Sin Aste Nagusia, con responsabilidad

Bea Sever, pregonera de Aste Nagusia 2019: "Me pasé nueve días con una sonrisa continua"

La pregonera del año pasado, Bea Sever, recuerda cómo vivió Aste Nagusia en la piel de una de sus grandes protagonistas

22.08.2020 | 07:39
Este año, con su traje de pregonera y la imprescindible mascarilla.

"Fue increíble, no lo olvidaré en la vida. Me pasé nueve días con una sonrisa continua en la boca". Bea Sever, la portavoz de la Asociación de Familiares de Menores Transexuales Naizen, fue el año pasado, junto a la txupinera Itsasne Nuñez y Marijaia, una de las grandes protagonistas de Aste Nagusia. Su papel como pregonera de las fiestas le permitió descubrir "una nueva Aste Nagusia" de la que guarda un recuerdo imborrable. Con las fiestas suspendidas este año, oficialmente continúa en el cargo, ya que no ha podido entregar la makila a la persona que le tenía que suceder. "Seguro que el próximo verano celebramos las fiestas y será un momento inolvidable", confía sin perder la sonrisa.

Un sábado como hoy, hace ahora un año, Bea Sever se asomaba a la balconada del Teatro Arriaga para abrir las fiestas ante una plaza abarrotada de personas ansiosas de dar comienzo a Aste Nagusia. Lo hizo con un poderoso pregón en el que reivindicó que en Bilbao hay espacio para una diversidad que enriquece sus calles, también la de los niños transexuales. "Hay niñas con pene y niños con vulva. Están aquí y son felices", reivindicó ganándose la ovación de los presentes. "No sabemos qué tiene Marijaia bajo su falda. Y no nos importa, le queremos igual". No hizo falta decir más. El estallido de júbilo posterior al txupin de Itsasne Nuñez, de la compasar Pa...Ya daba la bienvenida a nueve intensas jornadas de fiesta, diversión y alborozo.

"Fueron unos días de muchas emociones. Recuerdo estar sonriendo nueve días todo el tiempo. Fue muy emocionante y agotador a la vez". Las imágenes se agolpan en la memoria de Bea Sever cuando echa la mirada atrás y revive aquella Aste Nagusia de 2019. "Nunca me hubiera imaginado que había tantísimas actividades y tan diversas; participamos en juegos de rol. Estuvimos en los hoteles, fuimos a la comida de los mayores en La Casilla, las actividades para los niños... Sabes que hay muchas cosas, pero al final cada uno hace su plan. Descubrí una nueva Aste Nagusia".

En lo personal, Bea se queda con la oportunidad que le brindó el nombramiento de "poder vivir las fiestas desde otra perspectiva", pero lo que más le llenó fue el "altavoz" que supuso para la asociación Naizen, "para dar a conocer la realidad de nuestros hijas e hijos, que es todavía muy desconocida. Ese desconocimiento es el que les genera que, en su día a día, tengan problemas. Esa oportunidad que nos brindó Bilbao nos vino muy bien porque se acercaron muchas familias nuevas. El problema es que, si nunca has oído hablar de ello, no puedes identificar lo que tienes en casa. Hay mucho sufrimiento todavía".

"Un pirata amarillo" 

De esos nueve días de fiesta ininterrumpida, la portavoz de Naizen guarda dos momentos con especial cariño en su retina. Uno, el pregón. "Iba con mucho miedo porque no sabía cómo se iban a acoger mis palabras. Escuchar el estruendo de la gente apoyándolas fue muy, muy emocionante. Veía a los niños y niñas de Naizen vivirlo con esa misma emoción... Me contaron que una de las niñas dijo: Pirata horia nire laguna da (El pirata amarillo es mi amigo)", relata entre risas. Ni siquiera tuvo que esperar a salir al balcón para que las lágrimas asomaran a su rostro, "en la kalejira previa yo ya iba llorando". Con una apretada agenda –"ni siquiera llevaba mi móvil encima"–, no tuvo ocasión de ver el vídeo del txupin hasta tiempo después, y hoy es el día que se le sigue encogiendo el corazón al revivir aquel momento. "No me lo podía creer...", admite.

Y, cómo no, la despedida de Marijaia, su quema en la ría, también se le quedó grabada. "Cuando me bajé de la trainera con Itsasne, la txupinera, estaban mis hijos esperándome y el pequeño estuvo como diez minutos sin parar de llorar de la emoción. La quema fue el momento en el que me salieron todas las emociones que llevaba acumuladas durante la semana", admite.

La pandemia ha echado por tierra la celebración de Aste Nagusia 2020, que debía haber comenzado hoy y que Bea había tenido en cuenta para organizar su verano. "Cuando planificamos las vacaciones en enero, teníamos previsto hacer la entrega de la makila a quien me sustituyera en el cargo y dejamos estos días para vivir Aste Nagusia a tope, con familia y amigos, ya que el año pasado no pudimos. Mi hermano tiene un bar en Barrenkale Barrena y los años previos a ser pregonera había estado ayudándole, así que hacía tiempo que no disfrutaba de unas fiestas relajadas y 100% de ocio", reconoce. "Se han suspendiendo en todos los sitios y la lógica dice que tiene que ser así. Me da pena pero ¡qué le vamos a hacer!", se consuela.

Todavía no tiene decidido qué hará esta semana entrante. "Playa, paseos... Aún no lo tenemos pensado, pero nada de Aste Nagusia, obviamente". Llegó con su familia el sábado pasado de vacaciones –"con la furgoneta, así que muy tranquilos"– y no descartan acercarse hasta el bar de su hermano algún día, "para un pintxo pote. En Bilbao siempre hay planes". Una edición en blanco para alguien que siempre ha disfrutado de la semana más especial de Bilbao. "Cuando era más joven, de noche; luego con mis hijos en el muelle de Ripa...", enumera. "¿2021? ¡Seguro que sí!".

AL DETALLE

Lo mejor. Para Bea Sever, pregonera de Aste Nagusia 2019 y portavoz de la asociación Naizen, lo mejor de las fiestas de Bilbao es "que hay opciones para todo el mundo, para hacer el plan que quieras: de noche y de día, de juerga y de 'tranqui', de hoteles y de txosnas... Hay planes para todos. Y que son muy participativas, algo que se ha perdido en el resto de fiestas".

Entrega de la makila. Bea Sever debía haber entregado hoy la makila de pregonera a la persona que le tendría que suceder en el cargo. "Tiene que ser un momento muy emocionante. Ya os lo contaré", promete para la edición de 2021.