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"La falta de coordinación que hubo en la dana de Valencia no existe en Euskadi"

Desde URA se tiene la certeza de que unas inundaciones como las del 83 se repetirán pero aseguran que "ahora estamos mejor preparados"

"La falta de coordinación que hubo en la dana de Valencia no existe en Euskadi"Oskar Martinez

Los más de 200 fallecidos en las inundaciones provocadas por la dana que asoló sobre todo la Comunidad Valencia pero también Aragón, Castilla-La Mancha, Andalucía y Catalunya sobrecogieron a la opinión pública. Por la virulencia de las lluvias, que superaron en algunos puntos los 770 litros por metro cuadrado con un periodo de retorno de 1.000 años, sí, pero sobre todo por la ausencia de alertas que hubieran permitido a la población ponerse a salvo. "Esa descoordinación que se vio no existe en Euskadi", afirma el técnico de Prevención de Inundaciones de URA, Rubén Santos, quien también asegura que la situación actual en Euskadi permitiría que, de producirse unas inundaciones como las de 1983 -¿o sería mejor decir 'cuando se produzcan'?-, no serían tan catastróficas, al menos en términos de vidas humanas.

"Todo depende de con qué nos comparemos", responde Santos a la pregunta de si el riesgo de inundación es elevado en Bizkaia. "Pero sí; a nivel estatal no estaría en el grupo de mayor riesgo, como la zona de Levante donde hay mucha población concentrada en lugares con un comportamiento muy torrencial, pero sigue estando entre las zonas importantes de riesgo", señala. Prueba de ello, recuerda, fueron las inundaciones de agosto de 1983, que no solo provocaron decenas de víctimas mortales sino unos daños económicos que marcaron un récord histórico en todo el Estado español.

Con más contundencia responde a la pregunta de si unas inundaciones así se podrían repetir. "Por supuesto que sí", afirma sin ningún género de duda. "Fue una inundación natural generada por un fenómeno atmosférico que, evidentemente, se puede volver a repetir. Y se repetirá, es cuestión de tiempo". La diferencia, advierte, estriba en que hoy en día estamos más preparados para hacer frente a una situación así. Los boletines meteorológicos de aquel fatídico 22 de agosto, por ejemplo, no pronosticaban grandes precipitaciones. "Se preveían lluvias pero no tan graves. Hoy en día eso sería impensable; fue una situación atmosférica complicada pero actualmente existen tecnología y conocimientos suficientes como para prever un episodio así", apunta. Por lo que, de volverse a producir, "las inundaciones serían parecidas", avanza, excepto en puntos como Basauri, donde se ha ampliado el cauce -tampoco la apertura del canal de Deusto contribuiría demasiado a desaguar una crecida de una magnitud tan grande-; la diferencia fundamental radicaría en la preparación. "Conoceríamos la situación y se avisaría a la población, evitando las víctimas mortales".

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Nuevas exigencias. El nivel máximo que pueda alcanzar el agua en una zona inundable es una de las referencias más importantes que se toman a la hora de autorizar nuevas obras. Se pueden construir viviendas pero se exige que las plantas habitables estén por encima de esa cota y que las entradas a los garajes, salidas de emergencia o ventilación también se sitúen a una altura segura. Lo mismo ocurre en los puentes: cuando se construye uno o se sustituye otro, la normativa establece exigencias para garantizar que no agrave la inundabilidad, ejerciendo a modo de tapón. "La inundabilidad de los núcleos urbanos no depende solo de las avenidas, de la cantidad de agua, sino también de los obstáculos que hemos ido construyendo en los cauces", apunta el técnico de URA Rubén Santos.

A los expertos, afirma, lo ocurrido con la dana en octubre de 2024, "nos ha enseñado mucho". A nivel técnico, sobre los fenómenos físicos que intervienen en una inundación y también de identificación de zonas inundables. "Es un ejemplo muy bueno de cómo se quedaron cortos los mapas de inundaciones; a la hora de elaborarlos, no solo basta con la información que generan los modelos hidráulicos sino que también hay que tener en cuenta episodios históricos", explica. También aportó mucha información sobre cómo se gestiona un episodio de esta magnitud, en el ámbito de la coordinación entre diferentes entidades. "Nos dimos cuenta de que el trabajo que se está haciendo aquí, en Euskadi, es bueno. La Agencia Vasca del Agua trabajamos de la mano de Euskalmet, que está integrado dentro de la dirección de Atención de Emergencias y Meteorología del Gobierno Vasco. Es la propia dirección la que nos proporciona el pronóstico meteorológico, con él hacemos una previsión de cómo se van a comportar los ríos y, en el momento en que existe una situación adversa, en la que se ve que puede haber problemas, emitimos una alerta para que puedan gestionar la emergencia. Esa falta de coordinación que se observó en la dana de Valencia aquí no podría pasar porque estamos integrados en un mismo mecanismo", afirma. "Aquí Protección Civil trabaja no solo con las alertas meteorológicas sino también con los cálculos que se hacen desde URA del comportamiento de los ríos".