Gerente del Tximipark de Santutxu

José Félix Guerrero: "Abro con miedo porque no sé si se van a atrever a venir"

Algunos ya han echado la persiana. Otros abrirán con las medidas 'anticovid' implantadas, las cuentas temblando y la agenda de reservas "como un solar". Responsables de locales de ocio infantil esperan que los padres recuperen la confianza y sus suspiros de preocupación dejen paso al griterío y las risas

14.09.2020 | 01:11
José Félix Guerrero, gerente de la empresa que gestiona el Tximipark de Santutxu, abrió sus puertas el pasado viernes tras medio año de parón.

EN vez del griterío y las risas de la gente menuda, en los locales de ocio infantil se escuchan suspiros y llamadas de auxilio. O un absoluto silencio, porque hay establecimientos que ya han echado la persiana, como el popular Lasergune de Bilbao, que anunció su cierre al finalizar junio tras albergar durante trece años las más épicas batallas con pistolas láser. "Aunque se plantearan todas las medidas exigibles, nuestra actividad reúne unos requisitos que facilitarían cualquier posible propagación del virus. Todo esto nos ha llevado a tomar la difícil decisión de que, de momento, lo más sensato es parar", explicaban. Los responsables de otros negocios, en cambio, se van a lanzar a la piscina, con o sin bolas, y abrirán después de medio año de parón. El Tximipark fue la avanzadilla el viernes. "Abro con mucho miedo porque no sé si se van a atrever a venir", confesaba José Félix Guerrero, gerente de este parque de Santutxu. Parece que no andaba descaminado. "Se ha acercado muy poquita gente. Todo influye: el buen tiempo, ser viernes, el miedo... Esperemos que mejore poco a poco", mantiene la esperanza. De momento, tienen tres reservas de cumpleaños. Por algo se empieza.

Tras pasar una semana "horrorosa", atenazado por la incertidumbre, a Jose Félix le reconcome que su decena de empleados estén en la cuerda floja. "Hay matrimonios con niños pequeños que viven de la empresa. La situación que tenemos es muy preocupante, la hucha se ha acabado y abrir nos cuesta mucho dinero, pero por el bien de estas familias vamos a hacerlo", argumenta. "Yo, trabajar y meter horas, todas las del mundo y más. El miedo que tengo es que no venga gente y en un mes tenga que decir: Chicos, tengo que cerrar. Esto no da para más. Vamos a arrimar el hombro y a ver si podemos tirar adelante entre todos", no pierde el ánimo.

Que se produzca un contagio en su local no le quita el sueño porque "nos puede pasar en cualquier sitio". No obstante, ha implantado unas "medidas de seguridad brutales" para evitarlo. Ha reducido su aforo, de 486 personas, a un tercio, aunque "sabemos que no van a venir más de cien a la vez" y el parque tiene 1.500 metros cuadrados. Un espacio "suficiente", sostiene, "como para no incumplir normativas". En la cafetería, de 300 m2, apunta, tampoco será "difícil" garantizar la distancia, fijarán un máximo de menores por hinchable y desempeñarán una labor educativa con juegos. "Cada hora y media se volverán a lavar las manos, no pueden ir a los baños sin una persona adulta, a partir de los 6 años tienen que llevar mascarilla... Todos los protocolos, hasta los extranjeros, los vamos a cumplir", da su palabra, al tiempo que reclama "ayudas porque llevamos seis meses cerrados, con gastos fijos".

También se escucha alto y claro a Miguel Ángel Beleño, administrador de Sherwood Park Bilbao, que trasladó sus instalaciones hace un par de años. "Invertimos 250.000 euros, que se dice rápido. ¿Quién iba a pensar que se iba a parar el mundo? Y se ha parado", comenta, quien, pese al "agravio económico y la compleja situación" que atraviesan, no contempla otra opción que no sea abrir el negocio a mediados de esta semana. "Hicimos una inversión muy grande como para cerrar", dice. Así que toca "endeudarse más, pero confiamos en que pase y se vean estos negocios con normalidad". Para minimizar riesgos han "quitado todos los juguetes sensibles de contagio, como las bolas de las piscinas, habrá un paro entre cumpleaños y cumpleaños, no más de 25 niños, aunque tengamos aforo... Aplicamos toda la normativa y las medidas de higiene posibles", afirma.

Cristina Jaume, en Sherwood Park Bilbao, donde han quitado "los juguetes sensibles de contagio". Foto: DEIA

Cuando cerraron el local, en marzo, tenían "la agenda a reventar, ahora está como un solar, está que da miedo", reconoce. Aún así, Miguel Ángel espera que, "al reincorporarse los niños al colegio, los padres vayan cogiendo más confianza", ya que las reservas para la primera quincena de septiembre fueron anuladas. "Cancelan por miedo y porque invitan y les dicen que no quieren llevar a los niños a cumpleaños. Tenemos una reserva para el día 25, pero ya veremos", cuenta la encargada, Cristina Jaume.

Antes de la pandemia, en estas fechas se celebraban "tres o cuatro cumpleaños de colegios a la semana, con 25 o 30 niños cada uno, y en octubre teníamos casi uno a diario", detalla. Para el próximo mes tienen tres reservas. "Vamos a poner un mínimo de quince niños porque hacemos un cumpleaños solo para que no haya interacción", explica Cristina y cruza los dedos porque la situación puede cambiar de un día para otro. "Igual la semana que viene han cerrado la mitad de los colegios y yo también. Todo es hipotético. Y esto te crea una ansiedad que es muy difícil de llevar, pero es lo que hay. Abriré y a ver€".

En Bizkaia Park Abentura se han dado un poco más de margen y niños y niñas no podrán colgarse de sus tirolinas hasta el 1 de octubre. "Empezamos más tarde porque necesitábamos que la gente fuera acostumbrándose a que los niños se relacionen entre sí en el colegio e ir viendo qué es lo que sucede", argumenta Adrián López, administrador de la cooperativa que gestiona este parque en Gueñes. Todas las medidas anticovid están dispuestas. "Tendremos aforo limitado, una limpieza diaria con geles especiales, sobre todo, de las bolas, hinchables y diferentes actividades, toma de temperatura, desinfección de las mesas en el bar...", cita, a modo de ejemplo.
Adrián López coloca un cartel en la entrada de Bizkaia Park Abentura, en Gueñes. Foto: José Mari Martínez

Con más de 2.800 metros cuadrados en sus instalaciones "todo el mundo nos pregunta cuánto aforo va a haber por el tema de la seguridad y si pueden traer a más de diez niños. Sí se puede, pero los separaremos a la hora de merendar. Además, vamos a limitar el aforo de cada espacio", tranquiliza. Como contraprestación a todo ese esfuerzo, Adrián no espera obtener "ninguna ganancia". Ojalá. "Calculo facturar sobre un 30% respecto a lo facturado el año pasado. Esperamos que salgan los números por lo menos para cubrir el gasto. Va a estar muy justo, pero necesitamos abrir", dice.

Cumples o reuniones de trabajo
 

"Los cumpleaños multitudinarios tardarán en volver, si vuelven". Iñigo Elguezabal, propietario del txoko La estación del Norte, en Bilbao, no las tiene todas consigo. Será por la cascada de cancelaciones que vienen sufriendo en los últimos meses. "Todo lo planificado hasta octubre: bodas, comuniones, cumpleaños está cancelado. Hemos tenido que devolver el dinero de las reservas", señala. Con este desalentador panorama, conscientes de que debían adaptarse a las nuevas "exigencias", han decidido llevar a cabo una reestructuración del local. "Tenemos una piscina con 4.000 bolas y es imposible descontaminarlas después de cada evento, así que la vamos a quitar. Estamos con la reforma para que se pueda renovar el aire cada cinco minutos, vamos a mover tabiques para dividir el aforo...".

Iñigo Elguezabal retira las bolas de la piscina del txoko La Estación del Norte, ubicado en Bilbao. Foto: O. M. B.

Las reuniones que albergaban antes del día D, con hasta medio centenar de personas, ahora no son "viables", pero continúa habiendo, asegura, "una demanda por parte de grupos pequeños de diez personas que siguen pidiendo el local", por lo que pretenden "enfocarse más" a este tipo de eventos. Puestos a darle "una vuelta" al negocio, plantean orientarlo "al ámbito de la empresa, a formaciones o a profesionales que no tengan dónde reunirse o teletrabajar y a los que podemos ofertar un entorno seguro". En definitiva, intentarán buscar "otras vías de negocio". "Haciendo números, ves la inversión que has hecho y dices: de alguna forma me tengo que reinventar". Con la intención de retomar la actividad en noviembre, le sorprende que haya quien llame "como si no pasara nada: Oye, que tengo una cena para el sábado. Somos 12.No, estamos cerrados. Pero si solo va a ser una cena€Que no, que no. Está el tema muy susceptible para ser un posible foco y que quedes marcado".

"Hay familias que viven de la empresa. Abrir nos cuesta mucho, pero por su bien lo vamos a hacer"

José Félix Guerrero

Tximipark

"Cancelan por miedo y porque invitan y les dicen que no quieren llevar a los niños a cumpleaños"

Cristina Jaume

Sherwood Park Bilbao

"Calculo facturar un 30% respecto al año pasado. Va a estar muy justo, pero necesitamos abrir"

Adrián López

Bizkaia Park Abentura

"Los cumpleaños multitudinarios tardarán en volver, si es que acaban volviendo"

Iñigo Elguezabal

La Estación del Norte