se concienciara y nos apoyara".

Tras todas estas intervenciones urbanísticas "el barrio y sus vecinos han ganado", expone Muñoz. Considera que "entre lo que hemos perdido y ganado, el equilibrio, al final, es positivo". En este sentido añade que "en líneas generales Basurto se ha vuelto con todo un barrio innovador en el cual se han experimentado cosas nuevas y se han transformado edificios antiguos en nuevos servicios como la Comisaría de Policía Municipal, sita en la antigua perrera, o el centro cívico que disfrutamos en el viejo edificio de desinfecciones".

Tampoco le duelen prendas al decir que "es un orgullo que aquí residan instituciones de tanta envergadura como el Hospital, la nueva intermodal de autobuses, el estadio del Athletic y las nuevas facultades universitarias, aunque eso suponga una movilidad muy importante de personas y vehículos". Porque si por algo se han caracterizado estos últimos años Basurto es por acoger un ramillete de instituciones y entidades que atraen cada día a miles de bilbainos y vizcainos, incluida la Hacienda Foral. Y la asociación ha sido un actor determinante en intentar conjugar las necesidades de todos estos proyectos desarrollados desde la década de los 90 hasta la actualidad con los requerimientos de un colectivo vecinal muy concienciado y activo.

con recorrido por delante 

Todo un proceso transformador al que todavía le resta recorrido al menos durante otra década más. Del Vigo repasa como "ahí está la quinta torre de Garellano, que ya ha empezado su construcción, la futura facultad de Medicina y Enfermería al lado del actual hospital y llenar el espacio abierto que hay delante de San Mamés para meter más edificios universitarios". Sobre este último proyecto, en barbecho debido a las dificultades económicas de la Universidad del País Vasco para poder financiar en solitario su construcción, la asociación de vecinos "no está muy de acuerdo" y apuestan más "por dejar la gran superficie despejada como está", especifica Muñoz. Eso sí, después de que culminen estos últimas iniciativas "en lo que es el histórico Basurto ya no queda nada más por construir, no hay espacio, esta todo colmatado", concluye Javier del Vigo.

Unas sorprendentes ventas. La comercialización del libro empezó el 30 de setiembre y en poco más de dos meses ya ha vendido cerca de 800 ejemplares del millar de esta primera edición. Javier Muñoz se mostraba sorprendido por la acogida del libro, que cuesta 10 euros, y por el buen trato que reciben de los 16 puntos donde se está comercializando el volumen. Algunas son librerías pero también hay supermercados de la zona y kioskos. "Habrá que pensar en la segunda edición", indica sonriente Muñoz.

"Descartando los barrios nuevos, Basurto es la zona de Bilbao que más ha cambiado en los últimos 30 años", asegura Javier del Vigo

"Es un orgullo que aquí residan instituciones de tanta envergadura como el hospital, la intermodal o San Mamés", dice Javier Muñoz


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