más de tres millones de presupuesto

Bilbao inicia el curso con la ampliación de dos kilómetros de aceras en toda la ciudad

Seis intervenciones en diversos puntos restarán espacio a los coches y mejorarán el tránsito de los peatones

El coste económico de las obras en conjunto supera los tres millones

09.02.2020 | 13:46
Reportaje fotográfico: Oskar M. Bernal

Seis intervenciones restarán espacio a los coches y mejorarán el tránsito de los peatones

Bilbao - El Ayuntamiento de Bilbao inicia el curso con un paquete de seis obras que ensancharán casi dos kilómetros de aceras (mil metros de calle por dos) e intervendrán en tres comunidades de vecinos a los que se mejorará ostensiblemente la accesibilidad. Unos trabajos que pretenden dotar a los barrios de mayor espacio peatonal en detrimento tanto del paso de los vehículos por estas arterias como de las plazas de aparcamiento que se verán reducidas en casi medio centenar.

Todos estos tajos, que se han iniciado esta semana o comenzarán en septiembre, forman parte del programa Auzokide Plana, una iniciativa ya veterana que aborda pequeños y medianos proyectos en beneficio directo a los vecinos. Asier Abaunza, responsable del área de Urbanismo, Obras y Servicios explica que "algunos de los trabajos se acometen a petición de los residentes, otros son propuestas del Ayuntamiento presentadas en el consejo de distrito y validadas".

La cuantía más elevada se gastará en Txurdinaga, casi 895.000 euros, en el tramo final de la calle Julian Gayarre entre las intersecciones con Artalandio y la avenida Pau Casals. "Aquí las aceras son antiguas y muy estrechas por lo que se van a ampliar las dos perdiendo algunas plazas de estacionamiento", detalla el concejal. Se eliminarán unos 20 aparcamientos al pasar el actual parking en batería a estacionamiento en línea. Además se sacarán orejetas, una anchura mayor todavía, en los tres pasos de peatones que salpican estos 275 metros de calle.

La intervención prevé dotar de más acera todavía a la salida del colegio de primaria Artetxe. "Se van a colocar también elementos de seguridad como barandillas para evitar cualquier accidente", apostilla Abaunza.

Son dos las actuaciones que ya han arrancado esta semana. La calle San Francisco, desde la calle Arnotegi hasta el puente de Cantalojas, ya se ha quedado sin estacionamientos para siempre. Son 14 las plazas que desaparecen al duplicarse el espacio de las dos aceras, pasan de 1,20 y 1,35 a 3,05 metros de manera que la calzada quedara justa para la circulación de un vehículo, igual que el actual paso por encima del puente de Cantalojas.

El otro tramo, entre la calle General Salazar y Zabalburu, perderá uno de los dos carriles actuales de acceso a la plaza y media docena de estacionamientos. La incorporación desde la calle Iturriza se efectuará directamente con la consecuente regulación. En ambas secciones de San Francisco se renovará el mobiliario urbano y las redes de servicio.

Segunda fase en general Eraso El otro tajo también ya iniciado es la calle General Eraso, entre Morgan y Blas de Otero. Es la segunda fase de la modernización de este tramo después de que en primavera se levantara toda la calle para incorporar nuevas conducciones. Los trabajos permitirán extender las aceras y crear orejetas en las esquinas, para mejorar la seguridad vial y la accesibilidad con los correspondientes rebajes de acera. "En este caso se mantienen las plazas de estacionamiento prácticamente tal cual", explica Abaunza.

La de Alameda Urquijo quizás sea el proyecto que más ampollas pueda levantar por su mayor uso. En septiembre arrancará el aumento de las dos aceras entre la calle Iparraguirre y la plaza Indautxu y la consecuente reducción de dos a un carril para los coches. Abaunza indica que "de facto, el tráfico seguirá igual ya que las dobles filas existentes, solo permiten pasar un vehículo". Con el proyecto desaparecen esas paradas ilegales y se mejora la movilidad peatonal. Eso sí, la calzada volverá a dos carriles unos 80 metros antes de la plaza Indautxu "para que en cada golpe de semáforo puedan salir el máximo número de vehículos", concreta el edil.

La iniciativa en la calle Fika, entre los números 40 y 48, es la más corta pero afectará mucho a un vecindario que viene pidiendo desde hace años la ampliación de aceras. El punto negativo es que desaparecerá la línea de aparcamiento de la izquierda, 18 plazas en sentido de bajada, manteniéndose las de la derecha. Abaunza indica que "empezamos por este tramo inicial de Fika y casi seguro que continuaremos con otros a lo largo de esta legislatura".

Finalmente, la actuación menos costosa, 280.500 euros, tendrá lugar en la parte más alta de la calle Filomena Baldezate, en los números 4, 6 y 8. El Ayuntamiento va a construir tres rampas de obra manteniendo el acceso con escalera en los tres portales para mejorar la accesibilidad de los residentes.