La antigua parroquia de Sagrada Familia de Repelega pasará a ser en un futuro un centro social para personas mayores. El Ayuntamiento de Portugalete adquirirá a lo largo del presente año estos locales cuyas gestiones para su compra ya están muy bien encarriladas entre el Consistorio portugalujo y el Obispado.

El espaldarazo definitivo a esta operación se ha producido en las negociaciones para dar forma a los presupuestos municipales, unas cuentas que se aprobarán a lo largo del presente mes. En este aspecto, en el marco de las negociaciones para confeccionar estas cuentas, PSE y PNV han alcanzado un acuerdo para que se acometa la compra de este local.

Remanente de tesorería

Pero eso no quiere decir, ni mucho menos, que los fondos necesarios para ejecutar esta compra, vayan a salir de los próximos presupuestos municipales. En este aspecto, socialistas y jeltzales han acordado que la cuantía necesaria para acometer esta operación saldrá de los remanentes de tesorería generados el pasado año en la institución local portugaluja.

De hecho, los presupuestos que aprobará próximamente la institución local jarrillera, escenario en el que PSE y PNV han llegado un acuerdo para impulsar la compra de este inmueble a raíz de las negociaciones entre ambas formaciones en la noble villa jarrillera, para dar forma a las cuentas municipales del presente ejercicio.

“El objetivo es que, lo antes posible, ese local se destine a un nuevo centro social en Portugalete, porque cada vez las necesidades de estos servicios son mayores y hay que adaptarse a esa realidad”, declaró María José Blanco, alcaldesa de Portugalete. Por su parte, desde el PNV jarrillero pusieron en valor que la compra de este inmueble de 850 metros cuadrados “deberá realizarse a lo largo del presente año”. Eso es lo que marca el pacto firmado entre ambas formaciones políticas.

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Atención a mayores

La parroquia Sagrada Familia ha sido durante décadas uno de los grandes epicentros de la actividad social, religiosa y asociativa del barrio de Repelega y, más concretamente, de Abatxolo. Ahora, en el marco de una sociedad que avanza y en el que las prioridades de la noble villa se enmarcan, más directamente, hacia la prestación de una mejor atención a sus mayores –representan un tercio de su población– estos locales se convertirán en un centro social.