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Enkarterri

Restauración “sensible” de la ermita San Pedro Zarikete de Zalla

La asociación que cuida de la ermita zallarra homenajea a Carlos Venegas, que participó en su rehabilitación desde 1991 y hasta jubilarse la ha visitado con su alumnado de la EHU como ejemplo de buenas prácticas

Restauración “sensible” de la ermita San Pedro Zarikete de Zalla

Sonaba Enchantment, “publicada en 1991 por Chris Spheeris y Paul Voudouris, en recuerdo de las primeras intervenciones de aquel año histórico y capicúa”. Corría 1991 cuando el arquitecto y vecino del barrio Patxi García de la Torre tocó la puerta de la EHU con la propuesta de restaurar San Pedro Zarikete. La ermita que él cataloga como “santuario de peregrinación” con una historia milenaria y fuerte arraigo entre los feligreses no solo de la localidad por su fama curativa contra las enfermedades del cuerpo y el alma amenazaba ruina. Así que la canción casi imploraba un milagro.

Hacía poco que se habían descubierto unas valiosas pinturas murales del siglo XVI en la iglesia vieja de San Andrés de Biañez al retirar un retablo barroco. Más o menos la misma cronología de la ampliación de la primitiva ermita de San Pedro Zariekete, que hunde sus orígenes al menos en el siglo XI, hasta sus dimensiones actuales. Habían conseguido que la responsable foral de patrimonio parara en Zalla después de una de sus visitas a Karrantza y que la Escuela Taller Municipal interviniera en el tejado: “Pudimos evitar que el edificio se derrumbara. Sin duda, lo más urgente, pero precisábamos fondos para avanzar”.

Una alumna observa maquetas realizadas por escolares de Maristak

Las catas realizadas arrojaron resultados prometedores, “dijo que sería interesante elaborar un estudio”. “Ella había dado clase a un recién licenciado Carlos Venegas”, cuyas reservas iniciales Patxi trataba de doblegar con la melodía que encabeza estas líneas.

Congreso

En 2027. La ermita lleva 35 años desvelando su historia. Zarikete Zarigune Kultur Elkartea planea para 2027 un congreso que dará a conocer en profundidad la restauración y sus hallazgos mediante un amplio programa de exposiciones y conferencias.

TFG

Sobresaliente. La profesora Idoia Madariaga explicó que un alumno, Álex Ruiz, ha realizado su Trabajo Fin de Grado en base a una piedra de la ermita con una estela solar pintada y que tiene previsto presentar el próximo año en Zalla.

Investigación

No pertenece a la Iglesia. Zarikete Zarigune Kultur Elkartea toma el testigo “de la antigua junta con un mayordomo”. “Ninguno” de los “archivos, protocolos notariales y registros de la propiedad” investigados a lo largo de seis décadas acredita que pertenezca a la Iglesia, como es el caso de muchas otras ermitas de Bizkaia de titularidad privada o regidas por los propios vecinos.

Cumplió la misión con éxito porque si no, nunca habría recibido el aplauso y homenaje de la asociación Zarikete Zarigune Kultur Elkartea, impulsada por su desde entonces gran amigo, 35 años después de iniciarse la intervención. En el reconocimiento al jubilarse resonó ese mismo tema en presencia de alumnado de Conservación y Restauración de la Facultad de Bellas Artes. Aquellas dudas derivaron en un proyecto que marcó su vida a todos los niveles. De hecho, todos los años llevaba a los estudiantes a Zalla para apreciar in situ los detalles de una “restauración sensible”.

Ciertamente, al principio “no estaba muy animado porque costaba mover aquí un grupo”. Si la cobertura de transporte público es mejorable en Enkarterri en 2026, los años noventa no se quedaban atrás. Sin embargo, “detrás de las cosas están las personas” y un reto mayúsculo que “me sedujo”.

Frío y sin baños

Alumnado de quinto curso empezó a desarrollar sus prácticas en la ermita. Entre ellos estaba Marta Barandiaran, de Gordexola, y ahora profesora de Bellas Artes, quien rememoró aquellas jornadas. La primera toma de contacto tuvo lugar el 11 de noviembre de 1991. Camino de un invierno “muy frío”... y sin baños. “Controlaban el horario de paso de los trenes para ir al entorno de las vías a hacer sus necesidades cuando no circularan”, fue un trabajo físicamente duro”, reconoció Carlos Venegas.

antropólogo e integrante de Zarikete Zarigune Kultur Elkartea Iosu Gallarreta explica a 23 estudiantes detalles de su historia

Pero ganaba a la adversidad “la sensación de encontrarnos en un lugar acogedor” y con un inmenso potencial que pretendían sacar a la luz bajo la premisa de “recuperar los elementos dignos de conservarse” sin prisa y analizando cada paso al milímetro, ya que “en muchos casos la decisión que tomemos puede ser irreversible”. En ese proceso con una visión no tan habitual hace tres décadas vencieron las reticencias del alcalde, que apostaba por una intervención rápida que hubiera resultado más agresiva para el patrimonio.

Los muros “estaban encalados, una vez definidos los puntos a consolidar se efectuó una intervención mínima en la que aparecieron varias cruces que se preservaron. Uno de los aciertos consistió en “el retranqueo de los dos retablos barrocos y el tercero “clasicista”, apuntó Patxi García de la Torre, de la pared para no perjudicar la excavación cercana y evitar el deterioro “sin que se hayan producido dilatación ni grietas” en las estructuras que los sujetan.

Las catas en el suelo detectaron “vestigios de enterramientos”, pero ante la imposibilidad de excavar la superficie al completo en ese momento optaron por reinstalar las baldosas “con un relleno de arena gris compactada de veinte centímetros debajo” para facilitar futuros trabajos. “No se ha registrado ni una rotura ni una fisura” en un planteamiento de “soluciones sencillas que se resolvieron bien” guiado por el respeto al patrimonio, el ingenio y las limitaciones de presupuesto.

Relación humana

Por encima de las dificultades prevaleció la relación humana, documentada en este entrañable acto. Carlos regaló a la asociación una carpeta con las fichas “manuscritas en cartulina y con las fotografías del carné pegadas” de los alumnos y alumnas de los cursos de 1991-1992 y 1992-1993 que aprendieron del arte fuera de las aulas en Zalla, junto con las notas personales que tomaba: distancia desde la facultad, tiempo del viaje por carretera y en tren, primeras impresiones, materiales y utensilios con presupuesto, nuestros datos de contacto...”. Material “de incalculable valor histórico y sentimental.

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También queda constancia de las impresiones desde la otra parte gracias al cómic de una alumna que plasmó con elevadas dosis de humor la aventura diaria de desplazarse a Zalla y retirar capas en este templo por el que han desfilado más de 500 jóvenes “incluso de un campo de trabajo internacional”. “Quienes estáis estudiando debéis saber que no se puede disociar al patrimonio de las personas”, aleccionó el profesor.

Y es que la “integración social” vertebra un proyecto que “no se mide en términos de tiempo, dinero y velocidad”, puso en valor Patxi García de la Torre ante otros de representantes de Zarikete Zarigune Elkartea, la asociación Egüen, Maristak Ikastetxea, la responsable de la ermita de San Pantaleón y vecinos orgullosos depositarios de un legado histórico, artístico y cultural a través de los siglos.