El conflicto en Oriente Medio acorrala a la flota vizcaina en el Océano ÍndicoRAMO N BASALDUA
El estrecho de Ormuz, paso marítimo bloqueado por Irán tras los ataques perpetrados por Estados Unidos e Israel, se halla relativamente próximo –a unas 1.965 millas náuticas (más de 3.600 kilómetros)– de Port Victoria, en el archipiélago de las Seychelles, puerto base desde donde opera en el Océano Índico una flota de 27 barcos atuneros congeladores pertenecientes a empresas de Bermeo.
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El incremento en el precio del combustible provocado por el estallido del conflicto bélico en Oriente Medio está afectando de manera notable la actividad de una flota muy dependiente de los combustibles fósiles.
Consumo de combustible
Una embarcación atunero-congeladora consume entre 15.000 y 20.000 litros de gasoil en una jornada de pesca normal, aunque en ocasiones pueden llegar a alcanzar los 24.000 litros cuando navegan las 24 horas del día a la búsqueda de cardúmenes de los tres tipos de atún tropical que capturan: rabil o atún de aleta amarilla, patudo o big eye y skipjack o listado en esas latitudes.
Virando la red en un lance de pesca en el Índico.
Los barcos de mayor tonelaje pueden llegar a almacenar hasta un millón de litros de combustible en sus bodegas. Según los últimos datos, el precio de la tonelada de gasoil en Seychelles ha llegado a duplicarse llegando a alcanzar los 2.000 dólares la tonelada métrica. “En condiciones normales, el apartado correspondiente a combustible representa el 30% de los gastos totales de una empresa atunera. En la actualidad, sin embargo, y con el incremento exponencial registrado en el precio del gasóleo, supone más del 50%” asegura Anertz Muniategi, responsable de la asociación ANABAC, la Asociación Nacional de Armadores de Buques Atuneros Congeladores.
Armadores de cinco unidades de la flota de altura del puerto de Ondarroa decidieron interrumpir la actividad pesquera y amarrar sus barcos a causa del incremento registrado en el precio del combustible. Además, no se descarta que, a corto plazo y mientras el precio del gasóleo se mantenga a los niveles en los que se sitúa en la actualidad, otras unidades de la flota arrastrera suspendan la pesca para amarrar en puerto porque no les compensa.
Hasta el momento, todos los pesqueros de la flota atunera bermeana que faena en el Océano Índico se mantienen activos. “Hasta el momento no nos hemos visto abocados a adoptar medidas tan drásticas como la de suspender la actividad de nuestros barcos. No obstante, resulta imposible aventurar lo que sucederá en los próximos días y semanas, y no podemos descartar que si esta situación –con el precio del combustible disparado– se prolonga en el tiempo nos veamos obligados a amarrar nuestros barcos en puerto” reflexiona Muniategi.
“El combustible supone el 30% de los gastos en condiciones normales; ahora es más del 50%”
ANERTZ MUNIATEGI
. Responsable de la asociación ANABAC
Los arrantzales de los 27 buques atuneros congeladores de la flota bermeana que desarrolla su actividad en el Océano Índico, completan cuatro meses de actividad a bordo para posteriormente descansar otros cuatro meses en tierra. Así las cosas, cada vez que los barcos regresan a puerto para descargar sus capturas tras un mes aproximado de campaña, las empresas proceden a relevar a los trabajadores que ya han cumplido su periplo de cuatro meses de actividad.
Relevos en las tripulaciones
El ataque perpetrado por Estados Unidos e Israel sobre Irán y la posterior respuesta iraní ha provocado el cierre del espacio aéreo en numerosos estados de la zona, circunstancia que está afectando de manera directa a las empresas de buques atunero-congeladores a la hora de completar los relevos en las tripulaciones. Habitualmente, los pescadores volaban hacia Seychelles vía Dubai o Doha pero como quiera que los espacios aéreos de la zona permanecen cerrados a causa del conflicto bélico, las empresas se han visto obligadas a buscar nuevas rutas. “
Tenemos dificultades para traer trabajadores desde Seychelles y para enviar los relevos desde aquí. Las vías habituales han quedado descartadas a causa del conflicto bélico y las alternativas son escasas y caras” explica el gerente de ANABAC.
Los piratas, al acecho
Y como siempre hay quien trata de pescar en río revuelto, los buques no bajan la guardia ante la amenaza que representan los piratas que zarpan desde la costa africana, tratando de aprovechar la menor oportunidad para hacerse con el control de cualquier buque que transite por la zona noroccidental del Índico. En los últimos meses no se ha producido ningún ataque o persecución a buques atuneros, pero los armadores saben que la amenaza pirata continúa latente. De hecho, todas las embarcaciones siguen contando con seguridad privada a bordo.
Además, en esta época del año, las aguas del Índico presentan una calma notable, circunstancia que favorece a salida a la mar de los barcos piratas. Recientemente se produjo el secuestro de un buque de bandera iraní. El monzón empieza a entrar a mediados de mayo, provocando un empeoramiento del estado de la mar y dificultando la actividad de los piratas.
La ruta aérea de los pescadores de la flota atunero-congeladora que faena en el Océano Índico se ha desplazado hacia el sur y en la actualidad los traslados se realizan a través de estados africanos como Etiopía o Kenia. “El caso es que los gastos correspondientes a los relevos de los trabajadores se han disparado. Un billete de avión que antes del estallido de la guerra en Oriente Medio podía valer en torno a los 800 euros ahora supera los 3.000”, se lamenta el responsable de una empresa atunera de Bermeo. La tripulación de un pesquero atunero-congelador está compuesta por una media de treinta personas.
Menos barcos para el transporte
Los buques que faenan en aguas del Océano Índico completan campañas de pesca de cuatro o cinco semanas para posteriormente arribar al puerto de Victoria en Seychelles, donde proceden a descargar sus capturas de túnidos tropicales en barcos mercantes que trasladan ese pescado a los mercados más importantes. El estallido de la guerra entre Estados Unidos e Israel con Irán ha provocado también una disminución en la oferta de buques mercantes de transporte de pescado con el consiguiente incremento en el precio de los fletes. Todo ello tiene su reflejo en el aumento registrado en la cotización del atún durante las últimas semanas.
En este momento el grueso de la flota atunera vasca desarrolla su actividad al sur de las islas Seychelles, en la zona meridional del Índico, muy lejos de la zona de conflicto. No obstante, las casas aseguradoras han advertido a las empresas atuneras de que no se hacen responsables de lo que pudiera ocurrir en diversas zonas de este océano, las más próximas al área de conflicto. Se trata de espacios donde habitualmente desarrolla su actividad la flota atunero-congeladora.