Aunque las luces, la música y el ambiente puedan hacer pensar que se trata de una discoteca, la realidad es muy distinta. BIZIO Studio, el primer centro especializado en indoor cycling de Bilbao, un espacio que ha revolucionado la forma de entender el ejercicio físico en la ciudad. Con sesiones de 45 minutos diseñadas para combinar deporte, diversión y motivación, este estudio busca que cada entrenamiento se convierta en una experiencia capaz de enganchar tanto a deportistas experimentados como a quienes se suben por primera vez a una bicicleta estática.

Al frente del proyecto se encuentra Iván Díaz, responsable y entrenador de BIZIO Indoor Cycling, quien explica que el objetivo de cada sesión es llevar al límite la frecuencia cardíaca mientras los usuarios disfrutan del recorrido. "Buscamos que los 45 minutos se pasen volando gracias a la música, las luces y la energía del grupo, y que al terminar quieras volver", asegura Iván a DEIA. El centro abrió sus puertas el pasado 18 de octubre, después de que Iván decidiera trasladar a Bilbao un modelo que conoció de primera mano durante su estancia en México. "Allí, al igual que en Estados Unidos, este tipo de entrenamiento se vivía como un auténtico boom y tras formarme y especializarme en esta disciplina, decidí iniciar esta aventura" explica.

Aunque la base del entrenamiento es similar a la del spinning tradicional, Iván destaca que la experiencia es "completamente diferente". La música tiene un papel protagonista, con sesiones mucho más intensas y dinámicas, mientras que los instructores mantienen una motivación constante para que los participantes encuentren esa motivación extra que les permita seguir pedaleando al ritmo de cada canción. Además, no existe un perfil definido de usuario, ya que la intensidad la marca cada persona, permitiendo que convivan en una misma clase deportistas habituales y principiantes. Los nuevos usuarios pueden disfrutar de bonos de bienvenida con un valor de entre 15 y 18 euros, y además, cuentan con una suscripción mensual por 60 euros al mes, que incluye 4 clases mensuales, una opción para mantener la continuidad en las sesiones y aprovechar todos sus beneficios.

Las luces, un papel fundamental

Uno de los elementos que más diferencia a BIZIO de otros centros de spinning convencional es el uso de la iluminación como parte activa de la experiencia. Para Iván, las luces son mucho más que un elemento decorativo. "Juegan un papel fundamental, son ese punch extra que hace que los 45 minutos se pasen volando", explica Iván, el responsable del negocio.

Durante las sesiones, el instructor no solo guía el entrenamiento, sino que también controla la iluminación para adaptarla al ritmo de cada momento. Esta combinación de música, movimiento y efectos visuales crea una atmósfera que mantiene la motivación al máximo. Bajo la filosofía de "Ritmo y Pasión", cada clase busca fusionar música, motivación y movimiento en una experiencia donde los participantes se dejan llevar por la energía del grupo.

Uno de los elementos que más diferencia a BIZIO de otros centros de spinning convencional es el uso de la iluminación Cedidas

Una comunidad que conecta

Más allá del entrenamiento, BIZIO ha conseguido crear una comunidad que se ha convertido en uno de sus principales atractivos. Paula Redondo, alumna del centro desde hace seis meses, recuerda que descubrió el estudio al pasar por delante mientras caminaba por la calle. "Llevaba tiempo esperando que abriera algo así en Bilbao, lo vi, y me apunté", explica.

Aunque reconoce que las primeras clases fueron exigentes, asegura que la adaptación llega rápidamente y que uno de los aspectos más importantes es el ambiente que se genera entre los participantes. "Conoces a mucha gente, te lo pasas muy bien y la comunidad hace que tengas ganas de venir todos los días", afirma Paula. Además, destaca que había practicado spinning anteriormente, pero nunca había encontrado una propuesta tan divertida e intensa. "Aquí realmente sientes que haces ejercicio de verdad", añade.

Una experiencia similar vivió María Vega, actualmente entrenadora del centro. Comenzó como alumna y, tras meses de esfuerzo y formación, pasó a dirigir clases. Según explica, en BIZIO no solo se trabaja el aspecto físico, sino que también se fomenta la conexión entre las personas. "No solo damos clases, creamos una comunidad. Buscamos compartir este momento todos juntos y conectar con la gente", señala.Ese sentimiento es precisamente uno de los pilares del estudio, donde cada pedalada se convierte en una oportunidad para superarse, compartir objetivos y formar parte de un grupo unido por la misma pasión por el deporte y el bienestar.