La mañana de este sábado en los andenes de Metro Bilbao tuvo un ritmo poco habitual. A la prisa característica del suburbano se le sumó una calma extraña, marcada por la incertidumbre y por los continuos anuncios del personal del metro tras la incidencia que obligó a circular por vía única entre San Ignazio e Indautxu.

Mientras algunos viajeros aguardaban noticias sobre la frecuencia de los trenes, otros empezaban a replantearse el trayecto. En el pequeño espacio junto a las máquinas expendedoras de billetes, convertido por momentos en improvisado punto de reunión, se encontraba Yael Azuna. “Iba a coger el metro, pero visto lo visto voy andando hasta el Casco Viejo. Así me despejo, que acabo de salir de trabajar”, comentaba antes de abandonar el andén de la estación de San Mamés.

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Una línea de improvisaciones

La escena se repetía en distintos puntos del lugar, donde los empleados del suburbano trataban de orientar a los usuarios y, en algunos casos, facilitaban billetes a quienes optaban por renunciar al viaje. Entre los viajeros también había familias que intentaban hacer más llevadera la espera. A un lado del andén, unos niños sacaban tímidamente unos juguetes mientras pasaban los minutos. “Nos toca esperar”, decía su madre, Iratxe Sánchez, que tenía previsto desplazarse a Basauri para comer y regresar después a la villa para asistir al partido del Athletic. También hubo quien decidió buscar alternativas fuera del suburbano. Mariluz López, vecina del barrio bilbaino de Txurdinaga, optó por abandonar el metro y dirigirse a una parada de Bilbobus. “Es lo mejor en un momento así”, explicaba. La mañana transcurrió así, entre esperas y decisiones improvisadas, hasta que pasadas las 15.30 horas la avería quedó solucionada y el servicio comenzó a restablecerse de forma progresiva.