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Bizkaia en miniatura: tranquilidad y vida de un pueblo de 160 vecinos

Arakaldo no solo es el municipio menos poblado, sino un lugar dividido físicamente en dos por el cauce del rio Nervión y la AP-68

Bizkaia en miniatura: tranquilidad y vida de un pueblo de 160 vecinosGaizka Portillo

Con un censo que no supera las 160 personas, Arakaldo ostenta el título de ser el pueblo con menos población de todo Bizkaia. Situado en el valle del Nervión, este pequeño municipio se caracteriza por una disposición urbana mínima donde los espacios públicos cobran un protagonismo especial debido a la tranquilidad de sus calles. "No hay ni un bar en el pueblo y el supermercado más cercano se encuentra incluso fuera del pueblo", afirma Miguel, un asiduo paseante de la zona.

En la parte baja, que sirve de acceso desde la carretera BI-625, se concentra la actividad comercial. Aquí se ubica el Hotel Errekagain, un establecimiento transitado mayoritariamente por turistas y que, según María, vecina de la localidad, se convierte en un punto de gran afluencia en verano: "La gente viene mucho a pasear, en verano se llena de coches el parking del hotel y suelen acercarse a la cafetería a tomar un café".

Al otro lado del rio

Cruzando el río se accede al barrio de Etxebarri, donde se encuentran la mayoría de las viviendas y los edificios municipales. A este lado del río los habitantes tienen acceso a la parada de tren de Arakaldo, que conecta con la línea de Bilbao-Orduña. En este sector del pueblo se ubican el ayuntamiento y el frontón, una instalación modesta donde es habitual ver a vecinos practicando deporte de forma individual.

Txoko municipal del pueblo de Arakaldo

A escasos metros del ayuntamiento se halla el txoko del pueblo, un espacio que permanece inactivo la mayor parte del año y que se reserva casi exclusivamente para las comidas durante las fiestas del pueblo. Por otra parte, para los habitantes del pueblo, la falta de servicios directos como farmacias o supermercados no es un problema: "Se vive muy tranquilo; todo lo que falta se encuentra como mucho a un kilómetro", destaca María, una de las vecinas.

De fuerte carlista a prospección minera

Esa calma actual contrasta con el pasado que narran los paneles informativos del municipio. En la cima de Kukutza se alzaba un fuerte estratégico del ejército carlista, conocido como El Castillo. En agosto de 1839, fue escenario de una batalla contra las tropas liberales del mariscal Aretxabala, quien tomó la posición tras un ataque sorpresa por el camino del Yermo. Los carlistas, en su retirada, volaron su repuesto de municiones dejando atrás piezas de artillería y morteros.

Vista general del barrio de Etxebarri en Arakaldo

Arakaldo también tuvo un breve contacto con la minería del hierro entre los siglos XIX y XX. En la zona de Zileku se llegaron a abrir galerías de tamaño considerable, pero la explotación nunca llegó a formalizarse. De aquel periodo queda el registro de una queja vecinal de 1902, cuando los habitantes denunciaron que las detonaciones de los mineros estaban secando la fuente de Petxabi.

Arakaldo, sin B

La similitud fonética entre Arakaldo y Barakaldo es una fuente constante de anécdotas y malentendidos logísticos. Mientras que Barakaldo es el segundo municipio más poblado de Bizkaia con cerca de 100.000 habitantes, Arakaldo se sitúa en el extremo opuesto como el menos poblado del territorio. Esta diferencia de una sola letra en el nombre supone pasar del bullicio de una gran ciudad industrial a un entorno rural donde el silencio solo es interrumpido por el tráfico de la autopista cercana.

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Vista general del frontón de Arakaldo

Para los vecinos, esta confusión tiene consecuencias prácticas en su día a día. María comenta que en diversas ocasiones ha tenido problemas con los envíos a domicilio: "Muchas empresas de reparto no me han traído el pedido debido a la confusión entre Barakaldo y Arakaldo". Lo que para un GPS puede parecer un error de escritura, para los habitantes de este pequeño municipio es una muestra más de su particular realidad: vivir en un lugar tan pequeño que, a menudo, la gente olvida que existe sin la "B" delante.