"La violencia machista no es solo un problema de la noche, es estructural"
Ermua refuerza la prevención y la coordinación entre recursos municipales para atajar las agresiones contra las mujeres en sus fiestas patronales
La prevención y la atención a las víctimas suelen situarse en el centro de la respuesta de los ayuntamientos frente a la violencia machista durante las fiestas patronales. En el caso de Ermua, el Consistorio ha reforzado en los últimos años sus recursos y protocolos, con especial atención a la coordinación institucional, la formación de agentes sociales y la creación de espacios de acogida como el punto morea.
La alcaldesa, Beatriz Gámiz (PSE), defiende que el reto va más allá del ámbito festivo y atraviesa a toda la sociedad, en un contexto marcado también por la proliferación de discursos negacionistas y la necesidad de reforzar la educación en igualdad.
Gámiz también insiste en la importancia de que sea la propia afectada quien decida si se articula una respuesta pública. “No es lo mismo una denuncia pública en una capital como Bilbao que en un municipio como Ermua, donde nos conocemos todos”, argumenta. La regidora señala asimismo que, en muchos casos, la mujer agredida no desea exponerse públicamente en un primer momento ni enfrentarse a una posible revictimización o a ser señalada por parte de su entorno.
La prevención y la coordinación dan "los mejores resultados"
Para prevenir este tipo de situaciones, reivindica un modelo que pone el foco en la prevención y en la coordinación con los recursos municipales, desde la Policía Local hasta las áreas de Igualdad y Servicios Sociales. Las medidas dirigidas en esa línea, dice, “son las que están dándonos mejores resultados”.
Todas ellas buscan responder a la principal preocupación del Consistorio durante las fiestas, una inquietud que comparte con los otros dos ayuntamientos consultados por Deia: que todas las personas puedan disfrutar de las celebraciones en libertad, seguridad y respeto. “Por eso, llevamos ya años poniendo el foco en la prevención y la atención”, señala.
Al igual que Arrigorriaga, la villa armera cuenta con un punto morea durante sus principales celebraciones, cuya atención va más allá de la atención a posibles víctimas. “Además de ofrecer esa primera acogida y acompañamiento por parte de profesionales formadas desde una perspectiva feminista, actúa como espacio de sensibilización y concienciación para toda la ciudadanía”, explica la alcaldesa.
Gámiz subraya, además, la buena acogida de la iniciativa en las diferentes celebraciones del municipio. “Cada día recibe cientos de visitas de personas de distintas edades que se acercan para informarse, compartir inquietudes, plantear propuestas y, muchas veces, reflexionar sobre cómo construir unas fiestas más igualitarias y seguras”, afirma.
Dado el éxito del proyecto, en las últimas ediciones de las celebraciones más importantes del municipio, los Santiagos, el Ayuntamiento ha ido aumentando progresivamente tanto los horarios como los días de funcionamiento hasta cubrir la totalidad de las jornadas festivas.
"Esa agresión se produjo a plena luz del día"
Unos festejos que el año pasado se vieron ensombrecidos por una agresión, la única registrada en Ermua durante esas fechas. “Se produjo durante el día y no estaba vinculada ni a la actividad festiva ni al consumo de alcohol”, apunta Gámiz, quien subraya que se trató de una situación que podría haberse producido en cualquier otro momento del año.
Con este ejemplo, la alcaldesa subraya que, aunque tradicionalmente las agresiones se hayan vinculado a contextos festivos, la realidad es mucho más compleja. “Desde el Ayuntamiento insistimos en trasladar una idea que consideramos fundamental: la violencia machista no es solo un problema de la noche, sino la manifestación de una desigualdad estructural que puede producirse en cualquier espacio y momento”, destaca.
Sin embargo, añade, en los últimos años se han producido cambios significativos en la capacidad de la ciudadanía para identificar conductas machistas. Situaciones que antes podrían minimizarse e incluso normalizarse, como comentarios vejatorios, comportamientos de control o insistencias no deseadas, “hoy día son más fácilmente reconocidas y cuestionadas socialmente”. Para la alcaldesa de Ermua, este cambio cultural constituye uno de los avances más importantes logrados como sociedad. “Aunque aún queda muchísimo camino por recorrer”, matiza.
Un proceso en el que instituciones como este Consistorio se enfrentan a una realidad que les preocupa: el incremento de discursos negacionistasque banalizan la violencia machista. “Están circulando con muchísima facilidad a través de las redes sociales”, advierte la alcaldesa. Sin embargo, también señala que, de manera paralela, hay una parte de la juventud muy comprometida con la igualdad.
“En el caso de Ermua, con frecuencia conviven estasdos realidades. Y por eso creemos que la respuesta no debe limitarse a la sanción o a la denuncia pública de estos discursos, sino que debemos reforzar la educación en igualdad”, defiende.
El Ayuntamiento, añade, desarrolla una líneade trabajo específica en este sentido, que se concreta en sesiones en centros educativos para fomentar esas relaciones basadas en el respeto y el consentimiento. Para Gámiz, ese es el antídoto más efectivo para hacer frente a los discursos que cuestionan la violencia machista.