Las artes escénicas de Euskadi celebran su "cosecha" en la previa de los Premios Max
La delegación teatral vasca viaja a Mérida reivindicando la firmeza de su tejido cultural en una edición que reconoce tanto a nuevas promesas como a la trayectoria comunitaria
La emblemática manzana diseñada por Joan Brossa para los Premios Maxsuele recordar a quienes habitan las artes escénicas la acidez del esfuerzo diario; sin embargo, para la delegación vasca, la gala que se celebrará este 1 de junio en Mérida representa la dulzura de una "cosecha madura y colectiva". En la presentación oficial de los finalistas vascos, representantes institucionales y del sector coinciden en que la destacada presencia de Euskadi en esta edición no es fruto de la casualidad, sino el reflejo de una estructura cultural firme, estratégica y en constante renovación.
Relacionadas
Pluralidad en la escena
El protagonismo vasco en esta vigesimonovena edición destaca por su pluralidad, abarcando desde las propuestas comunitarias hasta los nuevos lenguajes contemporáneos y el teatro de la calle. Entre los reconocimientos ya confirmados sobresale el Premio Max de Aficionados 2026 otorgado a Ezezagunok Antzerki Elkartea. Esta asociación de Irun, que suma más de 18 años de trayectoria rompiendo barreras a través de un teatro éticamente diverso, dedicó el galardón al imborrable recuerdo de su compañera Ana Pérez y defendió la escena como un motor de transformación social.
La conducción y presentación del encuentro en el Teatro Campos Elíseos de Bilbao ha corrido a cargo de Fran Lasuen, finalista del premio a Mejor Composición Musical de los Premios Max 2026, quien ha ejercido de maestro de ceremonias hilvanando las distintas intervenciones con dinamismo. En su discurso de apertura, Lasuen ha puesto el foco en la importancia vital de cuidar las bases del sector, remarcando que la destacada presencia de creadores vascos en los galardones no es un hecho aislado o fruto del azar. Sin embargo, también ha querido hacer una petición a las instituciones para que estas "no pierdan de vista" a la escena teatral y sigan ejerciendo de apoyo.
Impulso emergente
Por su parte, el sector profesional y las redes de distribución consolidan su espacio de la mano deAnita Maravillas y su cuidada propuesta para público infantil y familiar, producida por Portal 71. Asimismo, la compañía Ganso y Cia acude a la cita con el optimismo de quien ya se siente premiado por el camino recorrido, aprovechando el altavoz para reivindicar el valor de las artes de calle y el apoyo necesario a los circuitos alternativos fuera de las salas convencionales.
El impulso emergente lo firma la compañía pamplonesa Las Nenas Theatre, representantes de los nuevos lenguajes escénicos que, además de agradecer el respaldo institucional al riesgo creativo, quisieron visibilizar el "trabajo invisible" de gestión y producción que sostiene el 90% de la actividad teatral detrás de los escenarios. “Tenemos que guisárnoslo y comérnoslo nosotras solas. La gente no ve el trabajo de gestión que hay detrás de los escenarios”, explica Cristina Tomás, una de las propulsoras del proyecto teatral Las Nenas Theatre.
Escena underground
La vertiente más alternativa del sector también tuvo voz en la presentación gracias a Cecilia Paganini, integrante argentina de Ganso y Cia, quien aprovechó el encuentro para romper una lanza a favor del tejido escénico más vulnerable. Paganini recordó que, más allá de los circuitos oficiales, existe un teatro de calle que sobrevive "pasando la gorra" y que carece de redes de apoyo estables, pero cuya existencia es fundamental para la salud cultural de cualquier sociedad.
En este sentido, la creadora hizo un llamamiento explícito tanto a las instituciones como al propio sector para mirar hacia la escena underground y las salas alternativas. "De alguna manera, de una manera casi de cariño, hay que sostenerlos también", defendió Paganini antes de ceder la palabra a las siguientes creadoras, remarcando la necesidad de proteger estas bases para que el engranaje cultural sea verdaderamente completo.