Síguenos en redes sociales:

Arkaitz Maguregui: “Me sentí decepcionado conmigo mismo porque era lo que quería estudiar”

Tras no poder entrar a Periodismo en la EVAU a la primera, cursó Ciencias Políticas antes de lograr acceder a la carrera que siempre había querido estudiar

En imágenes: Arkaitz MagureguiMiguel Acera

3

En ese contexto de incertidumbre tras la PAU, donde las notas de corte obligan a muchos estudiantes a replantear sus planes, el caso de Arkaitz Maguregui refleja otra forma de vivir ese proceso, la de quienes no consiguen entrar a la primera en su carrera pero mantienen la vocación y acaban encontrando su camino a través de otras opciones. “Me sentí decepcionado conmigo mismo porque era lo que quería estudiar”, recuerda.

El final de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) marca para miles de jóvenes el comienzo de una etapa decisiva. Tras meses de preparación, exámenes y presión académica, llega el momento de elegir qué camino tomar. Sin embargo, para muchos estudiantes la verdadera incertidumbre comienza precisamente cuando termina la selectividad. La elección de una carrera universitaria, condicionada en numerosas ocasiones por las notas de corte, genera dudas, ansiedad y frustración entre quienes no consiguen acceder a los estudios que realmente desean.

La presión de elegir una carrera a partir de una nota y no de una vocación clara 

El error más común es que los alumnos toman una decisión vocacional a partir de una nota puntual, y no por un análisis profundo de sus fortalezas y habilidades. Ante este escenario, los departamentos pedagógicos defienden que la solución pasa por adelantar los procesos de orientación a 4º de ESO  y 1º de Bachillerato, dotando al alumnado de herramientas de diagnóstico externo e interno que evalúen sus competencias de forma transversal  y cualitativa. 

Arkaitz Maguregui ha utilizado la perseverancia para convertirse en la mejor herramienta para superar este tipo de obstáculos. Actualmente estudia Periodismo, la carrera que siempre quiso cursar, pero su llegada a las aulas universitarias no fue tan directa como había imaginado cuando estaba en Bachillerato.

“Siempre he querido hacer Periodismo”, recuerda. Aunque en algún momento llegó a plantearse estudiar Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, la comunicación terminó imponiéndose como su verdadera vocación. “Es un trabajo que me atrae mucho. Siempre he tenido claro que quería dedicarme a ello”, explica.

Golpe de realidad

Sin embargo, el camino hacia esa meta se complicó durante su último año de Bachillerato. Algunas dificultades académicas le obligaron a presentarse a la convocatoria extraordinaria de la selectividad, una situación que reducía considerablemente sus posibilidades de acceder a los estudios deseados. La nota de corte para entrar en Periodismo rondaba el 9,3, una cifra que no consiguió alcanzar.

“Me sentí decepcionado conmigo mismo porque era lo que quería estudiar. Aun así, también sabía cuál era mi situación y que iba a ser complicado entrar”, recuerda. La sensación de frustración fue inevitable. Mientras muchos de sus compañeros comenzaban la carrera que habían elegido, él se encontraba ante una realidad diferente: debía replantearse sus planes de futuro.

A pesar del golpe inicial, Maguregui no tardó en buscar alternativas. Junto a su madre valoró distintas opciones para continuar formándose. Entre ellas apareció la posibilidad de trasladarse a Salamanca, donde sí tenía posibilidades de estudiar Periodismo. Sin embargo, la idea de marcharse lejos de casa no terminaba de convencerle.

“Existía la opción de ir a Salamanca porque allí sí podía entrar, pero no quería irme de aquí”, explica. Finalmente decidió permanecer en el País Vasco y buscar una solución que le permitiera seguir vinculado al ámbito universitario.

Ciencias Políticas como alternativa 

La alternativa elegida fue matricularse en el grado de Ciencias Políticas. La decisión no respondía a una vocación específica por esa disciplina, sino a una estrategia para no quedarse un año sin estudiar. “Miré las carreras que había en la misma facultad y elegí la que podía hacer. Mi idea siempre fue volver a intentarlo con Periodismo”, señala.

Su objetivo era seguir estudiando mientras esperaba una nueva oportunidad para entrar en Periodismo. Aunque Ciencias Políticas no era la carrera que realmente quería cursar, le permitió comenzar a adaptarse a la vida universitaria y adquirir experiencia en un entorno que sabía que formaría parte de su futuro. Para Maguregui, quedarse un año sin estudiar no era una alternativa atractiva, por lo que optó por aprovechar ese tiempo formándose y manteniendo el hábito de estudio. 

No obstante, la experiencia en Ciencias Políticas estuvo lejos de resultar sencilla. Desde el primer momento fue consciente de que se encontraba en un entorno que no encajaba con sus intereses. “Me costó adaptarme porque no tenía nada que ver con lo que me gusta. Creo que es una carrera que te tiene que apasionar para disfrutarla y ese no era mi caso”, reconoce.

Durante aquel curso confirmó algo que ya intuía, su vocación seguía estando en el periodismo. Lejos de hacerle cambiar de opinión, estudiar una carrera que no le motivaba reforzó todavía más su deseo de dedicarse a la comunicación. 

Su caso coincide con una realidad que los orientadores educativos observan con frecuencia. Muchos estudiantes llegan a la universidad sin tener completamente claro qué quieren estudiar y descubren demasiado tarde que la carrera elegida no responde a sus expectativas. En cambio, Arkaitz tenía muy definida su vocación desde el principio, lo que le permitió mantener el objetivo incluso cuando las circunstancias parecían jugar en su contra.

Periodista Deportivo como nuevo objetivo

Un año después logró acceder al grado de Periodismo y comenzó la etapa universitaria que siempre había imaginado. Desde entonces ha ido perfilando también sus intereses profesionales. Aunque ha disfrutado de experiencias en distintos formatos, tiene claro hacia dónde quiere orientar su futuro.

“Me gusta mucho el periodismo deportivo y me interesa especialmente el trabajo en televisión y los formatos audiovisuales”, explica. Las prácticas realizadas durante la carrera le han permitido conocer ámbitos como la radio, pero reconoce que se siente más atraído por la imagen y el trabajo delante de las cámaras. “Si puedo elegir, prefiero la televisión antes que dedicarme únicamente a escribir”, asegura.

Todo esfuerzo merece la pena

Mirando atrás, Maguregui considera que todo el proceso mereció la pena. Incluso el año que pasó en Ciencias Políticas le aportó aprendizajes que hoy valora con cariño. “Me enseñó que no puedes quedarte parado y que hay que seguir trabajando aunque las cosas no salgan como esperabas”, afirma. También reconoce que haber superado los momentos difíciles del principio le produce una satisfacción especial. Durante su etapa en el instituto, hubo profesores que no confiaban plenamente en sus posibilidades académicas, algo que todavía recuerda. “Ahora estoy donde quería estar y callando bocas de profesores que me dijeron que no llegaría a nada ”, comenta.

Su experiencia le ha llevado a reflexionar sobre la situación de muchos jóvenes que, cada año, no consiguen acceder a la carrera deseada tras la PAU. “Le diría a cualquier estudiante que no consiga entrar en la carrera que quiere que no se quede un año en blanco. Que se muevan, que sigan estudiando algo y que lo vuelvan a intentar. Si te quedas parado es más fácil perder el hábito de trabajo y la motivación”, sostiene. “Lo importante es no rendirse. Si de verdad quieres algo, tarde o temprano puedes conseguirlo. Quizá el camino no sea exactamente como lo habías imaginado, pero eso no significa que no vayas a llegar”, concluye.

El acceso a la universidad no siempre es un camino directo. A veces aparecen problemas que obligan a cambiar de plan. Pero esto demuestra que la constancia, la adaptación y las ganas de seguir adelante son más importantes que la nota de corte.