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Una marea colosal tiñe Bilbao de morado

Miles de personas inundan las calles de la villa ante el temor de un repunte de actitudes negacionistas en redes y entre los más jóvenes

En imágenes: La reivindicación feminista del 8M

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A lo largo de la mañana de este 8 de marzo, Bilbao se ha vuelto a vestir de morado en una multitudinaria manifestación que ha dejado claro, una vez más, el compromiso de la villa con la igualdad. Desde primera hora, la Plaza del Sagrado Corazón, punto de salida de la marcha, se ha llenado de pancartas con mensajes como “Mi mamá me enseñó a luchar” o “Abajo el patriarcado”, mientras miles de personas se han concentrado para recorrer el centro de la ciudad.

La convocatoria, organizada por la plataforma Bilbao Feminista Saretzen, se ha sumado a otras tres manifestaciones simultáneas en distintos puntos de la ciudad. Pese a la dispersión, la jornada ha transcurrido con una participación masiva: familias enteras, grupos de amigas y amigos, estudiantes y personas mayores han caminado juntas, transformando las principales arterias en una marea morada que parecía no tener fin.

Un grito multitudinario

La comitiva ha avanzado a un ritmo acompasado y coral. Cada persona ha aportado su granito de arena a la causa. Junto a la intersección con María Díaz Haro, Ana Belén Gil y Jose Fina Sánchez han recordado cómo su infancia estaba marcada por escuelas separadas por género y roles muy definidos. “Los años 80, tras la salida del franquismo, fueron una liberación. No queremos volver a eso con conductas retrógradas. Yo recuerdo que no podía hablar de estos temas ni con mi amama ni apenas con mi ama. Hoy, a nuestras hijas les enseñamos a construir un mundo donde todos y todas estamos al mismo nivel”, comentaban mientras avanzaban entre la multitud.

El ambiente también ha reflejado complicidad familiar. Igor Muñoz ha caminado junto a su hija, formando una estampa habitual en la jornada.“He venido yo solo con ella. Como padre también me toca enseñarle valores. Me preocupa la presión estética sobre las mujeres, la expectativa de que siempre deben ir perfectas; eso también es machismo”, explicaba mientras su hija agitaba un pañuelo morado.

La participación internacional se ha dejado notar en el recorrido. Antonia Haelt, estudiante de Erasmus de Friburgo, ha sostenido un cartel en inglés junto a su compañero de piso. “En Alemania se celebra más como un reconocimiento a la mujer, pero aquí es mucho más reivindicativo. Se ven más hombres y diversidad de edades”. A su lado, Eric Gutiérrez, natural de Puebla, México, ha comparado la movilización bilbaina con las de su país. “Allí las manifestaciones suelen alterarse más y los niños no pueden participar. Aquí, la ciudad se implica de forma pacífica y masiva”.

Reflexiones a pie de calle

Entre la multitud también se han escuchado reflexiones sobre los cambios generacionales. María Ángeles Sixto y Jesús Antonio Vaquerizo han comentado cómo la educación de sus madres ha marcado sus propias vidas. “Mi madre era de otra época. Tenía cuatro hijos y, aunque me enseñó a defenderme, no comprendía que la igualdad no trata de defenderse, sino de estar a la par”, decía Sixto. Por su parte, Igone Zugazaga, que suele acudir a la convocatoria en Intza, Nafarroa, ha decidido acercarse a la villa. “La esencia es la misma, aquí o allí”.

Los jóvenes han tenido un papel activo, especialmente grupos scouts y estudiantes que se han integrado con entusiasmo. Marta Oteron, psicóloga y miembro del grupo de tiempo libre Aterpe Berri, ha observado la escena con mezcla de sorpresa y esperanza. “Me llama la atención que con toda la educación en valores todavía nos topemos con actitudes antiguas. Es importante que estos días sigan existiendo”.

Una marcha que desborda el centro

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A lo largo del recorrido, la Gran Vía bilbaina se ha convertido en un río humano que por momentos ha desbordado las aceras, mostrando la magnitud de la movilización. Entre las conversaciones repetidas, ha aparecido una preocupación común: el temor a un repunte de actitudes negacionistas, especialmente entre los jóvenes y en redes sociales. “Queda mucho por hacer. No van a tirar abajo todo lo que hemos construido”, compartía Mari Mar Trujillo en la Plaza Elíptica.

La marcha ha culminado frente al Ayuntamiento, donde se ha leído el comunicado final por parte de Bilbao Feminista Saretzen. Begoña Zabala y Aintzane Martin han seguido el acto emocionadas, conscientes de que la persistencia y no bajar la guardia son esenciales para no retroceder. “De un año a otro, el mundo puede cambiar mucho. Por eso hay que venir siempre”, concluyeron.