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La pobreza laboral se extiende: trabajar ya no evita acudir al Banco de Alimentos de Bizkaia

La entidad sin ánimo de lucro reduce casi 7.000 usuarios por las ayudas europeas y adapta su reparto a nuevos perfiles

En imágenes: asamblea anual de socios del Banco de Alimentos de BizkaiaNatalia Zamora

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Tener un empleo ha dejado de ser sinónimo de estabilidad. En Bizkaia, la pobreza ya no se identifica únicamente con el desempleo, sino con la precariedad. Cada vez más personas con trabajo se ven obligadas a recurrir a ayudas para cubrir una necesidad básica como la alimentación. Es una tendencia que las entidades sociales venían detectando desde hace años y que el Banco de Alimentos de Bizkaia constata ahora con claridad. “Hay un tipo de pobreza nueva. Personas que trabajan pero cuyos ingresos no les permiten afrontar todos los gastos del mes”, resumió este miércoles su presidente Luis Crovetto durante la asamblea anual.

Precariedad interclasista

El diagnóstico no se queda ahí. La pobreza, advirtió, se ha extendido de forma transversal. “Hoy en día es más interclasista. La clase media está desapareciendo”, señaló, en una reflexión que sitúa el problema más allá de los colectivos tradicionalmente vulnerables y apunta a un deterioro progresivo de las condiciones de vida.

“Hay un tipo de pobreza nueva. Personas que trabajan pero cuyos ingresos no les permiten afrontar todos los gastos del mes"

Luis Corvetto . Presidente del Banco de Alimentos de Bizkaia

La memoria de 2025 refleja una aparente mejora en el número de personas atendidas: 14.944 de media mensual, casi 7.000 menos que el año anterior. Sin embargo, el propio Banco matiza esa lectura. La reducción responde al impacto de las tarjetas monedero financiadas con fondos europeos para familias con menores, gestionadas a través de Cruz Roja. Entre 7.000 y 8.000 beneficiarios han quedado fuera del sistema. “Lo que reciben es mucho mejor de lo que nosotros podemos dar”, reconoció Crovetto, que advirtió de que se trata de una situación coyuntural. Si ese programa desaparece, esas familias volverán a engrosar las listas.

Más proteína en las dietas

Ese descenso ha tenido, no obstante, un efecto positivo: mejorar la calidad de la ayuda. Con menos presión asistencial, el Banco ha podido incorporar productos hasta ahora difíciles de asumir por su coste, como pescado y carne congelada. En 2025 se repartieron 2,6 millones de kilos de alimentos –174 por persona–, con especial peso de productos frescos: más de 645.000 kilos de frutas y hortalizas y 652.000 litros de leche.

El siguiente paso no será tanto crecer como adaptarse. La entrada en vigor en 2026 de la Ley de Desperdicio Alimentario obliga a dar un salto organizativo. El Banco ya dispone de registro sanitario para distribuir comida preparada y ha comenzado a recibir alimentos cocinados, procedentes principalmente de grandes superficies. El cambio no es menor. Introduce incertidumbre en los volúmenes, exige garantizar la cadena de frío y obliga a reforzar medios: desde furgonetas refrigeradas hasta congeladores en las entidades colaboradoras. Pero también responde a una realidad social concreta. “Hay familias que viven en una habitación y no tienen cocina”, explicó el presidente. En esos casos, la entrega de comida elaborada no solo resuelve una urgencia, sino que permite mantener una dieta más equilibrada.

229.000 kilómetros de esperanza

Para gestionar esta nueva logística, el Banco trabaja en el denominado Plan B, una plataforma digital que conecta a productores, entidades sociales y bancos de alimentos, con el objetivo de mejorar la trazabilidad de las donaciones y reducir el desperdicio. Bizkaia se sitúa entre los territorios más avanzados en su implantación.

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Detrás de esta estructura hay una red consolidada: 149 entidades colaboradoras y 172 voluntarios sostienen una actividad que en 2025 superó los 229.000 kilómetros de reparto. A ello se suma un impacto ambiental nada menor: la organización calcula que su labor evitó la emisión de 635 toneladas de CO2 al aprovechar alimentos que no llegaron a convertirse en residuo. Treinta años después de su creación el Banco de Alimentos de Bizkaia sigue cumpliendo una función irremplazable.