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Cómo esquivar en Bizkaia el repunte de los alimentos

Guía para hacer frente a una cesta de la compra que crece el doble que los sueldos

Cómo esquivar en Bizkaia el repunte de los alimentosMiguel Acera

Los factores externos no solo son muy adversos además empeoran casi cada día que pasa. Y los internos, los que cuya gestión está más alcance, en el mejor de los casos no avanzan a un ritmo aceptable para compensar el efecto de los aspectos negativos. En un lado de la balanza están los precios de los alimentos y en el otro los sueldos. Y al final una pregunta al salir del súper: ¿Cómo he podido gastar tanto?

Entre las cuestiones externas que elevan los precios de las materias primas y tienen impacto en la cesta de la compra están los conflictos bélicos en Ucrania -el granero de Europa- y Oriente Medio, en este último caso con el agravante del bloqueo del estrecho de Ormuz; también la política proteccionista de Donald Trump. Y en casa la variable de la negociación de los salarios en empresas y sectores se ve condicionada por la incertidumbre que genera en el tejido productivo la inestabilidad geopolítica.

Tensión en la cesta de la compra

El ticket de la compra no engaña. Entrar hoy en un mercado con 30 euros -la lejana y extinta referencia de las 5.000 pesetas que todavía pervive en algunos nostálgicos- no es lo mismo que hace siete años. La moneda europea no se ha devaluado técnicamente, pero la presión de los precios se nota en el día a día, sobre todo en la cesta de la compra, el único gasto inaplazable, y recorta el valor del dinero porque el frente salarial se mueve en otros parámetros. De modo que los 30 euros de 2019 son ahora 18, porque el IPC de la alimentación ha subido un 43,2% desde la pandemia en Bizkaia, mientras que los sueldos han crecido aproximadamente la mitad.

En ese periodo, apunta el Instituto Nacional de Estadística (INE), los consumidores vizcainos han sufrido tres años (2022, 2023 y 2024) con repuntes de la inflación de los alimentos de hasta el 12,4%. La media de ese trienio supera el 7%, nada que ver con la evolución de los sueldos, que han avanzado cerca de un 4% en el territorio histórico, según los datos del Consejo vasco de Relaciones Laborales (CRL). Y si se compara el dato de los siete años, los salarios han crecido un 22,8%.

Es decir, la compra que hace siete años costaba 30 euros, hoy supera los 42 euros, 12 euros más; pero en el bolsillo de las personas trabajadoras solo ha aumentado en seis euros, hasta los 36.

Escalada de precios

Sin olvidar de que se trata de una media de los convenios renovados, los trabajadores que tienen sus marcos laborales prorrogados no están en esa situación. Y, en general, habrá familias que superen la media y otras que se queden lejos. Los precios en cambio son los mismos para todos.

En un contexto en el que la subida de los precios de la alimentación es generalizada, lo más probable es que los hábitos de consumo se mantengan, pero hay margen para regatear el impacto en el bolsillo de la escalada. Es la dieta antiinflación, basada en los productos que menos se han encarecido, porque ninguno se libra de la escalada.

Sobre todo en perspectiva, porque en el periodo 2019-2026 la única rúbrica de la estadística del INE que se mueve en unos parámetros aceptables es la del de pan (23,2%). Por su parte las frutas en conserva y los frutos secos han repuntado un 32,7%. Son las únicas que se sitúan por debajo de la media de la alimentación. El resto acumula subidas muy por encima de la evolución general de los precios, que se sitúa en el 25%.

Los huevos, se han encarecido un 89,5% desde 2019, es el alimento más inflacionista en el periodo. Después se sitúa la carne de vacuno (65,7%) y en tercera posición el azúcar, con un 70% desde 2019 en Bizkaia. Tomando como referencia un kilo de azúcar de marca blanca de una cadena de supermercados vasca, su precio ha pasado de 53 a 90 céntimos.

Aceite y huevos por las nubes

En ese caso, el valor y el uso tienen un impacto limitado en la cesta de la compra. No ocurre lo mismo con el siguiente producto que más ha repuntado, aceite y grasas (56,7%), o el primero del podio, los huevos. De modo que un litro de aceite virgen extra de una conocida marca y calidad media, cuesta hoy 8,45 euros frente a los algo más de cinco euros de 2019. El aceite de girasol costaba algo más de un euro y ha dado el salto hasta los 1,75 euros.

Por su parte, una docena de huevos de marca blanca tiene un precio esta semana de tres euros, lo que supone un incremento de entorno a 1,25 euros. Cascar un huevo, sobre todo si es ecológico, para hacer una tortilla es más caro que nunca.

La escalada de la carne

Sin embargo, si hay un producto que se ha encarecido en general es la carne. Todas sus variables han repuntado de forma notable y la media es del 43,2%. Un kilo de filetes de vacuno con sello Eusko Label que costaba 12 euros en 2019 tiene un precio hoy de casi 20 euros. Si se apuesta por el solomillo, el salto es de 30 a 50 euros el kilo, también con animales criados en Euskadi. Las opciones que vienen de fuera, de países con grandes explotaciones como Holanda, Polonia o Francia, volcados al comercio exterior son algo más baratas en cortes como el filete y sobre todo el entrecot, donde hay una diferencia de siete euros el kilo.

El segundo tipo de carne que más se ha encarecido en los últimos siete años es la de cordero, con un repunte del 51,7%. El cerdo también está por encima de la media, 43%. El pollo y el pavo han registrado una evolución más ajustada al ritmo general de la inflación. Acumula un crecimiento del 23,7 desde 2019, pero salvo 2021 (5% de incremento) y 2022 (12,4%) su comportamiento ha sido equilibrado, incluso con periodos de descenso de los precios.

Pescado y cereales

Y en el caso del pescado, el incremento es del 44,1%, en línea con el 32,9% de los crustáceos. Los cereales y sus derivados las harinas se han encarecido un 40% en el periodo, pero más de la mitad del repunte está ligado directamente al inicio de la guerra en Ucrania, el granero de Europa.

Tampoco hay tregua en ese frente. De hecho, en el ámbito de la alimentación hay muy pocas alegrías. Las únicas las que nacen de la comparación de la evolución de los productos este año.

Alimentos asequibles

Con ese panorama inflacionista en la cesta básica de la compra, hay que buscar oxígeno en los alimentos que en el arranque de este año han bajado su precios o apenas han subido. La fruta fresca se ha abaratado un 2,8% en Bizkaia entre enero y marzo, el mismo porcentaje que los aceites vegetales. El precio de la carne de cerdo ha bajado un 4,4%

La carne de ave acumula dos años y medio de aterrizaje en los precios. Se encareció un 0,8% en 2024, un 0,6 el año pasado y un 0,4% en lo que va de 2026. Los preparados de legumbres y hortalizas acumulan también un repunte de solo cuatro décimas, en contraste con el acelerón del 7,6% registrado por las legumbres y hortalizas frescas, que en cinco meses ya duplican el dato de todo 2025.

La leche, por su parte, ha avanzado solo un 0,9% entre enero y mayo. Los productos lácteos se estabilizan en torno al 2%. En el grupo de productos que al menos desaceleran figuran los huevos, con un incremento del 13,1% frente al 35,6% de 2025.

Líderes de la inflación

En el otro lado de la balanza, la de los alimentos que lideran la subida de precios este año, junto a la carne de vacuno figura el pescado, que se ha encarecido un 14% hasta mayo cuando el curso pasado se mantuvo estable con un repunte del 2,1%.

Mientras que la fruta en conserva y los frutos secos han aumentado su valor un 10,1% en solo cinco meses, dos puntos más que en todo el año pasado. Las patatas, un recurso habitual de las familias en su menú diario se han encarecido un 3,3% entre enero y mayo frente al 0,8% de 2025.