El Poble Espanyol es un conjunto arquitectónico único que reúne, en Barcelona, 117 reproducciones de edificios inspirados en diferentes territorios del Estado español. Situado en Montjuïc, es un referente cultural y patrimonial que preserva y divulga la diversidad arquitectónica, artesanal y cultural. Pues en este espacio tan singular está la huella de Erandio, en concreto, del Caserío Etxea Artetxe, del barrio de Arriaga. Este museo catalán al aire libre de más de 40.000 metros cuadrados cumplirá su centenario en 2029 y, ante ese enorme aniversario –y coincidiendo con que Barcelona es Capital Mundial de la Arquitectura este 2026– una expedición técnica de la Escuela de Arquitectura de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) visitó Erandio el pasado día 19.

En concreto, este equipo acudió a documentar y revalorizar digitalmente el caserío Artetxe como parte de los edificios originales que evocaron el recinto en 1929 y, de paso, recrear ese viaje por España en 1927 que derivó después en la construcción del Poble Espanyol. Por eso, este grupo ha pasado, entre otros lugares, por Sangüesa, el Valle del Roncal y Lizarra (Nafarroa); Maya/Amaiur, Bergara y Gasteiz (Euskadi); Santillana del Mar (Cantabria); Cangas de Onís (Asturias); y Montblanc (Tarragona).

El Ayuntamiento de Erandio ha colaborado en esta iniciativa con la aportación de todo el material documental que obra en su poder. Un equipo audiovisual acompañó a la expedición para registrar el trabajo de campo y recoger testimonios. Y es que durante la visita, estudiantes y profesores tuvieron la oportunidad de charlar de forma distendida, cambiar opiniones y contrastar datos con descendientes de los primeros inquilinos, que a día de hoy residen ahí. Como indica la página web toponia.biz, este baserri puede ser fue una de las primeras casas torre de Erandio. “Existen caseríos antiguos en los alrededores de la torre, tales como Mugaburu y Aranaga. Por tanto, este entorno fue posiblemente el más importante de Erandio en otro tiempo”, señala el portal interactivo. El escudo de armas en su fachada es otro de los rasgos a destacar.

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Además de las visitas de campo, el proyecto contempla, en efecto, la digitalización de las 117 fachadas del Poble Espanyol mediante técnicas avanzadas de fotogrametría y escaneado arquitectónico. Los datos obtenidos permitirán generar modelos digitales de alta precisión y crear un fondo documental abierto que recogerá tanto el estado actual de los edificios originales como su reinterpretación en el museo.

Construido en el marco de la Exposición Internacional de Barcelona de 1929, el Poble Espanyol nació a partir de una extensa campaña de viajes por el Estado español realizada entre 1927 y 1928 por los arquitectos Francesc Folguera y Ramon Reventós, el artista Xavier Nogués y el crítico de arte Miquel Utrillo. Sus observaciones, dibujos y fotografías permitieron reproducir en Montjuïc edificios, calles y plazas representativos de distintas regiones del Estado, creando un conjunto arquitectónico único que hoy sigue siendo uno de los grandes testimonios del patrimonio popular. A pesar de que la idea original era derrumbar el recinto justo al terminar la Exposición Internacional, las voces que se alzaron a favor de que se mantuviera consiguieron que el Pueblo Español siguiera vivo.