“La coordinación no es un gesto simbólico, es una herramienta de protección. Cuando las instituciones hablamos entre nosotras, cuando compartimos información con garantías, cuando sabemos quién acompaña cada caso y quién coordina, reducimos riesgos, ganamos eficacia y, sobre todo, evitamos sufrimiento”. Así defiende la alcaldesa de Erandio, Aitziber Oliban, el protocolo interinstitucional de prevención y respuesta ante la violencia machista que ha firmado el Ayuntamiento con Osakidetza, Ertzaintza y Lanbide. Una herramienta que refuerza el Servicio de Atención Psicológica a mujeres víctimas, que durante 2025, por ejemplo, atendió a 79 vecinas.

Este protocolo, por lo tanto, se centra en un trabajo conjunto, desde distintos ámbitos y perspectivas, para la prevención, detección, atención, protección, acompañamiento y recuperación integral de las mujeres víctimas de violencia machista, así como de sus hijas, hijos y personas dependientes a su cargo. “Pone en el centro a las mujeres y a sus hijas e hijos. Reconoce sus derechos, respeta sus tiempos y articula una respuesta coordinada, eficaz y humana desde todos los sistemas que intervienen: los servicios sociales, igualdad, la salud, la seguridad, el empleo y la protección social”, destaca la primera edil erandioztarra. Esta colaboración conlleva, entre otras cuestiones, que todas las partes implicadas han de reunirse, al menos una vez al año, en el marco de la mesa de seguimiento institucional recogida en el propio documento, para evaluar su cumplimiento, detectar mejoras y responder a los cambios sociales y normativos. El concejal de Igualdad, Jorge González, subraya que el Consistorio demuestra su “compromiso” con esta lacra. “Y prueba de ello es el servicio de atención psicológica a mujeres víctimas de violencia machista, que pusimos en marcha hace ya más de una década y que hoy está más que consolidado. Con orgullo puedo decir que es faro para otras instituciones”, reconoce.

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El año pasado, se realizaron unas 1.385 sesiones individuales, lo que supone 1,150 horas de atención psicológica directa, a las que hay que sumar otras 120 horas de trabajo no asistencial: coordinación con otros servicios, supervisión clínica, elaboración de informes, acogidas urgentes y tareas administrativas. En total, 1.270 horas de trabajo profesional dedicadas a sostener este servicio.

Cada mujer ha recibido de media 17,5 sesiones al año, lo que equivale a una frecuencia quincenal. Se trata de un registro que responde a criterios técnicos y confirma que “estamos ante intervenciones profundas, terapéuticas, adaptadas a la complejidad de las situaciones de violencia machista, y no ante una atención meramente orientativa o puntual”, concluye González.