El Arenal de Bilbao amaneció un día de 2019 con una presencia que no dejó indiferente a nadie. La figura hiperrealista de una mujer mayor, sentada en un banco que con la mirada perdida contemplaba el pasar de los días sin que nadie se detuviera marcó un antes y un después. Era la escultura 'Invisible Soledad', una iniciativa de la Fundación BBK que buscaba sacudir conciencias sobre el aislamiento de la tercera edad. Hoy, esa campaña vuelve a la memoria colectiva de Bizkaia con la triste noticia del fallecimiento a los 95 años de Mercedes Amann, la mujer bilbaina que inspiró y puso rostro a aquella obra.
Mercedes se convirtió, sin buscarlo, en el símbolo de una 'epidemia silenciosa'. Cuando se desveló el misterio de aquella campaña, se supo que la escultura representaba a esta bilbaina que entonces tenía 88 años. Mercedes vivía sola y su único contacto semanal era la visita de una voluntaria. Sin embargo, lejos de la resignación, su arrolladora alegría, su dignidad y sus ganas de vivir fueron el motor que impulsó todo el proyecto.
"Quería captar su espíritu"
El impacto de la iniciativa fue histórico para la villa. Durante dos días, la ciudadanía reaccionó con una mezcla de sorpresa, inquietud y debate ante la obra del reconocido artista mexicano Rubén Orozco Loza. El escultor hiperrealista, famoso por retratar a iconos como Frida Kahlo o David Bowie, necesitó estudiar más de 500 fotografías de Mercedes para modelar la escultura. No buscaba solo una réplica física, sino que quería captar su espíritu, esa mezcla de vulnerabilidad y resiliencia que Mercedes desprendía.
Aquel banco de El Arenal se transformó en un espejo para una sociedad que a menudo camina demasiado rápido. La campaña de BBK destapó una realidad que afecta a más de 106.000 personas en Euskadi y a más de dos millones en todo el Estado.