Comisión en las Juntas Generales

Bizkaia no entrará en 2021 con presupuestos aprobados

Rementeria confirma el retraso en su tramitación, que se iniciará a mediados de diciembre

29.10.2020 | 13:27
Bizkaia no podrá entrar en 2021 con presupuestos aprobados.

Ya lo había avanzado hace un mes y hoy se ha confirmado: Bizkaia no podrá entrar en 2021 con presupuestos aprobados. Así lo acaba de confirmar el diputado general, Unai Rementeria, quien ha admitido que la tramitación de las cuentas del territorio sufrirá un retraso en esta ocasión. "Aun haciendo un esfuerzo, va a ser imposible presentarlos en plazo", ha reconocido Rementeria.

Según ha informado el diputado general a las Juntas Generales en una comisión para explicar lo tratado en el Consejo Vasco de Finanzas del pasado 15 de octubre, la intención del Gobierno foral es presentar el borrador del presupuesto de 2021 durante la primera quincena de diciembre, dando así comienzo a la tramitación del mismo en la cámara vizcaina. Bizkaia lleva años aprobando los presupuestos antes de finalizar el ejercicio en curso, iniciando así el nuevo con las cuentas ya en vigor. No va a poder ser en esta ocasión, debido a la situación de incertidumbre que está generando la pandemia del covid-19.

Normalmente, la Diputación registra el proyecto de presupuestos ante las Juntas Generales a finales de octubre, dando comienzo así a su tramitación parlamentaria que suele prolongarse dos meses, hasta finales de diciembre. En esta ocasión, teniendo en cuenta que ese registro se retrasará hasta la primera quincena de diciembre, la aprobación definitiva de los presupuestos puede demorarse hasta mediados de febrero, si se mantienen los mismos tiempos de tramitación.

En su comparecencia de esta mañana ante las Juntas Generales, Rementeria también ha avanzado que la Diputación sigue analizando la posibilidad de asumir un nuevo déficit municipal en 2021. Eso sí, ha advertido de que "déficit es igual a deuda, una deuda que hay que pagar con sus correspondientes intereses y en los plazos asignados", solo se puede emplear para inversiones, y no gasto corriente, y previamente tienen que haber consumido los remanentes que puedan tener. "Hay muchísimos ayuntamientos de Bizkaia con unos remanentes que son considerables, así que igual no es necesario", ha destacado. En cualquier caso, también ha recordado que la Diputación ya ha asumido el déficit de 59 millones de euros que tienen los ayuntamientos por la devolución del fondo Udalkutxa y que queda aplazada, si así lo decide cada uno, hasta 2022 y 2023.

Respecto a las cifras concretadas en la reunión del Consejo Vasco de Finanzas, el diputado general ha recordado que Bizkaia cerrará este año 1.091 millones de euros menos de recaudación que en 2019 (un descenso del 13,6%), arrastrado sobre todo por el Impuesto de Sociedades, que cae hasta un 34,2% y 258 millones de euros menos, debido al parón en la actividad económica. Frente a él, el IRPF únicamente descenderá un 2,4%, "por las medidas que han adoptado todas las administraciones, incluida la nuestra, que han permitido mantener el empleo".

Para el próximo año, se espera que la recaudación se recupere hasta los 7.341,5 millones de euros, con un incremento del 6,3% respecto a este 2020. Eso sí, Rementeria ha reconocido que estas previsiones se han llevado a cabo antes de declararse las nuevas restricciones de movilidad para frenar el avance de la pandemia que, aunque no afectarán a los ámbitos laborales, institucionales y de educación, es un factor que "hay que valorar", ya que sí tendrán su incidencia en la hostelería, el comercio y el transporte.

Desde la oposición, tanto el PP como Elkarrekin Bizkaia han coincidido en considerar "demasiado optimistas" las previsiones tanto de cierre de este año como de cara al próximo 2021, tal y como han trasladado sus portavoces Amaya Fernández y Eneritz de Madariaga, mientras que la apoderada de EH Bildu, Arantxa Urkaregi, ha reiterado la necesidad de que la Diputación comparta el déficit con los ayuntamientos al 50% y ha criticado que cada vez se recaude más a través del IRPF, que pagan los trabajadores, y menos por el Impuesto de Sociedades, que tributan las empresas.