Alcanzar un sueño nunca es fácil. Requiere de esfuerzo, constancia, recursos y un poco de suerte. Los 907 graduados que en la mañana de este sábado se han reunido en el campus de la EHU en Leioa para hacer el examen del MIR y otras especialidades están ya un pasito más cerca de conseguirlo. La mayoría jugaban en casa, rodeados de familiares y amigos, pero otros como Bruno Tavecchio y Cintia de Carmona han tenido que lidiar, además de con los nervios propios de la ocasión, con estar a miles de kilómetros de su hogar.

El argentino Bruno Tavecchio, de 34 años, estudió el grado de Medicina en su país natal y, tras especializarse allí en psiquiatría, ha llegado a Bizkaia con el objetivo de sacar plaza en la misma especialidad y trabajar aquí. "Estos meses de estudio han sido pesados y por momentos estresantes. Contraté una academia y lo hice todo 100% online. El esfuerzo ha sido máximo", reconocía. Al igual que la mayoría de los aspirantes, su media de estudio ha sido de unas diez horas al día, aunque reconoce que no siempre ha sido así. "Hay días en los que no he estudiado porque necesitaba descansar", añadía.

Bruno Tavecchio (segundo por la izquierda) estudió el grado de Medicina en Argentina y busca obtener una plaza de psiquiatría Markel Fernández

Su paisana Cintia de Carmona también peleará hoy para conseguir una plaza que le permita trabajar en Bizkaia. "Estudié en Argentina y quiero cursar la especialidad de medicina interna. Lo tengo bastante claro, pero a ver qué sale", contaba con una risa nerviosa. A la dificultad habitual que entraña prepararse para un examen de estas características, esta argentina de 30 años le ha tenido que sumar el hecho de hacerlo mientras trabajaba. "Se me ha hecho un poco duro, porque lo he tenido que compaginar con mi trabajo haciendo reconocimientos médicos y en residencias", aseguraba.

A pesar de ello Cintia no ha levantado el pie del acelerador. "He estudiado una media de ocho o diez horas diarias y sobre todo estos últimos meses he apretado un poco para llegar bien preparada", apuntaba. Tanto Cintia como Bruno decidieron tomar la difícil decisión de dejar su Argentina natal para desarrollar aquí su profesión como médicos. Rodeados de sus amigos, afrontan el MIR con nervios, ganas e ilusión sabiendo que, a pesar del esfuerzo, ya están más cerca de cumplir su sueño.