Sensores en taludes, puentes y túneles para conocer en tiempo real su estado
Los dispositivos envían información al gemelo digital de tres infraestructuras
Además de los corredores cooperativos, la movilidad del futuro tiene otra gran base sobre la que apoyarse: las propias carreteras. Que ellas mismas, sin tener que tomar datos de forma física, informen a los gestores de la red viaria de cualquier fallo o desgaste que presenten. Bizkaia cuenta ya con tres infraestructuras sensorizadas que, en tiempo real, envían información a su gemelo digital sobre su estado.
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Puesto en marcha hace algo más de un año, el Plan de Innovación y Sostenibilidad en Infraestructuras Viarias de Bizkaia 2024-2027 marca la hoja de ruta para los próximos años. El plan nació con el ambicioso objetivo de ser un referente en el despliegue de la movilidad sostenible, conectada, automatizada y cooperativa, incrementando la seguridad vial y el desarrollo territorial equilibrado a través de soluciones innovadoras. “Innovar no es más que crear nuevos servicios o productos que previamente no existían. Eso, en nuestro caso, se aplica a todo el ciclo de las infraestructuras viarias: el planeamiento, el proyecto, la construcción, la conservación y la explotación”, ilustra el jefe de servicio de Innovación Viaria de la Diputación, Eduardo Sainz de la Encina.
Una docena de carreteras de Bizkaia se preparan para ‘hablar’ a los vehículos
El ejemplo más claro es la metodología BIM, que incorpora, sobre el modelo tridimensional de la infraestructura –una carretera, un puente, un túnel...– la información completa de todo su ciclo de vida. “Antes, a partir de un planeamiento, se generaba un diseño que ejecutaba un equipo, ese equipo se lo trasladaba a otro que era el que construía, y este a un tercero que era el de conservación. Ahora, desde el minuto uno pones a todos esos agentes de una manera unida. El proyecto es el centro de la metodología y ponemos a todos los equipos que van a participar en su ciclo de vida a trabajar desde el inicio en la misma mesa”, explica.
Relacionado con esos modelos BIM, Bizkaia ha sensorizado tres infraestructuras que envía directamente los datos de su estado a ese gemelo digital. Se trata del viaducto de Kukularra; el túnel de Arraiz, en la Supersur, y un talud en la subida de la carretera de Kastrexana, en el Corredor del Kadagua. En el primer puente, en el Corredor del Txorierri, se han colocado acelerómetros que miden sobre todo las vibraciones que genera el tráfico. El túnel de Arraiz, la gigantesca caverna que acoge dos tubos, tiene instalados varios extensómetros para medir deformaciones y movimientos del terreno durante y después de la excavación.
Finalmente, en el talud de Kastrexana, los sensores miden la cantidad de agua que se desliza por él y los desplazamientos de la ladera. “La plataforma a la que se envían los datos recoge la información en tiempo real en tres dimensiones con las mediciones. Te permite ver gráficas históricas y marcar umbrales que no deben sobrepasarse para, cuando lo hagan, poder avisar a Conservación para comprobar si todo está correcto. Es muy relevante porque te da información de cómo de sana está una infraestructura y de si empieza a no comportarse como debería”, resume el responsable de Innovación Viaria.
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