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Gure BBK Erreferenteak

De educadora a apoyo constante: el legado humano de Genobeba Apraiz

Su trayectoria como educadora y su implicación en asociaciones y proyectos sociales tras la jubilación la han convertido en uno de los rostros de la iniciativa Erreferenteak

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Genobeba Apraiz, todo un compromiso profesional y vital con las personas con necesidades especialesMarkel Fernández

La historia de Genobeba Apraiz es una historia hecha de discreción, compromiso y generosidad y por eso es un perfil que encaja a la perfección con el proyecto Erreferenteak puesto en marcha por BBK Banku Fundazioa. Estos días se ha trasladado a Amorebieta-Etxano con una gala especial que se celebrará el día 24.

Allí se reconocerá a personas que, tras su vida laboral, siguen aportando a la comunidad desde la experiencia, la empatía y las ganas de participar. Y Geno, como ella quiere que todo el mundo la conozca, es uno de esos referentes silenciosos que hacen comunidad sin querer llevarse medallas por ello.

Larrea eskola

Su relación con Amorebieta-Etxano empezó de una manera muy sencilla. Ella no era de aquí. Tampoco su vida parecía destinada, en principio, a quedarse en este punto concreto del mapa. Pero cuando se casó, ella y su marido decidieron buscar un lugar donde empezar su proyecto de vida juntos. Y la localidad apareció como un punto intermedio, un lugar práctico para ambos, pero que con el tiempo acabaría convirtiéndose en mucho más que eso. Lo que comenzó como una decisión logística terminó siendo una elección de vida.

Con los años, Geno fue echando raíces en el municipio, conociendo a la gente, participando en la vida cotidiana y construyendo vínculos que hoy forman parte de su día a día. Su trabajo también contribuyó a reforzar esa conexión con las personas. Durante muchos años trabajó con alumnado con necesidades especiales en Larrea Eskola.

Una profesión que requiere paciencia, sensibilidad y una enorme capacidad de empatía. No es un trabajo cualquiera: implica entender los ritmos de cada persona, acompañar procesos que a veces son complejos y complicados (sobre todo con los padres) y celebrar cada pequeño avance como una victoria compartida.

Quienes la conocen dicen que siempre ha tenido una conexión especial con ese mundo. No solo porque fuera su trabajo, sino porque realmente le importaba. Para ella, cada alumno era una persona única, con sus dificultades, pero también con sus capacidades y su manera de ver el mundo.

Esa mirada es la que ha marcado su trayectoria. Y, de alguna manera, también explica por qué su compromiso con las personas con necesidades especiales no terminó cuando llegó la jubilación. Es más, a ella le daba cierta pena que llegara ese momento ya que no iba a estar con ese contacto directo con ellos. 

Pero, cuando dejó su trabajo en la escuela, no sintió que se cerrara una etapa de relación con ese ámbito. Al contrario. De forma natural siguió vinculada a iniciativas que trabajan con personas con discapacidad en el entorno local.

Una de ellas es AIDAE, un grupo recreativo que organiza actividades para personas con discapacidad y que se ha convertido en un espacio importante de encuentro, ocio y convivencia. Allí Geno siempre está dispuesta a colaborar cuando le piden ayuda. Como hemos remarcado y ella asiente con su carácter calmado y tímido, no busca protagonismo ni reconocimiento. Simplemente participa, acompaña y aporta lo que puede... que es mucho. 

Ese mismo espíritu es el que ha marcado su implicación en diferentes asociaciones desde que se jubiló. Con más tiempo disponible, decidió involucrarse en la vida comunitaria de una manera más activa. Ha sido miembro de distintas organizaciones y también ha asumido responsabilidades en algunas de ellas, participando en grupos de trabajo y colaborando en la organización de actividades.

Esa combinación de modestia y compromiso es precisamente lo que ha hecho que muchas personas la valoren tanto en el municipio. Porque al final las comunidades se construyen con personas así: gente que suma, que colabora, que está disponible cuando hace falta.

El proyecto Erreferenteak quiere precisamente visibilizar ese tipo de historias. Historias que muestran que la jubilación no tiene por qué ser una etapa de retirada, sino una oportunidad para seguir participando en la sociedad desde otro lugar. En el caso de Geno, esa nueva etapa se ha llenado de encuentros, asociaciones y pequeñas acciones cotidianas (como el ir a gimnasia, a clases de sevillanas o a pasear cada mañana pronto con su marido) que mantienen viva su relación con la comunidad.

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Compromiso discreto 

Escuchar, acompañar, ayudar cuando hace falta sin preguntar nada. Quizá por eso, nuestra protagonista encaja tan bien en la filosofía del proyecto Erreferenteak: mostrar que las personas jubiladas siguen teniendo mucho que aportar y que su experiencia es un valor para la sociedad. En un mundo que a veces se mueve demasiado deprisa y que se muestra individualista, historias como la de Geno recuerdan la importancia de la empatía, la paciencia y la cercanía. Virtudes que no siempre aparecen en los titulares, pero que sostienen el día a día de cualquier comunidad.