La telefonía móvil, clave en las investigaciones de personas desaparecidas
Conocer las tres vidas también es importante en las investigaciones de personas desaparecidas
La telefonía es una de las claves para encontrar a las personas desaparecidas. A día de hoy toda la ciudadanía lleva un dispositivo móvil. No obstante, para poder conocer la geolocalización del teléfono la Ertzaintza tiene que pedir una autorización judicial. Según explica el comisario jefe de las Secciones Centrales de Investigación Criminal y Policía Judicial de la Ertzaintza, Hugo Prieto, cuando tienen conocimiento de una persona desaparecida, abren un atestado, lo envían al juzgado y solicitan una serie de medidas. Entre ellas están la geolocalización y la intervención telefónica. “Si es una persona que está retenida por alguien igual está usando su teléfono y esa conversación nos da algo”, explica.
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No obstante, como desaparecer no es un delito, en la mayoría de los casos no pueden acceder a dicha geolocalización o esa intervención telefónica y la Ertzaintza no tiene esa información, vital para poder localizar a la persona desaparecida de una forma más ágil o más rápida, que le permita continuar con las pesquisas policiales. “Para poder darte este tipo de medidas los jueces necesitan que estemos hablando de un delito grave”, explica Prieto, que detalla que es “fundamental y primordial” tener este tipo de medidas, que son “intrusivas”.
Las tres vidas
Según detalla, en muchos casos no se les concede porque no han podido demostrar que se trate de una desaparición forzada. Otro de los problemas es la información que se recibe. Dentro de una persona hay tres vidas: la pública, la privada y luego está la secreta. Entonces, la Ertzaintza tiene mucha información de la vida pública, que es cómo les conocen los demás, cómo les conoce su entorno más cercano y qué les cuenta. Para la vida privada la Ertzaintza pregunta a otras personas con las que obtienen otra información. “También se nos oculta información porque creen que puede perjudicar a la imagen de la persona desaparecida”, analiza el comisario jefe de las Secciones Centrales de Investigación Criminal y Policía Judicial de la Ertzaintza, quien añade “luego tenemos la vida secreta. Todos tenemos una que es aquello que se hace o con muy poquitas personas o solos en la intimidad: cualquier vicio, afición, gusto...”.
Como en los casos anteriores, deberán ir a preguntar a otras personas diferentes. “El investigador tiene que conocer todo de la vida pública, todo de la vida privada y todo lo que podamos de la vida secreta”, destaca Hugo Prieto. Con todo eso la Ertzaintza hace un perfil de la persona desaparecida para intentar averiguar e intentar entender cuál ha sido el posible movimiento o la causa de la desaparición, que normalmente está en la vida secreta, quitando aquellas accidentales. “Las desapariciones suelen estar en esa vida secreta, en la que se ha ido masticando esa idea de desaparecer”, puntualiza.
