Los puertos del Territorio Histórico de Bizkaia registraron la entrada de más de 475.000 kilos de anchoa en la tercera semana del mes de marzo. La cofradía de Ondarroa subastó cerca de 450.000 kilos, destacando la jornada del jueves en la que se contabilizaron del orden de 290.000 kilos procedentes de las capturas realizadas por embarcaciones vascas, cántabras y gallegas. Bermeo registró la entrada de 25.000 kilos. La gran mayoría del pescado comercializado corresponde a anchoa joven, de entre 45 y 55 unidades por kilogramo, con destino al consumo en fresco. La cotización osciló entre 1 y 2 euros el kilo, en función del tamaño y la calidad del producto. En este apartado influye el hecho de que parte de la anchoa capturada por la flota a lo largo de la costa vasca se produjo en asociación con sardina, aspecto que influye en la calidad final del pescado.
La flota de cerco del Cantábrico dispone de una cuota de 30.485 toneladas para 2026. Los dos estudios realizados anualmente por AZTI para calibrar la situación de la población de anchoa en el Golfo de Bizkaia confirman la buena salud del recurso y los arrantzales confían en obtener buenas capturas durante la campaña que se prolongará hasta el mes de junio. “La pesquería acaba de comenzar y discurre dentro de la normalidad. Continuamos a la espera de que aparezcan los cardúmenes de anchoa grande, que es la que mejor cotización registra en lonja”, asegura el patrón de un buque cerquero vizcaino.
En la campaña del año pasado la flota vasca capturó más de 7.160 toneladas de anchoa con un precio medio de venta de 2,04 euros el kilo y una facturación cercana a los 14,6 millones de euros. No obstante, más de un 64% de las capturas realizadas por los arrantzales vascos se descargaron en puertos de Cantabria -un 44% en Santoña y un 37% en Laredo- por tratarse de los más próximos a las zonas donde se registraron los lances de pesca.
Sin rastro de verdel
Mientras se suceden las descargas de anchoa en los puertos vascos, la flota de bajura continúa sin registrar capturas de verdel. Durante todos los días de la semana pasada embarcaciones vizcainas que faenan mediante el empleo de líneas de anzuelo se hicieron a la mar con el propósito de obtener las primeras capturas de la temporada pero regresaron a puerto sin lograr su objetivo. “Hemos recorrido toda la costa llegando hasta aguas de Gipuzkoa pero no hemos encontrado cardúmenes de verdel. Esto no pinta nada bien”, afirmaba el patrón de un pesquero de Armintza tras descargar 121 kilos de verdel en la jornada del viernes, pescado que se cotizó a 2,98 euros el kilo.
Los barcos que faenan mediante el empleo de red de cerco -el mismo sistema que utilizan para capturar anchoa- tampoco han logrado capturar verdel. Pequeñas partidas se han cotizado cerca de los 3,5 euros el kilo. El puerto de Ondarroa ha registrado la entrada de pescado procedente de las capturas realizadas por buques arrastreros. Una decena de embarcaciones de ese segmento de flota con bandera de Portugal faenan a la pesca de verdel en aguas del Golfo de Bizkaia y descargan el pescado capturado en el puerto de Pasaia.
Significar la resolución adoptada por la Secretaría General de Pesca del Gobierno de España en la que establece el cierre precautorio de la pesquería de caballa (Scomber scombrus) para los buques de los censos de las flotas de altura, gran altura y buques palangreros mayores y menores de 100 toneladas de registro bruto, que operan dentro de los límites geográficos de la Comisión de Pesca del Atlántico Nordeste (NEAFC). El cierre, que responde a los datos actuales de consumo, se fija para la flota bajo pabellón español que faena en las subzonas 6, 7, divisiones 8a, 8b, 8d y 8e y aguas del Reino Unido e internacionales de la división 5b desde las 0:00 horas del 19 de marzo de 2026.
La precaria situación que atraviesa la población de verdel en aguas del Atlántico nordeste ha disparado todas las alarmas. Según los últimos estudios realizado por los biólogos del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES) desde el año 2015 se observa una disminución progresiva de la biomasa reproductora del stock, situándose por debajo del punto de referencia biológico, lo que indica un alto riesgo de colapso o de fallo en el reclutamiento. Y es que las capturas realizadas por buques no comunitarios desde 2010 han superado en cerca de un 40% el tope propuesto por los científicos. Ante esta situación, ICES planteó una drástica reducción, superior al 70%, en el total admisible de capturas para 2026. El Consejo de Ministros de Pesca de la Unión Europea aceptó la reducción propuesta por los científicos. Por contra, Noruega, Reino Unido, Islas Feroe, Islandia, Groenlandia y Rusia se autoadjudicaron una cuota, con una reducción de sólo el 48%, sin respetar, además, los porcentajes históricos de reparto, rebajando la parte correspondiente a la flota comunitaria.