El "fantasma" de la central de Lemoiz se ha convertido en un símbolo de Bizkaia, un icono de la lucha contra la energía nuclear. Ocupa "un espacio en la memoria marcado por lo que pudo ser y nunca llego a ser". Hoy se ha asomado por el Pleno de Control del Parlamento al Gobierno vasco, que ha reafirmado que el proyecto acuícola "ocupa el lugar central" en la regeneración del espacio.
Así lo ha explicado el consejero de Industria, Mikel Jauregi, en una interpelación de Amancay Villalba (EH Bildu). Ha sido Villalba la que ha hablado de ese fantasma hoy colonizado por la especie invasora más conocible, los plumeros de la Pampa. Así, ha recordado que Euskadi recibió en 2019 el terreno, hasta entonces titularidad del Estado. ¿Qué se ha hecho desde entonces? ¿Por qué no se ven avances? Y, sobre todo, ¿por qué no se consulta con la mancomunidad de Uribe-Kosta en la redefinición del enclave?
Actuaciones acometidas
Jauregi ha defendido que durante ese tiempo se han producido avances al ritmo de la complejidad de todo lo que rodea a Lemoiz. Tamaño, toneladas de cemento que no es posible mover y, todo un reto, la búsqueda de inversores dispuestos a darle una segunda vida a este monstruo colgado en un acantilado y lejos de casi todo.
Todo ello dilata los plazos, marcados además por la modificación urbanística y la cesión del dique de las instalaciones, que seguía siendo titularidad del Estado. A este respecto, la parlamentaria de EH Bildu ha preguntado si Sprilur, la sociedad pública que gestiona el suelo industrial del Gobierno vaso está pagando un canon de 460.000 euros al Ejecutivo central, como figura en la bases de la cesión.
Un peaje que no habría que pagar si el propietario fuera directamente la Administración. El consejero ha explicado que se está negociando con Madrid una solución.
Escucha activa
En cuanto a la participación de la Mancomunidad de Uribe-Kosta y sus vecinos en el diseño del futuro de la central nuclear fallida, Gobierno y EH Bildu han mostrado sus diferencias en relación a los procesos de escucha activa de los ciudadanos. Amancay Villalba ha reprochado a Mikel Jauregi que no haya atendido la demanda de una reunión por parte de los responsables municipales antes de avanzar en el proyecto.
El consejero ha afirmado que está dispuesto a "escuchar" la opinión de los agentes locales, pero "no a delegar sus responsabilidades". Así, ha asegurado que el es necesario "preparar bien el debate", con un "proyecto definido" y tomar decisiones a partir de una base concreta.
Sin alternativas
Jauregi ha dejado entrever que el proyecto está lo suficientemente maduro para que cristalice más pronto que tarde. En un punto de ebullición en el que abrir el melón a propuestas alternativas planteadas desde el ámbito municipal, sin que en principio haya planteamientos claros, no aportaría nada al proceso.
Todo ello en un contexto en el que la política industrial está fuera de las competencias municipales y su capacidad de decisión, ha indicado Jauregi.