El PNV de Lezama dice que la actividad de Oxangoiti “continuará en otro espacio”
Los jeltzales afirman que el derribo del espacio cultural está respaldado por “el 90% de los propietarios del edificio”
El PNV Lezama afirma que la reordenación prevista en el ámbito de Bitzabalaurre (Aretxalde 54), que afecta al derribo del local de Oxangoiti Kultur Elkartea, es una “actuación urbanística planificada desde hace más de tres décadas” y que está orientada a “mejorar el centro urbano”. Por ello, los jeltzales rechazan las acusaciones que califican la decisión “como una persecución política”. Según detallan, el edificio figura como “fuera de ordenación” desde la aprobación de las Normas Subsidiarias de 1988, cuando ya se identificó “la necesidad de reordenar esa zona”, de modo que no se trata de “una decisión coyuntural ni improvisada”, sino que es fruto de una “previsión urbanística”, apuntan. Por tanto, creen que convertir ahora “una previsión histórica en un supuesto castigo político” supone “una distorsión interesada del debate público”. Así, los jeltzales destacan que “el 90% de la propiedad del edificio” ha presentado alegaciones formales a favor del derribo y de la reubicación planteada por el Ayuntamiento, siendo Oxangoiti Kultur Elkartea la única parte que mantiene su oposición. “No estamos ante una imposición, sino ante una solución que respeta la voluntad mayoritaria de quienes son directamente propietarios del inmueble y que permite avanzar con seguridad jurídica y responsabilidad institucional”, subrayan.
Asimismo, exponen que el nuevo PGOU contempla la continuidad de la actividad cultural en un nuevo espacio adaptado a los estándares actuales de accesibilidad, eficiencia energética y polivalencia, y aseguran que el inmueble “no cumple los criterios técnicos exigidos por la Ley 6/2019 para su catalogación como bien protegido”. Además, ven “infundada” la vinculación del planeamiento urbanístico con la sentencia relativa a las Herriko Tabernak y recuerdan que la previsión de reordenación es “anterior en más de tres décadas a dicha resolución judicial”. – C. Zárate