Galdames reanuda el proyecto Compartimos un café tras la Navidad
Cerca de veinte vecinas se reúnen dos horas los lunes en el aula de cultura
“Mañana la veo en gimnasia, ya le acerco los deberes”. Las 16 mujeres de Galdames que reúnen los lunes entre las 10.00 y las 12.00 horas en el aula de cultura municipal han tejido una fuerte red de amistad, actividad y apoyo comunitario alrededor de Compartimos un café, que retoma su ritmo habitual después de las vacaciones de Navidad y ayer abrió a DEIA una de sus sesiones.
Se trata de un proyecto que busca establecer vínculos en el municipio y combatir la soledad no deseada. Aunque la participación ahora es totalmente femenina, desde el Consistorio recalcan que, por supuesto, pueden acudir los vecinos que así lo deseen. Además, si la dispersión de la localidad dificulta los desplazamientos, las personas usuarias pueden llamar a los teléfonos 94 416 70 23 o 656 738 467.
De hecho, las mujeres charlaron sobre la cuestión recurrente de la cobertura y frecuencia del transporte público en Enkarterri a su juicio insuficiente, sobre todo en áreas rurales, nada más sentarse a la mesa. Resfriados y citas médicas –a las que también acerca una furgoneta municipal– mermaron la asistencia de ayer en un grupo en el que la benjamina tiene en torno a 66 años y la más veterana, 95. Conocen y celebran los cumpleaños de todas, aseguraron, recordando entre risas que, en cierta ocasión, un bizcocho no bastó para colocar 86 velas.
A menudo “de esas conversaciones han surgido propuestas que han trasladado al Ayuntamiento y han llegado a materializarse, como gimnasia los martes por la mañana o el gimnasio”, explicó Begoña Frutos, psicóloga de Zuentzat Servicios Psicogerontológicos que coordina el programa. Además, su implicación en las actividades de Galdames es constante. Hace dos años presentaron cuatro carteles al concurso de la feria del Ogi Eguna. Otro día aprendieron sobre toponimia local con el investigador Carlos Glaria y plasmaron palabras en tazas de desayuno.
Las reuniones prosiguen corrigiendo las tareas que se llevan a casa antes de que Begoña les encomiende las de la siguiente semana. A veces reciben la visita de trabajadoras sociales para que conozcan los recursos a su alcance. En torno a las 11.00 realizan una pausa para tomar café e infusiones y finalizan la mañana con juegos de mesa que trabajan diferentes habilidades. Además, preparan salidas culturales fuera del municipio y ellas mismas identifican a potenciales usuarias.
Por eso, no sorprende que extrañen las sesiones cuando se toman vacaciones. No obstante, se mantienen en contacto mediante un grupo de WhatsApp. El móvil se convirtió en un pilar durante el confinamiento gracias a las videollamadas. En diciembre de 2019 había concluido el programa piloto del Ayuntamiento a través de Enkarterrialde y la Fundación BBK y, en cuanto la situación sanitaria lo permitió, se reanudó de forma presencial. Ese mismo 2020 la iniciativa recibió uno de los Hemendik Sariak de Enkarterri.
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