Bizkaibus se ha propuesto ganar la batalla de la movilidad diaria al vehículo privado. Hay margen para maniobrar. Hay ganas de hacerlo. Y el plan para dar ese vuelco a las carreteras vizcainas ya está sobre la mesa. Los primeros apuntes que se adivinan en este proceso para armar el servicio de transporte público de los próximos años evidencian el propósito de mejorar la conectividad y la igualdad de oportunidades en el conjunto del territorio, también en las comarcas de la periferia.
Este es también el mensaje que se transmite también desde la Diputación Foral de Bizkaia. Las últimas intervenciones centradas en Bizkaibus han girado siempre en la necesidad de optimizar los recursos materiales y humanos. Es decir, combinar de la mejor manera posible las frecuencias en las líneas con mayor demanda, especialmente en horas punta, con una reordenación de itinerarios a fin de priorizar recorridos más directos.
De este modo se eliminarían duplicidades, pasos y servicios dobles, lo que permitiría reducir los tiempos de viaje y mejorar la velocidad comercial. Esto es, exprimir al máximo las posibilidades que ofrezca cada una del centenar de rutas operativas en la actualidad. Otra de las prioridades de la institución foral tiene que ver con la cobertura en los municipios con menor oferta. La intención es reforzarla y, además, allí donde sea posible, impulsar una mejor integración con otros sistemas de transporte como metro y ferrocarril.
Seis concesiones
Todas estas consideraciones, y más, son las que aparecen en la hoja de ruta del Departamento de Transportes, Movilidad y Turismo. Habrá que esperar un tiempo a que se materialicen, aunque la carrera ya está lanzada desde hoy mismo, fecha en la que se ha abierto el primero de los trámites burocráticos tras la aprobación inicial de los anteproyectos correspondientes a las concesiones Ezkerraldea Meatzaldea, Busturialdea Lea Artibai, Nerbioi Arratia Durangaldea, Txorierri Mungialdea, Enkarterri y Uribe Kosta.
Las actuales empresas concesionarias -y otras potencialmente interesadas en asumir la prestación de estos servicios de transporte regular- pueden conocer, de esta forma, los requisitos y condiciones establecidos por el pagador, en este caso la Diputación Foral de Bizkaia. De entrada, el diagnóstico técnico permite identificar con claridad los principales retos del sistema. Uno de ellos, quizás el principal, sea el de la equidad territorial.
Y es que la red actual padece los rigores del centralismo bilbaino, lo que ha derivado con el transcurrir de los años -y la evolución creciente del parque móvil privado- en una fuerte concentración de la demanda en los corredores de acceso a la capital, especialmente en horas punta, mientras que en otras zonas del territorio la cobertura resulta más limitada. “Esta asimetría territorial influye de forma directa en los hábitos de movilidad, ya que en áreas periféricas el transporte público no siempre resulta competitivo en tiempos y frecuencias frente al vehículo privado, generando una dependencia estructural del coche”, reconocen abiertamente desde el Departamento de Transportes, Movilidad y Turismo.
Municipio de residencia
“A ello se suman ineficiencias asociadas a recorridos poco directos o duplicidades de líneas que afectan tanto a la eficiencia operativa como a la experiencia de uso”, agregaban. Estas dinámicas tienen un reflejo claro en el día a día de la ciudadanía. El uso del transporte público varía de forma significativa según el municipio de residencia, con menores niveles de servicio en zonas rurales o de baja densidad, donde las frecuencias son más reducidas y la conectividad más limitada.
Además, los tiempos de viaje tienden a ser más elevados, especialmente en trayectos indirectos o en aquellos que requieren transbordos poco coordinados, y las conexiones entre comarcas siguen siendo más complejas debido a la estructura radial de la red. A partir de este diagnóstico, la Diputación Foral plantea un rediseño integral del sistema “basado en criterios objetivos y medibles, orientado a ajustar la oferta a la demanda real de movilidad y a mejorar el funcionamiento global del servicio”, resumían las fuentes consultadas.
Reducir tiempos de viaje
El planteamiento combina la optimización de frecuencias en las líneas con mayor demanda, especialmente en horas punta, con una reordenación de itinerarios que prioriza recorridos más directos y elimina duplicidades, lo que permite reducir tiempos de viaje. Asimismo, se refuerza la cobertura en los municipios con menor oferta de transporte público y se impulsa una mejor integración con otros sistemas de transporte como metro y ferrocarril, “facilitando transbordos más coordinados”.
El nuevo modelo se organiza en tres niveles operativos. Por un lado, los “corredores estructurantes”, con alta capacidad y frecuencia, que conectan de forma directa con Bilbao y con los principales polos de actividad, concentrando buena parte de la demanda. Por otro, una red comarcal optimizada que reorganiza las conexiones entre municipios, mejora la eficiencia de los recursos y aporta mayor coherencia al conjunto de la red. Y, finalmente, servicios de proximidad y flexibles en zonas de menor densidad, orientados a aumentar la capilaridad y adaptar la oferta a la demanda real.