Si alguien quiere saber por dónde le llevan los senderos de la vida al escritor portugalujo Félix G. Modroño, que lea sus novelas. Tras haber crecido en la noble villa y haber pasado parte de su vida en Sevilla, ahora, vive a caballo entre la ciudad hispalense y México. Aterrizó en julio de 2023 en el país azteca y su estancia allí está siendo según indica “una explosión de sensaciones. No esperaba vivir algo así a mis 61 años. Ha sido una explosión que, en ocasiones, me ha sobrepasado porque lo complicado es discernir, saber muy bien lo que quieres contar porque México es un país inabarcable”. Todo ello, lo ha condensado en Tierra de Sueños, la décima novela de Modroño, quien ha unido dos épocas en esta obra, la Guerra Civil española y el periplo de los exiliados a México y el comienzo de este siglo. “Siempre busco momentos decisivos en la historia como hilo conductor de mis novelas y la Guerra Civil y el exilio de muchos españoles a México es, sin, duda, un hecho decisivo de nuestra historia. México fue de los pocos países que acogió realmente a los exiliados de la Guerra Civil.”, explica Félix, quien este pasado miércoles presentó su novela en Portugalete.

En esta ocasión, inicia su obra con la historia de Ana Cossío, una joven de trece años que en 1937, como otros 450 jóvenes, se embarca en el Méxique para huir de la Guerra Civil. Ella es, en esta historia, uno de los 450 Niños de Morelia, unos jóvenes que tuvieron que emigrar a México y que, la mayoría, jamás volvieron. Dos años después, llega a Veracruz el yate Vita, cargado de joyas requisadas por la República con las que se buscaba financiar el exilio de esas personas inocentes que habían tenido que huir a México. A bordo del yate capitaneado por el marino lekittarra José Ordorika, va Mateo Llamazares para proteger esas joyas y, también volver a encontrar a Ana. En la segunda época de la novela, allá por el 2005, los protagonistas son el arqueólogo del Museo Arqueológico Nacional de México, David Quijano y una galerista de arte, María. Lo que parece una historia de amor es un intento de María por recuperar obras de arte precolombino y devolverlas a sus lugares de origen. “En esta novela he querido hacer un recorrido por la historia de México para, de alguna manera, ofrecer a los lectores las sensaciones que estoy experimentando allí. Esta novela creo que es un bonito paseo emocional por muchos lugares y muchas gentes de México”, desarrolla Modroño.

Portada del libro.

Portada del libro. DEIA

En esta segunda parte de la obra, el escritor jarrillero aborda una cuestión que afecta bastante al país azteca como es el tráfico de obras de arte, una realidad a la que México está dando visibilidad a lo largo de los últimos años. “El tráfico de obras de arte es la tercera actividad ilegal más importante del mundo detrás de las drogas y las armas. El arte me ha servido para unir las dos épocas de la novela. El hecho de unir de alguna manera dos épocas tan diferentes como son la Guerra Civil Española y los años 2000 en México no me ha supuesto demasiado esfuerzo. Siempre empiezo mis obras por el final, así que sé a dónde quiero llegar. Lo que sí es cierto es que por el camino han crecido varias subtramas, personajes...”, reconoce Modroño, quien se ha adaptado a la perfección a la vida y cultura mexicana, pero que no ha perdido sus raíces y muestra de ello es que es miembro de la Peña México del Athletic.

A lo largo de los dos años en los que ha estado dando forma a esta obra, Modroño ha visitado lugares tan fascinantes como la selva Huasteca, un lugar en el que ha contemplado una ciudad sin descubrir o quien lleva dos décadas escribiendo novelas. “Empecé sin ninguna pretensión, por pura afición y ahora estoy escribiendo una obra cada dos años aproximadamente”, reconoce el escritor portugalujo. Así, Tierra de Sueños comenzó a escribirse en julio de 2023, cuando Modroño aterrizó en San Luis Potosí y todo lo que empezó a ver, sentir y entender de la cultura, historia y las gentes del país azteca han acabado sirviendo para dar vida a esta novela. “Todas mis obras están ambientadas en lugares en los que he vivido. En este tiempo he viajado por muchos lugares de México, he conocido personas... Todo eso ha compuesto la documentación emocional de esta novela porque hay que darle rienda suelta a las emociones y transmitírselas al lector. Te tienes que vaciar en cada obra. A todo eso hay que añadirle el largo proceso de documentación histórica que hago en mis obras”, apunta el escritor portugalujo.

20 años escribiendo

Félix G. Modroño lleva ya 20 años escribiendo, una carrera que comenzó mientras trataba de recuperarse de un accidente. En este tiempo, lleva ya escritas diez novelas, algo que ni siquiera podía llegar a soñar ese niño que seguía con atención en el colegio Santa María las clases de Ángel Alonso y Don Vicente entre otros y que se fascinaba con la lectura de la poesía Pirineos de Juan Ramón Jiménez. “Ángel Alonso me dijo que sería periodista y, la verdad, es que no anduvo muy desencaminado. Disfrutaba mucho de sus clases y también de las de Don Vicente. Han sido dos referentes muy importantes para mí, al igual que Pilar, una profesora de Casilda Iturrizar. Son cosas que no se olvidan y siempre llevo a gala ser un niño de la Margen Izquierda que vivía en un quinto sin ascensor. Es un orgullo”.

Ese fue el inicio de un amplísimo bagaje de este jarrillero que hace nueve años rompió con las finanzas para dedicarse en cuerpo y alma a ser un escritor bohemio. Ahora, su imaginación se alimenta en México. “Quien quiera conocer México, que lea Tierra de Sueños y me consulte cualquier duda. Y si viaja allí, que se salga de lo habitual porque México tiene infinidad de sitios maravillosos”, concluye Félix G. Modroño, quien ha convertido una explosión de sensaciones en su última novela, una obra que ya está a la venta.