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Jon Batiz, pasión por la fotografía de animales salvajes en libertad

El zornotzarra presenta en el centro Zelaieta su exposición con instantáneas de África

Jon Batiz, pasión por la fotografía de animales salvajes en libertadDEIA

La fotografía ha acompañado al vecino de Amorebieta-Etxano Jon Batiz desde que tiene memoria. Ingeniero electrónico de formación y fotógrafo de naturaleza por vocación, reconoce que su relación con la cámara nace en casa, casi sin darse cuenta. “La afición por la fotografía me viene de niño porque mi ama siempre andaba con la cámara de fotos de aquí para allí. He crecido con una cámara en casa y eso siempre marca”, recuerda con cariño. Aquella presencia constante terminó por despertar una curiosidad que con el tiempo se convertiría en su gran pasión.

Viajar también siempre ha sido otro de sus hobbies favoritos. “Es algo que me ha gustado siempre y me acompaña la cámara. Nada más terminar la carrera, hice la maleta y me marché a Londres unos meses; de allí me fui a Tailandia”, demuestra su sentimiento aventurero. Aquella experiencia abrió una etapa de viajes continuos por distintos países del mundo, siempre con la cámara como compañera inseparable.

Los animales siempre han estado presentes en su mirada. Muestra de ello, “de pequeño decía que quería ser biólogo”, recuerda entre risas a sus 38 años. En este sentido, hubo un momento clave que marcó un antes y un después. “A raíz de un viaje a Polonia en 2016 fue cuando empecé a sacar fotos a animales. Antes lo hacía, pero en ese viaje empecé a interesarme mucho por los animales”. Desde entonces, la fotografía de fauna salvaje se ha convertido en su especialidad y en el eje central de su trabajo. "Todas las fotografías que realizo y expongo son de animales salvajes en libertad. Nunca fotografiaría animales en cautividad, ni en zoológicos ni en espacios similares porque hacerlo va en contra de mis principios éticos y morales”, asegura con firmeza. 

Con su hijo Ametx

La exposición que ahora presenta en Amorebieta,Recuerdos de África: los ojos de la sabana, es su segunda muestra en casa y reúne imágenes tomadas en los dos últimos viajes que ha realizado al continente africano. El más reciente tuvo un componente muy especial ya que lo hizo acompañado de su hijo Ametx de 8 años. Para el pequeño, África fue casi la materialización de un sueño. “Otro como yo, desde pequeño le han encantado los animales; es lo que ha visto en casa. Se ha visto mil documentales de animales y el hecho de poder ir a África le dejó alucinado; le encantó”.

La muestra podrá verse hasta el 30 de enero en el Centro Zelaieta

Padre e hijo pasaron alrededor de diez días recorriendo Sudáfrica. “Fuimos a Johannesburgo, alquilamos un coche y anduvimos por nuestra cuenta por allí”, relata Batiz, que subraya el valor de la experiencia compartida más allá de las fotografías. Esa manera de viajar, sin prisas y con los ojos bien abiertos, se refleja también en las imágenes que componen la exposición. Una quincena de fotografías que capturan escenas de la vida salvaje africana desde una perspectiva cercana, paciente y respetuosa.

Cada imagen es el resultado de horas de observación y espera, pero también de una filosofía muy concreta. “La fotografía es una metáfora de la vida. He aprendido a tener paciencia, he trabajado la aceptación. He aprendido a disfrutar del camino”, reflexiona. Para Jon, los objetivos no son un fin en sí mismos: “Tener unos objetivos, pero que mi felicidad no se base en esos objetivos sino en el camino de intentar alcanzarlos”. No siempre se vuelve con la imagen soñada, y eso forma parte del proceso. “Hay veces que he hecho viajes y me he venido sin ninguna foto, pero siempre te quedas con la experiencia”.

Esa idea atraviesa toda la muestra que puede verse hasta el día 30. Además, el miércoles a las 19.15 horas, el auditorio de Zelaieta acogerá la conferencia 11 historias y un cortometraje, en la que Jon Batiz invitará a las personas asistentes a sumergirse en el lado más íntimo y desconocido de sus viajes. A través de 11 fotografías, el autor compartirá las historias que hay detrás de cada imagen, incluyendo momentos inesperados, curiosidades y vivencias personales. “Es un día especial para compartir con la gente que quiero y presentarles mi trabajo”, asegura ilusionado. A su lado estarán su hijo, amigos y familiares.

La conferencia permitirá al público conocer el contexto de cada imagen, las anécdotas, los momentos inesperados y las vivencias personales que hay detrás de las fotografías. La sesión se cerrará con la proyección de un cortometraje dedicado a las víboras ibéricas, un proyecto con un fuerte componente simbólico para Batiz. Y es que hace cinco años, cuando presentó su primera exposición de vida salvaje en Amorebieta, lanzó un deseo en voz alta. “Dije que mi sueño era fotografiar una víbora”. Hoy, aquel sueño está más que cumplido. “Han pasado cinco años y he fotografiado decenas de víboras. De hecho, junto con la exposición de ahora de África voy a presentar un cortometraje de víboras. Me hace ilusión porque en aquella charla dije que mi sueño era fotografiar víboras y ahora presento un cortometraje de ello”. Su mirada, siempre proyectada hacia adelante, ya apunta a un nuevo reto. “Ahora digo que quiero sacar foto de tiburones y dentro de cinco años realizaré una exposición de ello”, asegura ambicioso.

Fotografía submarina

Ese nuevo camino ya ha comenzado. Batiz se ha iniciado en el buceo con la vista puesta en la fotografía submarina. “He empezado a bucear porque el siguiente paso es la fotografía submarina. Es más complicado porque primero hay que mejorar la técnica del buceo y dentro del agua hay más factores que se añaden”, explica, consciente de la dificultad, pero sin perder el entusiasmo. En este sentido, los tiburones ocupan un lugar especial en su imaginario. “Es otro animal que me apasiona mucho”, confiesa. Estas últimas Navidades vivió una experiencia poco común: “He tenido la suerte de ver un tiburón martillo buceando, que no es lo más habitual en El Hierro”. Sus próximos destinos ya están claros: el Caribe o las Maldivas, en busca de nuevas imágenes bajo el agua.

Fotografías de animales salvajes

Mientras tanto, el calendario sigue lleno de planes compartidos en familia. En Semana Santa, Jon viajará con su hijo y con su padre a la frontera entre Polonia y Bielorrusia para intentar fotografiar bisontes. “Esta vez vamos tres generaciones”, señala ilusionado. Y en verano, otro sueño en el horizonte: Komodo, para retratar una especie muy especial. “Allí hay una víbora que me gusta mucho y quiero fotografiarla. Es la víbora insularis; tiene diferentes coloraciones… hay algunas amarillas, verdes y otra muy especial que es azul. Me encantaría encontrarla”.

Hasta el 30 de enero, la sala de exposiciones de Zelaieta acoge Recuerdos de África: los ojos de la sabana, una muestra dirigida a personas aficionadas a la fotografía, amantes de la naturaleza y a cualquiera que sienta curiosidad por una mirada directa y sincera sobre el mundo salvaje. Una mirada construida con paciencia, viajes, sueños cumplidos y otros aún por cumplir. Porque, como demuestra la trayectoria de Jon Batiz, a veces lo más importante no es la fotografía final, sino todo lo que ocurre antes de apretar el disparador.