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“Buscamos un rollo festivo, ofrecer estribillos para que los coreen y guitarreo duro”Álvaro BañosLíder de Décima Avenida

El grupo vizcaino de rock Decima Avenida publica su segundo disco, ‘El mundo se acaba’, y lo presentará el sábado 17 en Bilborock

El mundo se acaba (Beatclap Music) es el segundo disco del grupo vizcaino Décima Avenida, editado tras un silencio de casi 18 años.

El grupo vizcaino de rock Decima Avenida publica su segundo disco, ‘El mundo se acaba’, y lo presentará el sábado 17 en BilborockCedida

De nuevo autoproducido y a caballo entre el AOR de los 80, los ecos springsteenianos y el rock de Fito con Platero y Tú, es un trabajo liderado por la voz y la guitarra de Álvaro Baños, a quien acompañan el batería Santi Dabrio, el teclista Mikel de Vicente y el bajista Iñaki San Millán. Lo presentarán el próximo sábado 17 de enero en Bilborock, junto a los donostiarras Latitud 43. “Buscamos un rollo festivo, ofrecer estribillos para que los coreen y guitarreo duro”, explica Baños en esta entrevista.

Cartel de la presentación del próximo disco "El mundo se acaba"

Décima Avenida surgió hace casi dos décadas ¿no?

Fue en 2002 o 2003. El batería y yo tuvimos una experiencia previa en Calle pop, y estuvimos a punto de fichar por el sello Universal. Fuimos tres bandas a Madrid, pero al final eligieron a Efecto Mariposa.

Con ese grupo hacíamos pop 100%, las guitarras y la distorsión estaban prohibidas. Era como el rollito de Los Secretos y las canciones en solitario de Enrique Urquijo. El grupo se disolvió aunque Fernando Rico, que ya tocaba allí, se ha unido ahora a Décima Avenida como guitarrista.

Me ayuda bastante al ejercer yo más como cantante y frontman.

¿El nombre tiene algo que ver con Nueva York?

Sí, ya que nos gusta mucho Springsteen y pensamos en su canción Tenth Avenue Freeze–Out. Buscamos un nombre que representara algo lo que somos y lo elegimos. La gente lo pilla a la primera. 

Del pop al rock. ¿Estuvo claro ese tránsito desde el principio?

Sí, clarísimo, aunque nos juntamos para tocar sin más.

Empezamos a tocar versiones de Bryan Adams, Bon Jovi, Platero y Tú… Llegamos a tocar hasta tres horas, ahora preferimos hacerlo menos y dejar con las ganas a la gente, no aburrir. Hacíamos música de los 90, que era lo que mamábamos.

Y ahí yo empecé a escribir temas propios y dejar atrás las versiones aunque, a veces, tocamos alguna.

¿Siempre encararon el grupo desde la afición, no soñaron con vivir de él?

Eso es algo muy complicado, y más con el cambio de la industria musical desde los años 90.

Antes se intentaba llamar la atención de alguna compañía discográfica para que te ficharan y fueras como un trabajador que tenía ya un sueldo para vivir de la música.

Luego, se quedaban con tantos discos, los derechos… Había que mirar la letra pequeña (risas). En cambio, ahora el músico se graba él mismo, nos hemos vuelto casi influencers que tenemos que atraer al público y llamar la atención.

Me alucina cómo se lo curra la gente joven con tanto video gracioso.

Estaría genial vivir de ello si ocurriera de manera orgánica, pero tenemos ya una edad y críos. Con poder seguir sacando discos, que se nos escuche y poder hacer conciertos en los que la gente lo pase bien… No pedimos más, nada de dos millones de euros (risas).

¿Y qué hay del formato físico de los discos? Se ha perdido el romanticismo.

El primero sí lo sacamos, pero este segundo ya no. Es que ya no tengo reproductor de compactos, ni en el ordenador, ni en el coche. 

Debutaron hace unos 17 años. ¿Por qué ha tardado tanto en llegar este segundo trabajo?

Ha habido muchos intentos, pero no pudo ser por cambios en la formación, que teníamos bases de las canciones grabadas pero los gustos van cambiando con el tiempo, luego la pandemia…

En fin, que este nuevo disco es una mezcla de los temas posteriores al anterior y los más recientes.

Espero que el siguiente no tarde tanto; de hecho hay ya temas que hemos empezado a tocar y el tercero saldrá en 2027 como mucho.

Es otro disco autoproducido por el propio grupo.

Efectivamente, yo me pongo el buzo de productor. Es algo que siempre me ha gustado, desde que me hice con un cuatro pistas como el de Springsteen cuando grabó Nebraska.

Con él grababa mis maquetas, luego las pasaba al ordenador… Y ahora, con la información que hay en YouTube y los tutoriales es muy fácil.

Siempre me ha gustado el sonido de discos como el Hysteria de Def Leppard o el Waking Up The Neighbours, de Bryan Adams.

Un sonido rock, pero en su vertiente hard, de corte AOR.

El AOR es uno de mis estilos favoritos, como el de Santi, que conoce multitud de grupos.

Nos gusta mucho Toto también, por ejemplo. Y en el disco existe esa mezcla entre canciones de ese estilo y otras que tiran más hacia Fito.

El disco se abre con ‘Una vez más’ y un guiño a los “parapapás” de Fito aunque con un sonido más contundente, casi hard rock, más Platero y Tú, Rulo y La Fuga.

Sí, lo reconozco, yo no lo podría haber descrito mejor. Es que siempre me gustó más Platero y Tú que Fito.

Digamos que es el rollo de Fito pero tocado por los Platero o La Fuga.

El sonido ha ganado en contundencia y brillo en este segundo disco.

Sí, el primero buscaba otro sonido, este está más producido aunque sin pasarse porque luego es muy difícil llevarlo al directo sin incorporar muchas pistas grabadas. Esto lo intento evitar, ni siquiera llevamos claqueta.

El disco tiene que sonar casi igual a la banda en un escenario o en el ensayo, con algunos detalles, como hacía Queen.

Esa es mi filosofía. Me gustaría que en el concierto sonara algo muy parecido al disco.

Las teclas de ‘Aunque este barco haya echado el ancla’ tienen un toque muy The E Street Band y al final hay un rock´n´roll a saco que suena muy Jerry Lee Lewis.

Total, sin escondernos. Vamos a pecho descubierto, no nos van a denunciar (risas). El primer tema suena mucho a Roy Bittan porque Mikel es muy fan.

El arreglo de piano en octavas, tan característico, siempre ha acompañado a Springsteen, incluso cuando disolvió al grupo. Y Bittan grabó también con Dire Straits, otro de nuestros grupos favoritos.

Su voz suena distinta ahora, más rota y cercana al heavy de los 80.

Efectivamente, es fruto de mi propia evolución.

Empezamos tocando canciones muy de esa década, con la voz muy aguda, y me he acostumbrado a cantar en esos registros un poco altos. Antes había que pelearlo porque no había buenos equipos, ahora es más fácil. Sí noto la influencia del Fito de los Platero al cantar, como la de Robe, Rulo…

Melodías y estribillos coreables y electricidad. ¿Resume su sonido?

Sí, y en directo más, es literal. En el escenario intentamos implicar al público a tope. Buscamos siempre un gancho que el público pueda cantar aunque sea la primera vez que oiga la canción.

La semana pasada tocamos en Dabadaba, en Donostia, y fue increíble. Iban a ver a las otras bandas y no se sabían nuestros temas pero fue tremendo cómo cantaron nuestros estribillos. Se los aprendieron sobre la marcha.

Esto tiene que molar mucho.

No hay nada más reconfortante que escribir una canción, subir al escenario y que la gente la cante.

Eso hay que vivirlo. Buscamos ese rollo festivo, ofrecer estribillos para que los coreen y guitarreo duro.

¿El objetivo es tocar todo lo posible?

Claro, es lo que nos gusta aunque no es lo mismo hacerlo en un bar pequeño que en una sala como Bilborock, que suena de cine y con un aforo muy bueno. Tienen que darse una condiciones para los directos, que no se pierda contundencia. Si no, no se transmite lo mismo.

El título del disco, ‘El mundo se acaba’, va que ni pintado para el momento actual.

No es de las canciones más recientes, tiene ya un tiempo y va de irse con tu pareja adonde sea, y me da igual que el mundo se acabe. Pero es cierto que después de escribirla vino la pandemia y todo este lío geopolítico actual que no hay quien lo entienda (risas).

El título no parece una metáfora en 2026, sino pura actualidad. Estamos flipando. Por cierto, me gustaría hablar en la despedida del trío donostiarra que tocará con nosotros. Es Latitud 43 y le da al rock, el pop y el funky, son muy buenos, muy rollo americano. Que la gente vaya a verlos también.