A escasos días de un pleno en el que ha desgranado los proyectos más importantes en los que quiere sostener y apoyar la recuperación de Bizkaia, Unai Rementeria plantea con firmeza que sean las instituciones vascas las que se hagan cargo de construir el TAV, cansado ya de tantos retrasos. Y lo dice ahora porque no ve otro camino.Estamos en un momento de recuperación. ¿Por qué es tan importante el proyecto de la Torre Bizkaia en este contexto?

—Debemos acelerar la salida de la crisis. Como institución, todos los proyectos que estamos ultimando y los nuevos son precisamente para acelerar esa recuperación. Y uno de ellos es la Torre Bizkaia que al final viene a ser un centro internacional de emprendimiento, un elemento absolutamente necesario en el territorio. Sin emprendimiento no podríamos ayudar a las startups, a esas pequeñas empresas digitales de hoy, que van a ser las que nos van a ayudar a futuro. Empresas que ayudan a las grandes empresas maduras que tenemos hoy a hacer esa innovación abierta y son a futuro las que nos van a generar empleo. Y se abre en septiembre cuando exista una conexión con 140 nodos de todo el mundo, lo que supondrá que físicamente la Torre estará unida virtualmente con toda la red de emprendimiento de Singapur, Londres, Boston, Tel Aviv, Helsinki... Esa es la importancia que tiene.

El Energy Intelligence Center abrirá también sus puertas en septiembre en 2022. ¿En qué repercute al ciudadano?

—Es actuar hoy pensando en ese futuro a medio y largo plazo. La energía es uno de los elementos más sustanciales para Bizkaia y Euskadi porque además de la generación de puestos de trabajo que crean las empresas instaladas aquí, genera mucho recurso público; esto es, pagan muchos impuestos. Más las grandes compañías que tienen sus sedes aquí. Recientemente Repsol Industrial también se ha asentado en Bizkaia, es un elemento a destacar. Tenemos unas grandes empresas que vienen del mundo del petróleo pero que están haciendo una transición energética al mundo del hidrógeno eléctrico y por tanto necesitamos garantizar que, a medio y largo plazo, tengamos los mismos recursos, el empleo o incluso o más. Para trabajar eso tenemos el Energy Intelligence Center. Tiene dos patas, la parte eléctrica que trabajamos con Iberdrola y 44 empresas más que van a estar en el centro de redes inteligentes aquí en Bilbao y la pata del hidrógeno, la transición de las gasolinas a hidrógeno con Petronor que va a tener la sede en el Parque Tecnológico de Meatzaldea. Es absolutamente necesario porque la administración tiene que ser quien apriete, impulse, a las empresas a hacer esa transición precisamente porque necesitamos hacerla por empleo y recursos.

En unos días abre las puertas el Nagusi Intelligence Center. ¿Qué se pretende con el NIC?

—La gente vive más, afortunadamente, pero no debieran ser lo mismo los productos que le ofreces a una personas de 35 años que a una que tiene 70 o 75 pero que está en buenas condiciones. A esa gente le tenemos que ofrecer nuevos servicios, nuevos productos, nuevas características. Por ejemplo, una casa diferente. La generación de esos nuevos productos es lo que se va a trabajar en el Nagusi Intelligence Center. Con la misma metodología. Empezamos la formación con Mondragon Unibertsitatea con un máster Silver Economy, trabajando con las empresas y también con Europa. Pensando también con las startups que quieran trabajar en este nicho. Y luego el dato, porque hay muchísimas personas que nos pueden el dar dato de esa transformación.

¿Qué medidas fiscales se van a aplicar a las empresas para que Bizkaia resulte un territorio atractivo?

—Las aprobamos el martes. Siempre son de cirugía. No solo es atraer talento, es mantenerlo también. No solo tenemos que hablar de empresas; son personas las que están detrás y son las que valen. Tenemos que mantener a las personas que formamos aquí y también es clave que aquellas que en algún momento se han ido volverlas a traer y también a otras extranjeras. Eso está unido con toda la estrategia de emprendimiento. Nos estamos jugando el futuro, por eso tenemos que emprender ahora. Son medidas también pensando en la silver economy y también en las startups. Son bonificaciones fiscales. Nada nuevo respecto a lo que ya tenemos, pero queremos darle un empujón más. Todo eso más las transiciones; lo que quiero trasladar es que Bizkaia y nosotros como institución estamos acelerando esa recuperación. Queremos ser un puntal de aceleración de la recuperación ayudando a las empresas, trabajadores a salir de esta crisis.

Se habla de atraer talento y proporcionar que se queden pero después de esta crisis, todo el mundo quiere ser funcionario. ¿No le parece un fracaso?

—Ya venía con anterioridad. Ser funcionario y funcionaria te da una estabilidad. Sabes exactamente cuál es el recorrido de tu vida laboral, horas de trabajo y retribución, estabilidad. Lo cierto es que Bizkaia, Euskadi, no puede vivir solamente de lo que puedan generar los funcionarios porque el empleo lo generan fundamentalmente las empresas y tenemos que tender a que el empleo que se genere sea más digno, de mucha calidad, con esos horarios definidos. Y ese es el trabajo continuado por parte de la Administración. Cuando hablamos de empleo industrial y servicios avanzados vinculados a la industria es que ese empleo sea de calidad. Por tanto invertimos en esos centros precisamente para generar ese empleo de calidad.

Usted ha sido uno de los políticos que más ha defendido la conciliación familiar. ¿Tras la pandemia, cree que no estamos preparados para el teletrabajo? ¿Tiene algún plan para los funcionarios forales?

—Hemos ido al teletrabajo obligatorio. La forma de ir ha sido forzada y sin manual de instrucciones. Esta institución ha sido un ejemplo. Las personas que no podían venir porque asumían un riesgo han trabajado desde casa. Pero eso no puede ser una dinámica. Lo separo de lo que es la conciliación. En cada ámbito laboral es diferente. Hay que generar cada vez mayores dosis de conciliación, pero en el ámbito del trabajo la presencia física es necesaria. Esto va a volver a su ser, se teletrabajará cada vez más, pero bien, ordenadamente. Esta institución también tiene sus proyectos de teletrabajo, pero la presencia, la atención física y la relación humana la hemos echado en falta. La gente necesita socializar.

Hasta ahora no ha prodigado su discurso sobre el TAV, pero en el pleno adelantó su opinión de que esta infraestructura la gestionaran las instituciones vascas. ¿Hay negociaciones sobre este asunto?

—Esto no surge de la noche a la mañana. En el tramo de Gipuzkoa del Tren de Alta Velocidad se llegó a un acuerdo con el Estado español en el que se hacía una encomienda de gestión. Sabemos que la competencia es del Estado por ser un tren que va a distintas comunidades autónomas, pero se llegó al acuerdo en su momento con el PNV y el partido que gobernaba. El tramo guipuzcoano ya está prácticamente terminado. El tramo vizcaino está sin finalizar, pero luego están las estaciones, en Donosti, pero fundamentalmente en Bilbo y Gasteiz que viene soterrado. Ya vale de tanta demora, la única forma de garantizar que se va a ejecutar es con la encomienda a las instituciones vascas, incluidas las estaciones, incluido todo el suelo, y que los metros cuadrados que salen quede en manos de las instituciones vascas que serían quienes luego liquidarían vía Cupo. Es la fórmula que pongo encima de la mesa.

Pero ¿por qué plantea ahora esta fórmula?

—Porque hasta ahora estaba en la esfera competencial de Madrid que es a quien corresponde y porque ya no aguanto. Se está demorando muchísimo y la única forma de solucionar este problema es pasando la encomienda a las instituciones vascas.

¿Ha sentido presión incluso por parte del alcalde de Bilbao, no solo de la oposición, para que se posicionara en este asunto?

—No tiene nada que ver. Yo mantengo que cuando el ámbito competencial está en Madrid, son ellos los que tienen que hacer una obra, Diputación no pinta nada ahí.

En Bizkaia se vive bien pero se vive caro. Hasta en Cataluña se están quitando los peajes. ¿Para cuándo en este territorio?

—Vamos a poner un ejemplo. Aquí hay mucha gente que viene. Turistas, gente que tiene que trabajar... Si levantáramos ahora las barreras de la autopista A-8, más del 60% de las personas que pasan son de fuera de Bizkaia, si hiciéramos eso, toda la inversión y coste de mantenimiento la tendrían que pagar los vizcainos a través de sus impuestos. Y también es una forma de solidaridad de la gente que viene de fuera, que no es vizcaina, y que tiene que costear el empleo del peaje. Lo que hicimos y que popularmente se llama tarifa plana es que pagando mensualmente un importe puedes pasar por las vías todo lo que quieras, y eso no lo tiene la gente de fuera. Hemos hecho eso con la A-8, la Supersur está incluida y, si en el futuro la AP-68 pasa a nuestras manos, la transferencia se está gestionando, ese día haremos lo mismo.

No parece que el metro vaya a parar de momento en Galdakao.

—Es difícil, pero no imposible. Soy optimista, pero no se puede generar una falsa expectativa. No voy a decirlo hasta el final, cuando tengamos todo cerrado. Se va a ejecutar, pero para hacerlo ahora, necesitamos algo más de financiación. Si no, tendremos que demorarlo porque son 350 millones de euros.

¿Y por qué cubrir ahora La Avanzada?

—Entre otras cuestiones porque uno mira la caja, ve en la situación que estamos, y las capacidades presupuestarias. Tenemos ya el proyecto que podría estar para noviembre del año que viene y ahora sí podemos decir que lo vamos a hacer.

Ha anunciado un nuevo modelo de residencias, con grupos reducidos con un máximo de 25 personas. ¿Cómo se va a hacer esa transición? ¿Habrá nuevos centros?

—Tenemos muy claro que las personas mayores quieren vivir más en sus casas y nosotros tenemos que orientar nuestros servicios a que las personas estén en sus domicilios. En segundo lugar, queremos unas residencias cada vez más parecidas a un hogar y eso quiere decir que aquellas residencias que en estos momentos son de 60 o 100 plazas, queremos convertirlas en hogares residenciales de hasta 25 personas con una atención más personalizada, más hogareña. Que puedas tener tu propio sillón, una habitación individualizada. Pero eso es fruto de una transición. Se van a simultanear las 60 plazas de una residencia con otras de esas características para que al final todas sean de hogares convivenciales. Ahora mismo ya tenemos unas 500 plazas de la concertación que han salido en julio que se van a convertir en hogares convivenciales y así hasta las 2.500 que serán de estas características en 2023. Nosotros en la concertación pagamos un poco más para aquel que hace el esfuerzo de convertirlo en hogar.

Se necesitará más infraestructura.

—En esa transición hará falta, por eso digo que no es para cuatro años, mínimo durará ocho o quince años, harán falta más hogares convivenciales que se harán en ese tiempo. Y hay una cuestión fundamental, hablamos también de hospitales de residencia con un protocolo. Ya tenemos el primero y junto a esto todo el personal que trabaja queremos que reciba más formación profesional y para eso vamos a invertir 5,4 millones de euros. En definitiva, más calidad.

La campaña de la renta fue novedosa pero también “un quebradero de cabeza” por los errores detectados. ¿Se han subsanado?

—Sigo pensando que lo importante es el objetivo. Hasta el año pasado casi al 50% de la población les hacíamos la declaración, pero no a la otra mitad, y tienen el mismo derecho. Por eso nos pusimos a trabajar y es cierto que inicialmente fue un quebradero de cabeza, pero a pesar de ese inicial boom que hubo terminamos bastante bien. Hay 56.000 declaraciones más, vizcainos que no hacían y les salía a devolver. Hubo errores al principio, pero se terminó de manera mejor y sabiendo que la de 2021 se tiene que hacer muy fácil.

“Queremos ser un puntal de aceleración de la recuperación de Bizkaia ayudando a empresas y a los trabajadores a salir de la crisis”

“No se trata solo de atraer talento sino de mantenerlo y eso está unido a la estrategia de emprendimiento. Nos jugamos el futuro”

“Soy optimista con el metro a Galdakao, pero no podemos generar falsas expectativas. Necesitamos más financiación”

“Tenemos ya 500 plazas de residencias de concertación que se van a convertir en hogares convivenciales y así hasta las 2.500”